martes, 20 de junio de 2017

El azul más intenso: Centaurea cyanus, "la flor del maíz"

Centaurea cyanus
Hace unos pocos años compré un sobre de semillas de "Centaurea cyanus" también llamada "la flor del maíz" en Lidl. Es una planta que crece de forma natural acompañando los campos de cereal en gran parte de Europa pero, no se porqué, es Asturias es casi desconocida, a pesar de que sí tenemos otro tipo de Centaureas. He leído que en su ambiente natural está a punto de desaparecer por el uso de herbicidas y otros contaminantes. Sin embargo se ha popularizado en jardinería debido al color intenso de sus flores azules y a su fácil cultivo y propagación.
Es una planta anual que se autosiembra con mucha facilidad y da una gran profusión de flores durante los meses de verano. Yo, después de probar con diferentes plantas anuales, he llegado a la conclusión de que es la que mejor se adapta para rellenar los espacios vacíos del jardín y acompañar con sus flores otras plantas vivaces y arbustos. Además siento predilección por el color azul y los colores contrastados fuertes así que la uso con profusión en todas las partes soleadas del jardín. Acompaña muy bien a claveles y salvias.
En cuanto a su propagación, es común durante finales del otoño ver salir nuevas plantas de las semillas caídas. Yo suelo recoger algunas y plantarlas en pequeñas macetas para trasplantar en primavera. Otras quedan en el jardín y aguantan bien el invierno y las heladas. Por lo general, si la primavera es templada, conviene recortarlas un par de veces, antes de que den flores para que ramifiquen y los tallos se hagan más fuertes. Aún así necesitan algún tutor ya que tienden a caerse por el peso de las flores. También es importante recortar las flores ya secas o incluso rebajar las ramas ya que vuelven a florecer a los pocos días.
Por lo demás mientras en el resto del país se asaban de calor, aquí permanecimos al margen durante unos días, pero ya no. Este calor abrasador está poniendo el jardín patas arriba. Tal vez deberíamos iniciar el cambio hacia un jardín de tipo Mediterráneo. Si el resto del verano continúa haciendo un calor similar me temo que la Barrosa ya no será la misma.

Centaurea y salvia mychrophilla "Royal Bumble"

Centaurea, Salvia y Penstemon digitalis.

Centaureas , Clavel del poeta y Rosa rugosa.

Claveles y Salvia.


Liatris y Salvia.

Salvia michrophilla y Claveles rojos, una buena combinación.

Centaurea y Delphinium.

Centaureas y Rosa floribunda.



Macizo mixto. En primer término Coreopsis "Early".



Claveles.


Coreopsis, Aquilegia, Rosa floribunda, Hebe albicans.
Campánulas y  Centaureas.
Salvia tricolor y Formios.


Centaurea, Penisetum y Rosa floribunda.






Lobelias, Hostas y Helechos.



 Vista general de una parte del jardín. Asturias con su mejor verde en un día gris.


Las Spireas están a punto de florecer.



miércoles, 14 de junio de 2017

Mis arbolitos pequeños


Fagus silvatica (haya)
A cualquier jardinero aficionado, en algún momento, se le han ido los ojos tras esos preciosos bonsáis que a veces se ven en exposiciones o en tiendas especializadas. El atractivo de esos arbolitos pequeños que ponen al alcance de los ojos el mundo real de los grandes bosques, es sin duda irresistible. Colocados en un lugar atractivo y cercano a un buen sillón, uno puede estar horas contemplándolos, ensimismado.
A mi me suele pasar. Conozco a alguna persona que se dedica al mundo de los bonsáis y de esa pasión  obtienen no solo muchas satisfacciones sino incluso beneficios económicos, pero reconozco que no es lo mío. No tengo ni el conocimiento ni la paciencia para hacer un buen bonsái según las normas al uso. En realidad ni siquiera se si se puede llamar jardinería a esa práctica. Hoy en día está tan especializada y tecnificada que son pocos los que realmente tiene acceso a ella. Por eso también se que lo que yo llamo "mis arbolitos pequeños" serían la risión de cualquier aficionado medianamente serio del mundo del bonsái.
Mis árboles pequeños no tienen más pretensiones que ser árboles pequeños, valga la redundancia. En su mayor parte los recogí, hace años, en el bosque o en algún matorral, exceptuando los olivos que provienen de algún regalo de cumpleaños. En general si utilizo, muy a grosso modo, alguna de las técnicas de la formación de bonsáis como son el pinzamiento de las hojas, recorte de raíces cada 2 o 3 años y el alambrado -aunque más que alambrado casi parece una tortura-. Normalmente permanecen casi todo el año en un patio orientado al norte, en la parte trasera de la casa, donde están a la sombra gran parte del día.  El mayor peligro es dejarlos al sol un día de calor. Pueden deshidratarse y morir en unas pocas horas. Me gusta ver como pasan las estaciones y cambian el color de sus hojas y se quedan desnudos en invierno.
Como veis por las fotografías están sanos y algunos ya empiezan a tener forma de ancianos y cierta prestancia. Para cualquiera que quiera introducirse en ese mundo le recomiendo que comience con un olivo o una haya, ya que tienen hojas pequeñas y se adaptan muy bien a casi todos los climas. Una tierra con buen drenaje es imprescindible. En Bricomart venden gravilla volcánica muy barata que mezclada con un buen sustrato sirve para casi todos los árboles. A partir de ahí y con un poco de paciencia y alguna lectura, cualquiera puede iniciarse en el mundo del bonsái y con el tiempo convertirse en un experto. Os animo a que lo intentéis.

Sorbus aria (mostajo, mostayal)

Fagus silvatica (haya, faya)

Crataegus monogyna (espino albar, espinera)

Picea glauca. (pinacea gris)

Olea europeae (olivo)

Escalonia rubra (escalonia)

Fagus silvatica (haya, faya)

Ilex aquifolium (acebo, carrascu)

Olea europeae (olivo)

Mis arbolitos pequeños en el patio norte de la casa.


lunes, 5 de junio de 2017

Flores y telas de araña



Hace unos semanas salí con mi cámara de fotos al campo con la intención de fotografiar brezos y aulagas que suelen florecer en esta época del año. Había llovido durante la noche y una niebla espesa envolvía las cimas de la montaña, mientras en las laderas, la luz era de un gris luminoso, y un sol mortecino pugnaba por salir de entre las nubes. Los ramas de brezos y aulagas estaban aún cubiertos de gotas de lluvia y había un fuerte olor a tierra mojada. Entonces me fijé en los cientos de telas de araña que cubrían las ramas con esferas de burbujas como pequeñas joyas. A veces una única flor amarilla o azul había quedado enjaulada en medio de esa etérea tela de araña. Me puse a hacerles fotos y como no llevaba trípode los resultados no son tan buenos como esperaba, pero aún así creo que merece la pena compartirlas y perderse durante unos segundos en la contemplación de esta belleza natural y efímera.