viernes, 14 de julio de 2017

La Barrosa después de la lluvia


La niebla envuelve los prados y las montañas frente a la Barrosa. Llevamos días así.
 
Después de una de las primaveras más secas que se recuerdan, esta primera quincena de junio está lloviendo más que en los dos meses anteriores. Esto tiene una parte buena y otra no tan buena. El césped nunca estuvo tan verde a estas alturas del verano y los árboles y arbustos crecen sin control, lo que te obliga a estar con las tijeras en la mano permanentemente. La otra parte es que las flores de los rosales y de las plantas perenes se estropean y duran muy poco; los pétalos se pudren con la lluvia y la humedad, y apenas aguantan unos pocos días. En una palabra, las floraciones pasan sin pena ni gloria. Por suerte apenas ha caído granizo así que las frutas que sobrevivieron a la gran helada de final de la primavera están creciendo desmesuradamente. En el huerto los calabacines crecen un palmo cada día, al igual que las cebollas y las judías. Está claro que el tiempo cada vez es más impredecible y a estas alturas, aquí en el norte, apenas hemos tenido una semana de verano estable. Mientras disfrutamos de este verdor incomparable y la niebla envuelve las montañas, en el resto del país apenas pueden soportar las temperaturas de 40  grados desde hace días. Parece una climatología de locos,  pero lo cierto es que casi siempre ha sido así. La diferencia es que ahora los medios de comunicación nos bombardean constantemente con esta información. Sea como sea, las diferencias están para disfrutarlas. Aquí os dejo unas "refrescantes" fotos del verano del norte.
 
Niebla y lluvia reciente desde el mirador.

Los arbustos perennes necesitan la tijeras casi todas las semanas.

Arces, prunus y acebos.

Las Bergenias crecen sin control alrededor del estanque.

Comienzan a florecer las Rudbeckias y Dalias.

Bajo el manzano crecen narcisos en primavera y, en verano , Carex, Liriope y Begonias blancas.

Los Nenúfares y Pontederias ya cubren gran parte del estanque.

Salvias y Hemerocalis "Crimson".

La caseta de aperos envuelta por la vegetación.

Arriate mixto.

Heuchera "Caramel" y Hostas.

Comienzan a florecer las Calas.

Cormus variegata y Acebos.

La higuera se salvó de la helada.
Hiedra, Santolina y Spirea japónica sobre un muro.

Plox, Salvia y Centaureas.

En algunos de mis arriates suele haber un árbol frutal. Aquí, en el medio, un peral cargado de fruta.
 

2 comentarios:

  1. al fin y al cabo esa es la esencia de un jardin en el cantabrico, pasearlo tras la lluvia :D lo siento he tirado de topicazo jejeje

    Luce precioso, cada vez que publicas me acuerdo de aquella anecdota que comentabas con aquel paisajista... ¿?¿envidia? jajaja

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  2. Gracias Mario. Esto de la jardinería da un montón de trabajo pero, al menos a mi, muchas satisfacciones . Además es sano y ahorras en gimnasios. Aún no entiendo porque el 90 por ciento de la gente que me visita lo único que se les ocurre decir es "uff el trabajo que debe dar esto!" . Será que los españoles todavía odiamos el trabajo físico? Y sin embargo somo los primeros en matarnos en los gimnasios sin ninguna recompensa. En fin cosas pa reflexionar en mitad del verano.
    Saludos

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