domingo, 26 de marzo de 2017

Reserva natural "Monte nuboso de Monteverde", Costa Rica


 
 
 
Dentro de los ecosistemas naturales, el bosque nuboso tropical es el máximo exponente de la biodiversidad y, este de Monteverde en Costa Rica es un buen ejemplo de ello: naturaleza en estado puro. Tuve la suerte de visitarlo hace un mes, durante el invierno -verano en los países tropicales- y la exuberancia y la belleza de las especies vegetales te dejan anonadado.
 
El bosque nuboso "se caracteriza por un rocío persistente debido a las nubes que se estancan a nivel de la vegetación, lo que resulta en una reducción de la luz solar directa y por consiguiente de la evapotranspiración. Los árboles en estas regiones presentan generalmente raíces más superficiales, más cortas y más pesadas que otros bosques a menor altitud en regiones similares, y el ambiente húmedo promueve el desarrollo de abundantes plantas epifitas en los troncos y ramas: musgos, bromelias, orquídeas, líquenes, etc. Dentro de los bosques nubosos, la mayor parte de las precipitaciones se dan en forma de niebla, la cual se condensa en las hojas de los árboles y luego gotea al suelo".
 
Helechos arborescentes en el sotobosque (Cyathea arbórea)
 
En el bosque nubosos de Monteverde viven más de 755 especies vegetales incluyendo decenas de variedades de orquídeas y helechos. En la parte superior de los árboles, llamado dosel,  la temperatura es más cálida, y allí viven muchas especies vegetales y animales que nunca alcanzan el suelo. Algunos árboles llegan a tener tamaños realmente gigantescos, de más de 60 metros. Como veréis en las fotos estos  gigantes están cubiertos de musgos, lianas, bromelias y orquídeas, aunque como suelen estar a gran altura son muy difíciles de ver o fotografiar. En el sotobosque crecen esos enormes helechos arborescentes que llevan reproduciéndose desde el periodo Cretácico y Jurásico, hace 300 millones de años. El color predominante es el verde sin duda, pero con una enorme cantidad de matices producidos por los escasos rayos de sol que llegan hasta el suelo. También de vez en cuando destaca el destello de color de algunas flores que crecen en el sotobosque o en los troncos o ramas de los árboles. Hay también una importante fauna animal, más difícil de observar, de la que hablaré en otra entrada. Espero que estas fotos os hagan sentir un poco el ambiente de estos magníficos bosques tropicales.
 



 






 










Pájaro bobo (Momotus momota)

lunes, 20 de marzo de 2017

Deshielo en las montañas y narcisos en la Barrosa


El fin de unos de los inviernos más cálidos de estos últimos años en la cordillera cantábrica es ya inevitable. Esta semana ya ha comenzado el deshielo en las montañas cercanas a la Barrosa y en los calveros que va dejando la nieve, levantan sus cabezuelas amarillas y aterecidas unos narcisos pequeños, de apenas 10 cm. Es casi un mes antes de lo habitual, pero el cambio climático nos está acostumbrando a estas situaciones de adelanto y de descontrol en las tareas habituales que uno realiza en cada estación.

Apenas 10 kilómetros más abajo en el jardín de la Barrosa los narcisos, tulipanes, magnolios y alguna planta o arbusto más están en plena ebullición, casi dos semanas antes de lo esperado. Los arbustos y pequeños árboles se ha llenado de yemas y de pequeñas hojas, y las tareas de poda de árboles frutales que no había podido completar antes del viaje ya no son posible ahora. Demasiado tarde. Aún puede venir  una nevada tardía o un enfriamiento repentino del tiempo, pero la efervescencia de esta primavera adelantada es ya imparable y nada puede echar atrás la fuerza arrolladora de la savia que inunda  los troncos de árboles y arbustos pujando por convertirse en flores y hojas. Los ganaderos y agricultores se quejan de que no ha habido tiempo para renovar los acuíferos y si este verano viene muy cálido, faltará agua, incluso aquí en la montaña asturiana, donde rara vez nos hemos preocupado de ello.

Mientras llega o no llega ese verano caluroso, o incluso una nieve tardía, es un placer caminar por el jardín y contemplar las brillantes trompetas de los narcisos. Las nuevas variedades  ya empiezan a llegar a las grandes superficies y las plantas dobles de sutiles blancos, amarillos o rosas ya asoman en muchos jardines. Son tan fáciles de cultivar que uno se olvida de que existen hasta que han salido de la tierra. Después de la floración conviene no cortar las ramas de inmediato y dejar que vayan poco a poco desapareciendo, ocultos bajo otras plantas. Espero que os gusten estas fotos.


Paisaje en las montañas cercanas al Puerto de San Isidro

Cabañas en el Fielato.



Cabañas en el "mayau" de la Capilla.

Narcisos en los calveros que deja la nieve.

Capilla en las faldas del Pico Torres (San Isidro)

Invernadero y huerto en la Barrosa.

Primeros narcisos.


Magnolio Soulangena en flor.


Hidrangeas aún sin podar, con las inflorescencias del año anterior.

Narcisos y Sedum.

Bergenias en el estanque.


Forsythia.


Mahonía a punto de florecer.

Prunus pissardi (ciruelo japonés rojo)

Primaveras y helechos.

Narcisos y tulipanes.

Primaveras.
Prunus y Nandina.

Ciruelo en plena floración.