domingo, 3 de noviembre de 2019

Octubre: Otoño en el jardín de la Barrosa



Contraste entre el amarillo de las hojas del Gingko y los Arces japoneses.



Debo tener un poco de alma oriental para entender esa fijación mía con los colores de otoño. Viviendo en la montaña asturiana es casi natural esa transición de las estaciones hacia el ocre y amarillo de la mayor parte de los árboles y arbustos de las montañas, pero guardo un recuerdo en la memoria de hace bastantes años que de alguna manera inspira los colores de otoño de este jardín.  En aquella época trabajaba en Los Ángeles y llegado el mes de noviembre, justo por el puente de Halloween, alguien me ofreció una casa para pasar el fin de semana en San Francisco. Llegamos de noche y al día siguiente una luz carmesí se filtraba por las ventanas al amanecer. El pequeño jardín en torno a la casa era una explosión de color de los Arces japoneses, Liquidambar y Gingkos, mientras en el suelo las hojas competían en un tapiz de escarlata y oro que nunca había visto en mi vida. Tampoco conocía esos árboles. Eso fue antes de que existiera este jardín, pero la imagen perduró en mi memoria y se ha quedado ahí como el paradigma de ese otoño “existencial” y “perecedero” al que nos lleva inevitablemente el paso de los años. Siempre he pensado que quería un lugar así para cuando llegaran “esos años”.


Los geranios aún sobreviven en el mirador.


Ha llovido bastantes en estos últimos días, pero al menos el viento ha sido bastante benigno y aún no se ha llevado las hojas de los Arces ni del Gingko que centímetro a centímetro crece un poco más cada año. No creo que haya otro árbol más hermoso en este mundo que un Gingko en otoño. Sus hojas doradas son capaces de iluminar el rincón más oscuro de la memoria. Lástima que se vean tan
Es el tiempo de las hojas en la Barrosa.
poco en los jardines. Este fin de semana he plantado un par de ellos en la finca del monte y otro aquí en la Barrosa. Los había comprado por unos pocos euros en un vivero en Galicia y los tuve en una maceta hasta que enraizaron bien y se aclimataron. Es lo mismo que hago con los arces japoneses. Siempre los tengo un par de años en una maceta hasta que se aclimatan al lugar. Son demasiado valiosos para jugárselo todo a una baza. Los árboles, como las personas, necesitan un tiempo para reconocer el lugar y adaptarse a él. Sobre todo, esos árboles que crecen con mucha lentitud y a menudo duran bastante más que el término de una vida humana. Quizás reconforte el pensar que seguirán creciendo después de que te hayas ido, si es que los dejan.



Estas semanas he plantado nuevos bulbos de Tulipanes, he construido un nuevo parterre, y sobre todo hemos recogidos decenas de cestos de manzanas para hacer sidra. Este año se anunciaba una gran cosecha en Asturias pero la falta de agua durante el verano hizo que los árboles se deshicieran de un buen número de ellas, antes de tiempo, por pura supervivencia. Es algo que hacen casi todos los frutales. Aun así, la cosecha no ha sido mala y las lluvias de principios de mes permitieron que un buen número de frutos alcanzaron un tamaño excelente y un sabor incomparable. La cultura de la sidra y su fabricación artesanal por las familias va despareciendo año tras año, al tiempo que los pueblos se vacían y los grandes supermercados invaden las pequeñas villas. Es el progreso.



Nunca acabo de entender por qué las salvias en la Barrosa alcanzan su mejor momento durante el otoño y, sobreviven hasta las primeras heladas, mientras se pasan el verano casi en blanco. Es un misterio para mí. En cuanto a los Crisantemos no tengo mucha suerte con ellos. No logro que sobrevivan al invierno y, los que quedan, suelen florecer antes de tiempo. Nunca lo hacen cuando deberían. Antes se cultivaban en todos los huertos del pueblo. Ahora ya no queda ninguno. Es mucho más fácil comprarlos en los chinos o en las floristerías. El problema es que han desaparecido especies resistentes que aguantaban bien los inviernos en estas latitudes y esas variedades se han perdido ya para siempre. Esa es la realidad.

Bayas del Clerodendrum trichotomum.

Aquí os dejo unas fotos de la Barrosa estas semanas. Ahora el color de las hojas sustituye a las flores y créanme que no se echan de menos. Esta vez incluyo unas fotos de la finca de monte “La Corraina el Quentu”, una casería con todo el color de la montaña Asturiana. Espero que os gusten.


 
Acer Dissectum "Green Globe".


Evonimus europaeus y Acer palmatum "Sango kaku"

Hortensias.

Las hojas del Acer dissectun "Green Globe" son de un dorado viejo.

Salvias y Gauras aún en flor.


En el estanque la Alocasia rubra tiene un tamaño gigantesco.



La hiedra "Parthenocissus quinquefolia" comienza la coloración otoñal.


"Acer palmatum "Bloodgood" uno de los mejores arces rojos.

Acer palmatum "Sango kaku"

Colores de otoño.

Arbusto de Weigela variegata entre arces.






La nevada del pasado otoño hizo añicos este arce que comienza a recuperarse.


Gingko biloba en medio de dos arces japoneses.




Un Aconitum de floración otoñal.



Un abejorro libando una flor de Salvia.

Salvia farinácea.

"La Corraina el Quentu."

Cabaña de la Corraina.

Amarillos: Al fondo el Pico Torres con un poco de nieve.

Unas tuyas recortadas y fresnos a la entrada del prado.

Cerezos, fresnos y robles crecen en los prados de la Casería. 



Las hileras de avellanos se plantaban para sujetar la tierra y evitar deslizamientos durante el invierno.

Este Liquidámbar es un árbol canadiense que planté hace unos 20 años.

Los cerezos son los únicos árboles que en el norte colorean las hojas de carmín en otoño.

Al fondo las montañas del  Puerto de Vegarada que separan Asturias de León.


14 comentarios:

  1. Una preciosidad de colorido... espero verlo algún día en el lugar...

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  2. Gracias Juve. Si vienes por aquí será un placer enseñártelo.
    Saludos

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  3. Amigo José Antonio, creo que ese amanecer tuyo en San Francisco no tiene nada que envidiar a un amanecer en la Barrosa. Tu, ya tienes muy visto tu jardín y conoces cualquier recoveco de él, pero lo que nos muestras hoy son unas bellas estampas otoñales llenas de hermosura y gran belleza que para cualquier pintor serian dignas y bellas imágenes del mejor de los cuadros. Para mí, tu jardín es una maravilla.
    La Cabaña de la Corraina, como no podía ser de otra manera en tus manos es otra pasada, el paisaje circundante también una maravilla. Pero la Barrosa enamora, te he felicitado varias veces por tu jardín pero no me canso de hacerlo porque tienes un jardín de revista.
    Repaso y repaso las fotos y no sé realmente cual elegir son todas fascinantes, una de las que más me fascinan es la que hace la número 15 una imagen perfecta.
    Felicidades por ese otoño celestial en la Barrosa.
    Un abrazo amigo

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  4. Amigo Jose Antonio, te pido permiso para compartir y enseñar tu hermoso jardín en mi cuenta de Facebook poniendo un enlace que lleve a tu blog. Será todo un placer darlo a conocer si lo estimas oportuno.
    Un abrazo

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    1. Como siempre, muchas gracias Juan por esas elogiosas palabras que siempre animan a continuar con esta afición nuestra que nos da bastantes satisfacciones y algunos trabajos (o muchos trabajos y algunas satisfacciones, según como se mire). Creo que los colores de otoño de la Barrosa mejoran un poco cada año según los árboles se van haciendo mayores, aunque también contribuye mucho la climatología. Me encanta compartirlo con vosotros que disfrutáis de una clima y un paisaje muy diferente. Sin duda tienes mi permiso para ponerlo en tu pagina de Facebook o donde quieras.
      Un abrazo y gracias de nuevo.

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  5. Tu jardín está precioso, Jose Antonio. El color que tiene en otoño es espectacular, tan bonito como en primavera pero con ese aire melancólico que trae esta estación. Me gusta muchísimo.
    Un abrazo!

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  6. Gracias Mónica. El otoño aquí en el norte siempre trae mucho color y melancolía, también.
    Un abrazo.

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  7. Precioso está tu jardín en otoño, con los colores mágicos de esa estación y con esa vegetación tan frondosa, es un placer disfrutar las fotos. Un paseo por las montañas de Puerto Vegadara sería maravilloso.
    Muchos besos!

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  8. Muchas gracias por tu comentario, Montse. A ver si para de llover y se puede salir a pasear por la montaña los próximos días.
    Saludos

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