lunes, 12 de agosto de 2019

Jardines “Quinta do Palheiro-Ferreiro”, Madeira.



La casa familiar en medio de los jardines, que recuerdan de lejos una exótica Toscana.


La isla de Madeira tiene varios jardines extraordinarios. Ya hablé en otras entradas del Jardín Botánico y del Jardín Monte Palace, pero, en mi opinión, estos jardines de “Quinta do Palheiro” son excepcionales, no solo porque te permiten en unas horas contemplar la flora más exquisita de varios lugares extremos del mundo, sino también porque, mientras caminas por sus cuidados senderos, tienes la impresión de encontrarte en un jardín ingles en medio del condado de Sussex. 

Un plano de la propiedad.
Como todos los grandes jardines, éste tiene una larga historia que nos lleva más de 200 años atrás cuando el primer Conde de Carvalhal compro esta enorme propiedad hacia 1801, con la intención de construir una finca de caza. Este noble era un hombre ilustrado y enormemente rico, que había viajado largo y tendido por Europa y residido en Inglaterra durante bastantes años.  De allí trajo plantas e ideas para ir decorando su recién adquirida propiedad, en la que pronto construiría un pabellón de caza y más tarde una residencia más lujosa. El conde pasaba largas temporadas en la isla y se dice que más de doscientas personas trabajaban en la propiedad cultivando las tierras, construyendo grandes avenidas, cuidando de sus hermosos caballos y plantando decenas de árboles exóticos traídos en los barcos que venían de Sudamérica y de otros países del mundo, entre ellos su famosa colección de miles de Camelias. Durante los 80 años en los que la finca fue propiedad de los condes, decenas de personajes ilustres incluyendo los propios reyes de Portugal pasaron en algún momento por este lugar. Del 2º conde de Carvalhal, sobrino del anterior, se dice que dilapidó una de las mayores fortunas europeas en el menor espacio de tiempo posible. Su tren de vida era tan alto y lujoso como el del más rico de los monarcas europeos y, antes de llegar a los 60, ya había vendido la propiedad a la familia Blandy para pagar sus deudas y dado con sus huesos en el cementerio. En 1885 la finca pasa a manos de una familia inglesa largo tiempo asentada en la isla con intereses en la producción de vino de Madeira, trasportes, hostelería y muchas cosas más. Ellos continuaron ampliando el jardín y su colección de plantas además de construir una nueva residencia mas moderna y una capilla. Hoy en día la finca sigue siendo propiedad de la misma familia Blandy quien ha construido un hotel y un campo de golf dentro de la propiedad, además de mantener e incrementar los jardines originales abiertos al público desde hace una década.
Detalle del jardín con balaustrada.

Los nenúfares de uno de los estanques son imponentes.
La finca se encuentra a unos 500 metros sobre el nivel del mar, al este de Funchal, y es fácil llegar a ella en coche o autobús. Aún así no es un jardín muy visitado y, curiosamente, los comentarios en algunos portales de Internet como Trip-Advisor se quejan de su falta de interés, del elevado precio de la entrada, además de que hay numerosas zonas de la finca que no se pueden visitar. En mi opinión es casi todo lo contrario. Es uno de los jardines más bonitos y extensos que se puedan ver en la isla de Madeira. La colección de plantas y árboles tiene un enorme interés y la tranquilidad del lugar y las vistas hacen la visita extremadamente agradable. El jardín consta de varios espacios diferentes que incluyen jardines cerrados, jardines en terrazas o hundidos, zonas de bosque o Arboreto, grandes avenidas y zonas de césped, además de estanques, fuentes y otros elementos decorativos típicos de los mejores jardines ingleses. La combinación de topiaria, plantas tradicionales y arbustos europeos con otros extremadamente exóticos de Nueva Zelanda, Sudáfrica o Asia hacen de la visita una sorpresa constante. En Junio cuando lo visité, las floraciones de Camelias y Rododendros ya se habían acabado pero comenzaban las de las Vivaces rosas y otros arbustos con lo cual yo creo que es un jardín que mantiene el interés casi todo el año. Es un enorme placer para cualquier interesado en la jardinería caminar por sus senderos, sentarse en algún rincón y contemplar la enorme variedad de plantas en los parterres, mientras contemplas el mar y la ciudad de Funchal a lo lejos. Quizás la única pega es la falta de etiquetado de las plantas, aunque hay que tener en cuenta que este es un jardín privado y no un jardín botánico. Espero que os gusten estas fotos y si algún día vais a Madeira no dejéis de visitarlo. Es uno de los jardines más bonitos que uno pueda contemplar.
 
Camino de entrada a la finca bordeada de Plátanos y Agapantos.

No es fácil cultivar rosas en este clima pero siempre están presentes en este jardín.

Las orquídeas y Bromeliáceas crecen con la misma facilidad que otras plantas Vivaces del continente.
Hay una gran variedad de plantas bulbosas en flor de las que desconozco el nombre.

Parterre semi-hundido con topiaria y plantas Vivaces.


Proteaceas en flor.

Helechos y algún tipo de Aloe.

Hortensias creciendo al lado de Iridáceas.


Jardín con estanque escoltado de topiaria y Cipreses.




Bergenias y  Crinum asiaticum.


Parterre con Agapanthus africanum y coniferas de gran tamaño al lado de la hermita.




Una de las avenidas escoltadas de rosas y parterres de Vivaces.

El llamado Jardín da Senhora es una exótica combinación de parterres curvos con plantas Vivaces y arbustos de medio mundo.

En este jardín se usan las Tradescantias de color púrpura para enmarcar los parterres.

Arbustos de Brugmansia y rosas.


Los Delphinium crecen al lado de Lantanas y otras vivaces semi-tropicales.





También se usan las Dalias junto a otras Vivaces de climas cálidos.



Parterre de Vivaces y arbustos. La mayoría desconocidas para mi.

Estanque con nenúfares amarillos.

Preciosa combinación con Agapantos blancos y borduras recortados en diferentes colores.

Una gigantesca Picea azul. 

Capilla de estilo barroco rodeada de Camelias y coníferas de gran tamaño.




Una de las residencias se ha convertido en hotel.


Bordura con Bananos ornamentales, Nandinas, Dalias y Cintas (Clorophytum comosum).


Una vista del campo de golf con islas de Agapantos.


Borduras geométricas en el jardín de Camelias.


Vista de la Rosaleda.

Rosas y Agapantos conviven con naturalidad en este clima tan benigno.

6 comentarios:

  1. Que visita más maravillosa... yo estuve en Madeira hace años y no vi este jardín....una preciosidad,gracias por compartir

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    1. Muchas gracias. Es sin duda un bonito jardín para visitar.
      Saludos

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  2. Tienes razón amigo Jose, estos jardines son una maravilla, perderse en ellos debe ser de los más gratificante.
    Un abrazo

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  3. Gracias Juan. Un jardín precioso para los aficionados a la jardinería.
    Saludos

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  4. una preciosidad, un vergel, tengo pendiente visitar azores y madeira, es más pense que podría en septiembre pero cuanto más quiero más lio tengo... dos seres de color negro y mirada inquieta me roban mucho tiempo, el trabajo, y algun "extra" sumemosle el blog... y esque casi casi ni responder a los blogs amigos puedo... y aún me queda alguna "movida" por llegar... gracias por mostrar este y otros lugares, donde los que no podemos ir al menos nos reconfortamos o nos morimos de envidia viendolos. Un abrazo

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  5. Ya se que andas muy ocupado con tu trabajo y el entrenamiento de tus perros, así que apreciamos que continúes con tu blog y tus comentarios. Si algún día tienes tiempo visita Madeira ya que merece mucho la pena por sus jardines y su paisaje.
    Un abrazo.

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