lunes, 7 de enero de 2019

Jardines ingleses: Iford Manor.


Escultura de la loba romana Luperca amamantando a Rómulo y Remo en medio de la terraza superior.
 
De todos los jardines ingleses que visité el año pasado, si hay uno que perdura en la memoria, este es Iford Manor. Quizás porque es un jardín relativamente pequeño y asequible. Quizás porque más que un jardín es una escenografía de todo lo que uno imagina que debe ser un jardín inglés, donde la arquitectura, los elementos decorativos y las plantas forman un todo unitario. Quizás por la sensación que evoca de “temps perdu”, donde se mezclan la historia, la literatura y la imagen romántica de un tiempo pasado donde habitan nuestros mejores recuerdos. Iford Manor no deja a nadie indiferente. Y a ello contribuye no solo el jardín y la casa sino el entorno de una belleza abrumadora. El puente medieval sobre el río Frome. Los árboles que escoltan el murmullo del agua, los prados que se extienden en ligera pendiente hasta perderse en un horizonte gris-azulado. No es extraño que cuando el arquitecto y paisajista Harold Peto vio la propiedad en 1899 se quedara prendado de inmediato y decidiese comprarlo para construir su obra maestra.

El puente medieval que cruza el río Frome y da entrada a Iford Manor.
Iford Manor Estate es una propiedad de unas 25 hectáreas, aunque la casa y jardín apenas ocupan algo más de una. La primera construcción data del siglo XV, aunque fue muy  remodelada en el XVIII. Cuando Peto la adquirió, decidió utilizar la ligera pendiente detrás de la casa para construir un jardín de estilo italianizante donde utilizar, de paso, la gran colección de antigüedades  y memorabilia que había ido adquiriendo durante sus frecuentes viajes a Italia y a otros países. El jardín, diseñado en forma de terrazas para acomodarse al terreno, es casi una disculpa para crear una escenografía inventada que recuerda vagamente el jardín romano clásico tamizado por los jardines del renacimiento y barroco italianos. La genialidad de Peto es lograr que todos esos elementos decorativos y el paisaje se complementen hasta lograr una extraña armonía donde todo parece haber estado ahí desde siempre. Nada parece ajeno y nada sobra. Ni siquiera la escultura de la loba romana amamantando a los gemelos Rómulo y Remo, fundadores de Roma, parece extraña en medio del paisaje de Wiltshire. Harold Peto, conjuntamente con otros arquitectos, diseñadores y paisajistas de su época como Luytens o Gertrude Jekyll, fueron los principales exponentes del movimiento “Arts and Crafts”que cambiaron la forma de construir, decorar e imaginar el paisaje, la arquitectura y la jardinería inglesa, dando un gran valor a la tradición, a los elementos decorativos de tipo historicista, a la conservación de los vestigios del pasado, al entorno natural, a los materiales propios de la zona, etc. que ha calado profundamente en la forma de ser de la Inglaterra actual, cuando no en la imagen que todos tenemos de ella.

 
Gran parte de la propiedad está rodeada por una pared de piedra seca donde las plantas se han instalado y crecen con profusión.

Harold Peto vivió en Iford Manor hasta 1933. Poco después la propiedad se vendió y el jardín cayó en un auténtico abandono hasta su adquisición en 1963 por la familia Cartwright-Hignett, actuales propietarios, que desde entonces llevan años trabajando en la restauración del jardín y en mantener la propiedad. Resulta casi asombroso ver la implicación de esta familia en la conservación y mantenimiento de este jardín histórico. Ellos mismos hacen de guías con un enorme entusiasmo, atienden el pequeño café donde sirven un té y unos “scones” con mermelada excelentes, producen una sidra magnífica, trabajan en los jardines, y dirigen a unos pocos trabajadores en la enorme propiedad. Sin duda son un gran ejemplo de cómo mantener una propiedad histórica y conservarla para el futuro. Aquí os dejo algunas fotos de esta visita.

Entrada a la propiedad con edificios de diferentes épocas.

El río y la propiedad forman un conjunto de enorme naturalidad.

La casa principal de tipo Eduardiano. La glicinia de la derecha es la original de la época de Harold Peto.

Iris y Allium en un jardincillo interior.

El grupo al que acompaño escuchando a William Cartwright-Hignett que hace de guía.

Detalle decorativo de ventanas con rosal trepador y glicinia.

Escalera de entrada a las terrazas superiores.

El gato de la familia nos acompaña a todas partes.

Rincón con esculturas y pila de piedra.

Estructura del jardín en la primera terraza.


Las paredes laterales con esculturas  y columnas separan el jardín de los prados creando al mismo tiempo diferentes estancias.

El uso de cipreses y columnatas recuerda vagamente el paisaje de la Toscana.

Uso magistral de la Piracanta y un Rosal blanco sobre la pared de la casa.

Escalinata de subida a la terraza superior

Las plantas de la terraza son bastante sencillas, predominando el romero, tomilla, salvia, etc.

La terraza superior es de una gran monumentalidad. En la plantación predominan Salvias, Euphorbias, Geranium, Nepeta, Astrantias, etc.



En uno de los lados de la Gran terraza, un balcón deja ver los campos de la propiedad. Detalle decorativo: capitel y columna con león veneciano.

En la escenografía se mezclan estructuras nuevas, construidas para el lugar por canteros de la zona, y piezas antiguas.

Pabellón de tipo romano con detalles antiguos.

En la parte izquierda de la terraza la jardinería es clásica y de tipo renacentista, mientras que la parte derecha es abierta, tipo "cottage".

Detrás de la Gran terraza hay un jardín japonés, aún en restauración, que se pierde en el bosque.


El jardín japonés se integra totalmente en el bosque circundante.

Escultura antigua.
Este edificio conserva en su interior un claustro románico completo. Aquí Peto solía exponer sus antigüedades para la venta a amigos y visitantes. En la actualidad se utiliza para conciertos de música.

Relieve romano utilizado como banco.

 
Estanque.





En la parte izquierda de la casa, al lado del río, estaba el antiguo jardín hortícola o huertos. En la actualidad hay varios jardines de topiaria, huerto, invernadero y clínica para las plantas. 

Sobre el dintel de la puerta hay una preciosa escultura clásica.

Boje en forma de tablero de damas.




Puerta de entrada a una de los edificios laterales.


6 comentarios:

  1. Amigo Jose, con tan buena explicación dada aún creo te has quedado corto, verdaderamente son una maravilla, ¡preciosos jardines! Y doblemente meritorio si a su vez son mantenidos aunque lógicamente con ayuda por sus propietarios.¡Chapeau!
    Un abrazo

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  2. Sin duda es uno de los jardines que recomiendo visitar si se tiene la oportunidad.
    Gracias por el comentario.
    Saludos

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  3. Muchas gracias por el reportaje, estaba escribiendo en otro blog q si fuese a inglaterra no podría visitar todos los jardines... y que tendria que empezar a ahorrar... ahora llego a tu blog y me encuentro con otra entrada sobre otro bonito jardín... no se igual es mejor no pensar en ir a inglaterra no voy a querer salir de tantos espacios ajardinados jejejej Un saludo, gran reportaje y buenas fotos.

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    1. Gracias Mario. Hay muchos jardines en Inglaterra para visitar y tu todavía tienes todo el tiempo del mundo para visitarlos, así que tómatelo con calma.
      Saludos

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  4. COMENTARIO EN TWITTER:

    @IfordManor
    Thank you for a lovely write-up with super photos in the blog post below
    El Jardín de la Barrosa: Jardines ingleses: Iford Manor https://labarrosagarden.blogspot.com/2019/01/jardines-ingleses-iford-manor.html?spref=tw

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  5. Gracias por el comentario, Fernando.
    Saludos

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