lunes, 29 de mayo de 2017

Jardinería pública con mayúsculas en Oviedo.

Parque de San Francisco: estanque de los patos.
Los cambios que ha sufrido este país en los últimos 20 años son más que evidentes para cualquiera que haya estado fuera, o que tenga memoria. Esos cambios no solo son  perceptibles en el nivel de vida general, sino también en los servicios y en las infraestructuras. Fruto de ello han sido el "embellecimiento" de las ciudades que con mejor o peor fortuna se ha plasmado en la restauración de edificios históricos,  construcción de grandes edificios icónicos de uso público, creación de nuevos parques y plazas, peatonalizaciones, mejora de la jardinería y del mobiliario urbano, limpieza, etc.
 
Estos cambios se han notado de forma importante en Oviedo, la ciudad donde paso la mayor parte del año, aunque muchas veces los que vivimos aquí no seamos conscientes de ello, o no le demos importancia. Aquella ciudad decimonónica, de calles oscuras y grises, sin apenas espacios verdes más allá del saturado Parque de San Francisco, en el centro  de la ciudad, es hoy una ciudad mucho más amable y "guapa", todo hay que decirlo. Se han recuperado decenas de pequeñas plazas ajardinadas. Se han construido media docena de parques  nuevos en las afueras de la ciudad. Se han plantado miles de árboles en todas las calles y se han colocado cientos de jardineras en plazas y calles. La ciudad lleva años ganando el premio de las más limpia de España y yo creo que su jardinería es modélica en calidad y abundancia. Es obvio que esto no ha sido gratis y, sin entrar en discusiones políticas, unos hablan del gran endeudamiento del ayuntamiento y otros de la consabida corrupción en muchos ámbitos. Sea como sea y, como aficionado a la jardinería, doy fe de que la ciudad tiene uno de los mejores equipos de jardinería que se puedan tener y yo disfruto enormemente al contemplarlo.
 
La Fuentona. Plaza Longoria Carvajal.
 
 
Desde hace años el jefe de jardinería es Juan Carlos Menéndez, y aunque es obvio que no es un personaje público y probablemente nadie le conoce más ques su familia y amigos, yo se reconocer el antes y el después de su llegada a ese puesto de trabajo. De repente empezaron a aparecer en la ciudad pequeños jardines con un toque inglés, rotondas con una jardinería exquisita e incluso pequeños rincones con diseño japonés. Las calles se llenaron de magnolios, arces, cornejos, cerezos de flor, hayas rojas, etc. Incluso el centenario parque de la ciudad cambió de aspecto con parterres de rododendros, azaleas, camelias o formios. En la calle principal, la calle Uría, unas exquisitas jardineras de forja exhiben durante la mitad del año arces japoneses  de la variedad "dissectum" y la otra mitad preciosos limoneros recortados. Cada trimestre miles de plantas de temporada decoran rotondas y jardines con una combinación de colores extremadamente cuidada y precisa. Nada está expuesto al azar y se nota la gran profesionalidad  de este hombre y su equipo.
 
No es suficiente con una entrada para abarcar toda la jardinería de la ciudad así que muestro solo unas pocas fotos de mediados de mayo de la zona centro. Juzgad vosotros a ver que os parece y volveré sobre este tema en otra ocasion.
 
Camino al Palacio de congresos.

Juegos de niños en el entorno del Palacio de congresos del arquitecto Calatrava.

La jardinería en el entorno del "Calatrava" mejora ostensiblemente la frialdad de la arquitectura.

Líneas de laureles recortados en la entrada del moderno Palacio de congresos.

Callistemon en forma de bola y agapantos (Calatrava)
Thuya dorada y Robinia en contraste con Haya purpura y Cotinus (Llamaquique).
Excelente contraste de rojo amarillo y verde: Berberis, Thuya dorada y Cornus florida (Llamaquique).
Diferentes variedades de Cornus variegados, Berberis y Rosa floribunda alba (Llamaquique).
 
Parterre con hemerocallis y olivos entre otros (Llamaquique).
Rosa floribunda y hemerocallis (Llamaquique).
 
Creo que este parterre muestra una excelente combinación de formas y colores destacando las thuyas doradas y los arces japoneses atropurpureum. (Llamaquique).
Aquí destacan los dos Cornus controversa variegata, uno de mis árboles preferidos (Llamaquique)

Nandinas, Cornus florida, Hebes alba y Fucsia magellanica.





Cornus florida en el  Parque de San Francisco.

 
El Parque de San Francisco, el más antiguo de Oviedo y auténtico pulmón del centro de la ciudad,  fue hace varios siglos huerto del convento del mismo nombre. Se ha mejorado mucho con la introducción de parterres de tipo inglés en el sotobosque de árboles centenarios.


Rincón japonés con arces y rocas en el Parque de San Francisco.


Azaleas y acebos en el mismo parque.



Rododendros en flor. Parque de San Francisco.


Mirando hacia el teatro Campoamor y edificio de Sta. Lucia desde el parque de San Francisco.


Portada románica del antiguo convento y parterre con Hostas.


Estanque de los patos en el Parque de San Francisco. Isleta con dos preciosos arces japoneses.


Parterre con Nandinas y Arces entre otros.


Escultura reciente de Mafalda en el parque de San Francisco.


Típica macetero de forja con limonero y pensamientos en muchas calles de la ciudad.


Estas tres fotografías corresponden a intersecciones de calles con pequeñas muestras
 de jardinería de inspiración oriental.


Bambú, pizarra negra y gravilla blanca.


Pizarra y gravilla blanca con Ophiopogon.


"La Fuentona" en la plaza Longoria Carvajal. El ruido del agua de la fuente, de grandes dimensiones, molestaba tanto a
los vecinos que se decidió suprimirla y convertirla en una gigantesca jardinera (auténtico despilfarro para muchos).
No se ha escatimado en la decoración y en la calidad de las plantas. arces japoneses, camelias, acebos, hemerocallis. hostas, etc.


En el primer nivel variedades de hostas y gauras. En el segundo hemerocallis y agapantos. En el tercero árboles, rododendros y azaleas.



Gauras y Agapantos.


Otras vista de la misma fuente-jardinera.

La jardinería de las rotondas de Oviedo se ha mejorado exponencialmente y no hay ninguna igual. Es un placer contemplarlas. Aquí predominan las pirámides de tejos, y los setos recortados con parterres de pensamientos amarillos. (Rotonda plaza de España)


Rotonda con olivo centenario, formios, agapantos, rosa floribunda, etc. (Plaza de la Liberación)




Rotonda con rosales floribunda, y espectaculares Cordyline australis purpura (Plaza Rodríguez Cabezas)




 Una ultima imagen: Parque de San Julian de los Prados donde predominan los grandes árboles: acacias, tejos, cedros, abedules, etc.
 

miércoles, 17 de mayo de 2017

Caminando por el Parque nacional de Corcovado en Costa Rica


Todo el mundo sabe que Costa Rica es uno de los países con el mayor número de parques y reservas naturales del mundo con relación a su tamaño y población. La conservación de la naturaleza y de la diversidad biológica ha sido, entre otras cosas, clave para su éxito como país y uno de los bastiones de su economía actual. Este sistema de parques y reservas naturales es sin duda ejemplar, además de ser el atractivo principal para el turismo que llena sus hoteles.
 
Hoy me vais a permitir que en esta entrada tenga tanta importancia la fauna como la flora, ya que en el parque nacional de Corcovado abundan los animales salvajes y es fácil encontrarse con ellos. Corcovado es sin duda el parque más grande en extensión de Costa Rica y el más diverso biológicamente. Conserva una de las mayores superficies de bosque primario húmedo de toda la costa del Pacífico, así que los árboles son espectaculares. También tiene planicies, manglar, bosque de montaña, ríos y una gran extensión de costa. Allí vive una enorme variedad de flora y fauna, especialmente de animales en peligro de extinción como el jaguar o el tapir. No he visto jaguares, por poco, pero si tapires en varias ocasiones y algunos otros que os muestro en las fotografías.

Al amanecer, dirigiéndonos hacia la entrada del parque. Nos esperan 20 km. de caminata.
No es un parque para el gran público ya que hay que visitarlo con guía y, tras una larga caminata, hay que hacer noche en uno de las estaciones de Guardaparques. La caminata es extenuante, ya que la temperatura y la humedad ambiental son muy altas y el sendero tan pronto sigue el interior del bosque como cruza extensísimas playas de arena gris donde se hunden los pies. También hay que cruzar ríos y arroyos donde no es raro encontrarse con cocodrilos y caimanes -para eso llevamos un guía delante-, pero creo que la experiencia merece la pena. Mi equipo fotográfico es mínimo así que las fotos de animales no son muy buenas, pero a pesar de todo creo que merece la pena contemplarlas.

Dos águilas negras de gran tamaño vigilan nuestro paso por la playa.

Playas interminables de arena gris por las que hay que caminar.
Un coati buscando algo que comer.

Preciosa mariposa azul y pasiflora.

Un tamandúa (oso hormiguero) nos contempla desde un árbol.

Gigantesco Ficus macrophylla al lado del camino.
Danta (tápir de Baird) tiene el tamaño de un becerro y es un animal extremadamente tímido.


Estas gigantescas raíces sirven para soportar el peso y equilibrar la mayor parte de los árboles de gran tamaño.

Nuestra guía contemplando un gran ceibo.
Víbora cornuda, una de las más venenosas. ¡Menudo susto!

Otro gigante cubierto de lianas: Ficus macrophylla o baniano.


Este árbol suena como si tuviera agua en su interior y es abombado y gigantesco.

Otro tamandúa (oso hormiguero)
Monos carablanca o capuchinos.
Caminando por otra playa interminable.

Una gran iguana sobre un tronco. Tiene cara de pocos amigos.

Al atardecer, sobre el agua cientos de pelícanos pescando.

En este río suele haber cocodrilos y garzas. Mejor esperar a que cruce el guía. Sí, hay uno agazapado en la orilla pero según el guía este no muerde.

 

Charca y garza.

La ultima playa antes de la puesta de sol.
Pradera justo antes de la llegada a la estación de Guardabosques donde pasaremos la noche.

Una ultima foto antes de la puesta de sol.

Puesta de sol frente al lugar donde pasaremos la noche.

A la mañana siguiente parada para el desayuno.
Camino de vuelta a Puerto Jimenez.

El mar es un volcán de espuma. Muy peligroso bañarse.


Liana ahogando un árbol joven.

Un perezoso en un árbol junto a la playa.

Esta familia de mapaches anda a lo suyo que es buscar comida.

Difícil camino tras un corrimiento de la ladera.
La marea está subiendo y hay que apresurarse.
Un guacamayo de color rojo llamados "lapas". Es de los mayores que existen.