domingo, 26 de noviembre de 2017

Arces japoneses en la Barrosa.


La Barrosa en otoño.
Para aquellos que os acercáis a menudo a este blog ya sabéis de mi afición por los arces japoneses y los habéis visto en algunos de mis parterres. No creo que haya ningún jardinero aficionado que no conozca estos arbolitos orientales llenos de misticismo y que representan el epítome del otoño con sus preciosos colores ocre, carmín, amarillo o incluso malva.
No son fáciles de cultivar, sin duda. Necesitan unas condiciones climáticas y de terreno apropiadas, pero  creo que con un poco de tiempo, paciencia y suerte, es fácil que superen los obstáculos y se adapten a lugares incluso adversos o poco recomendados para su cultivo.
Hojas de arce en el estanque.
Como sabéis el “Acer palmatum” es un árbol de pequeño tamaño, nativo de Japón, aunque también crece en China y Corea. Es un árbol de sotobosque que suele crecer al amparo de otros árboles. Desde tiempo inmemorial es un árbol extremadamente simbólico en la cultura oriental, representando la paz y la tranquilidad, y siempre se ha cultivado en el entorno de los templos y monasterios budistas. Durante el siglo XV y XVI se empezó a utilizar en los jardines privados y la pasión por este árbol no hizo más que crecer desde entonces. Hoy en día millones de japoneses se desplazan en el otoño para el “momiki-gari” o la contemplación de los arces en su coloración otoñal.
Acer palmatum base. El más fácil de cultivar y el que mejor se adapta a todos los terrenos. Puede alcanzar un buen tamaño tras varios años.
Hace unos 20 años planté mi primer “Acer palmatum subs palmatum” (arce base de hoja pequeña) en la Barrosa que ahora tiene unos 4 metros de altura. Es el más fácil de cultivar, ya que no le afectan tanto las temperaturas extremas o el tipo de sustrato. Desde entonces he ido añadiendo algunos más y, a pesar de que he tenido varias bajas por culpa del “verticilum wilt”, una enfermedad fúngica mortal, en estos momentos sobreviven los siguientes: Acer palmatum base (2). Variedades: Atropurpureum (1), Bloodgood (1), Sango Kaku (2), Orange dream  (1), Redwine (1), Osakazuki (2), Dissectum “Green Globe” (1), Seiriyu (1), Umo Yama (1), Shaina (1, mi última adquisición). A pesar de que hay más de mil variedades de arces (debido a la poca estabilidad genética de la especie) muchos son extremadamente delicados así que no se recomienda comprar cualquier variedad al azar. Estos que he mencionado parecen los más resistentes aunque cada año salen nuevas variedades que prometen adaptarse mejor a todas las condiciones.
Uno de mis arces de semilla de Osakazuki.
Los arces japoneses no soportan temperaturas extremas. Por encima de los 30º sus hojas se resecan y por debajo de los -15º también se deterioran. Siempre se recomienda plantarlos en semisombra, pero también necesitan unas horas de sol, a poder ser por la mañana, para mantener la coloración de sus hojas. En sombra total pierden color, especialmente las variedades de hojas roja y amarilla. La orientación norte les viene muy bien. En cuanto al sustrato, aunque prefieren cierta acidez, se acostumbran a la tierra arcillosa que es la que hay en la Barrosa. Necesitan riego en verano pero no soportan tener las raíces mojadas permanentemente ya que el temible “verticilum wilt” una enfermedad fúngica muy común entre los arces, acaba con ellos enseguida. Aunque su cultivo se ha extendido por la franja norte, hoy día ya es común verlos en casi toda España y parecen sobrevivir sin problemas. Hace años era un árbol de importación casi en exclusiva –Italia es uno de los mayores productores- y muy caro. Hoy los precios han bajado mucho y se puede adquirir por 15/20 euros en grandes superficies como el Leroy Merlin, en tamaños pequeños, o comprar en Internet. La compañía Plantentuin Esveld, holandesa, es la mejor que conozco y sus arces llegan en unas condiciones inmejorables.
El Acer palmatum Osakazuki tiene la coloración otoñal más intensa de todos los arces.
La mayor parte de las  variedades de arces japoneses proceden de injertos, excepto el Acer palmatum base,  y hay que reconocer que crecen con mucha lentitud. Se pueden cultivar también en macetas durante años, o adaptar como bonsáis o arbolitos pequeños. Yo suelo tenerlos uno o dos años en maceta, antes de plantarlos en el jardín para ver como se adaptan y que condiciones de luz les viene mejor. Hay que tener cuidado con las podas. Solo un poco de cada vez, en primavera. Lo mejor de su cultivo es que cada año te regalan con unos colores espectaculares, tanto en primavera como en otoño. Nunca son iguales, ya que influyen mucho las horas de sol o la temperatura, pero hay pocas cosas tan hermosas en jardinería como las hojas de los arces en otoño. Os animo a que cultivéis, al menos uno, en cualquier parte del mundo.





Acer palmatum base con un tronco ya adulto (unos 20 años).

Uno de los arces "Sango kaku" de coloración amarillo fuerte.


Otro arce "Sango-kaku". Este arce tiene la peculiaridad de la coloración rojiza de las ramas  en invierno.

Acer palmatum "Orange dream" amarillo anaranjado. espectacular también en primavera.

Acer palmatum "Bloodgood". Esta variedad de hoja carmín soporta bastante bien el sol sin quemarse, aunque ya hay variedades nuevas como el "Emperor I" que dicen ser mucho mejores.

"Bloodgood" en otoño.






"Sango-kaku". En primavera y otoño la hoja es amarilla, en verano verde claro. Para mi uno de los mejores.

Acer palmatum dissectum "Green globe". Los "dissectum" son mucho más delicados y soportan mal el sol. Este vive detrás de la casa en orientación norte y está muy a gusto.

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Acer palmatum "Umo yama", una adquisición reciente. Tanto en primavera como en otoño la hojas cambian varias veces de color como veis en la foto de abajo.

 
Acer palmatum "Red wine", muy resistente al sol y coloración variable.

Acer palmatum Seiriyu, uno de los últimos en llegar. Dicen que es muy resistente y adaptable. Ya veremos como crece.
 
Ramas de "Orange dream"

Las hojas de arce caídas dan un precioso contraste al verde de la hierba.

Acer palmatum "Atropurpureum". ha tenido "verticilum" y no acaba de desarrollarse bien.
Este arce ha crecido de una semilla de Osakazuki. Parece tener buena coloración otoñal, incluso sin injertar.

El último en llegar. Aún en maceta. Acer palmatum "Shaina", una variedad pequeña y resistente, de hoja roja. El tiempo dirá si es lo que promete.

Una última foto del estanque cubierto de hojas.
 

4 comentarios:

  1. Cada día me enamoro más de tu jardín. Qué colorido tan especial tiene en otoño! Felicidades por crear y mantener un espacio así.
    Un abrazo!

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  2. Gracias Mónica, el otoño es sin duda una de las épocas más bonitas para los que nos gusta la jardinería y sabemos apreciar esa variedad de colores en la naturaleza.
    Saludos

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  3. son una autentica pasada, me encantan todos y más porque no hay... desde luego aportan mucho interés a un jardín en esta época del año, Darte mi enhorabuena por el jardin por n-sima vez.

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  4. Gracias Mario. Sin duda son unos árboles que merecen el esfuerzo de cultivarlos.
    saludos

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