miércoles, 11 de mayo de 2016

La delicada belleza de los arces japoneses: algunos consejos


Todos los que tenemos un jardín nos hemos sentido tentados por la delicada belleza de los arces japoneses, esos arbolitos que son como caligrafías de colores, tan sutiles y bellos como anagramas, conjuro de paisajes orientales y epitome de la eterna sintonía del hombre con el mundo vegetal.  No podemos evitarlo. Se nos van los ojos tras sus maravillosos colores otoñales. Sin embargo sabemos que no es fácil que crezcan con vigor, salvo en condiciones óptimas y eso no suele ser la norma en la mayoría de nuestros jardines.
Rotura de una rama por la nieve y arreglo
En su estado natural, el arce japonés vive en el sotobosque, al resguardo de árboles más grandes, en una delicada semi-sombra, sus raíces hundidas en la hojarasca y el humus producido durante años. Necesitan un nivel de humedad bastante constante y una temperatura más o menos estable aunque el frío aviva sus colores otoñales y la sombra total perjudica la tonalidad de sus hojas. La climatología de Asturias es relativamente adecuada para estos árboles, pero la tierra arcillosa, la más común en muchas zonas de esta región, no es la más apropiada para ellos. Por otra parte el cambio climático también nos está trayendo algunos días de calor extremo que queman sus hojas y los dejan con un aspecto lamentable. Los arces japoneses también temen el frío extremo, la nieve rompe sus delicadas  ramas y odian tener las raíces encharcadas. En conclusión, solo con mucha paciencia y tiempo podemos reproducir en nuestros jardines el ambiente adecuado para estos árboles.

Hace quince años que planté mi primer arce y he tenido algunos fracasos pero también he aprendido algunas cosas que voy a resumir en una lista de consejos:

1.       Estos árboles necesitan una largo proceso de adaptación a las condiciones medioambientales de cada jardín pero, una vez que lo logran, pueden lidiar con situaciones difíciles que no superarían los dos primeros años.

2.       La mejor forma de lograrlo es comprar un árbol pequeño o joven y mantenerlo en una maceta con ciertos cuidados durante uno o dos años antes de plantarlo en su lugar definitivo. Las posibilidades de tener éxito se incrementan notablemente de esta manera.

3.       Conviene elegir con cuidado el lugar donde se va a plantar. Es importante que tenga algo de sombra de otros árboles, arbustos o edificios. A pleno sol, con orientación sur, solo sobrevivirá el árbol base “acer palmatum”. El resto sufrirá enormemente.

4.       Tenga cuidado a la hora de comprar sus arces. Hace unos pocos años muchos  arces venían infectados con el hongo “verticillum”. Lo he comprobado repetidas veces. En Asturias la mayoría se importaban de Girardelli, un mayorista Italiano y venían con este hongo lo que causaba muchas muertes de ramas durante el invierno, cuando no la pérdida total del árbol.

5.       Los mejores arces y más sanos que he comprado últimamente han sido del vivero holandés Plantentuin Esveld. Tienen cientos de variedades. Se compran a través de internet y los mandan a un precio muy razonable. Ninguno ha enfermado en los últimos años.

6.       Si la tierra de tu jardín no es ácida, conviene prepararla de antemano –al menos unos meses antes- añadiendo corteza de pino, hojas en descomposición y algo de grava (si es volcánica mejor).

7.       Durante los veranos hay que regar dos o tres veces por semana. En invierno no pueden tener las raíces encharcadas. La tierra debe drenar bien.

8.       Se pueden podar en primavera –mejor con la hoja ya salida- pero un poco de cada vez. No hacer podas drásticas.

9.       Durante el invierno conviene atar las ramas con cuerdas de rafia, especialmente si nieva, ya que se rompen con cierta facilidad por el peso de la nieve.

10.   Pruebe variedades con posibilidades de éxito: “Bloodgood”,  “New emperor”, “Atropurpureum” (hoja roja), “Orange dream” y “Umo yama” (hoja amarillo-rojiza), “Sango-kaku” (corteza roja), “Osakazuki” (hoja grande, magníficos colores otoñales), Seiriyu (preciosa hoja, extremadamente fina y delicada), “Green globe” (dissectum), etc. Hay cientos de posibilidades a elegir y cada año aparecen otras nuevas.

11.   No plante arces de hoja roja en sombre total ya que se decolora y se vuelve verdosa, perdiendo gran parte de su atractivo.

12.   Si en tu jardín los veranos son muy calurosos, comienza solo con el acer palmatum base (hoja pequeña verde; bonita coloración otoñal) que es el más resistente y si no, puedes tenerlos durante bastantes años en macetas en un patio a la sombra.

13.   Es normal que a veces se muera alguna rama durante el invierno. Si está infectado con verticillum y supera un ataque de cierta envergadura, suelen reponerse y hacerse mucho más resistentes.

14. También se pueden reproducir de semilla, aunque crecen con mucha lentitud y rara vez se consiguen árboles similares al padre original, pero también tienen su atractivo.

Espero que esto os sirva de algo. Aquí os deja algunas fotos de mis arces esta primavera.

Caseta de aperos con Acer palmatum "Bloodgood" a la izquierda y "Osakazuki" a la derecha.

Acer palmatum dissectum "Green globe"

Acer palmatum "Atropurpureum"
Acer palmatum "Osakazuki" en plena floración

 
Acer palmatum "Orange dream"

 

Acer palmatum "Umo yama"
Acer palmatum "Sango kaku"
Acer palmatum "Seiriyu" (en proceso de adaptación en maceta)
 
Acer palmatum "Sango-kaku" (aún brotando las hojas)

 
Acer palmatum "Red wine"
 
Acer palmatum "Bloodgood"

 
Acer palmatum base

1 comentario:

  1. buen articulo, felicitaciones. y mucho animo para seguir luchando por tener esos arces tan bonitos

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