lunes, 16 de mayo de 2022

En Mayo todos los jardines son hermosos.

 


Costraste de formas y color en Mayo (Euphorbia, Cornus, Allium, Iris..)


Había oído en los programas de jardinería de la televisión británica de estas dos últimas semanas, que esta primavera y, tal vez debido al cambio climático y al inusitado número de horas de sol que estaban teniendo, los arbustos de los jardines ingleses jamás habían tenido una floración tan hermosa  y ponían de ejemplo a los Crataegus (espinos). Lo cierto es que tal vez tengan razón. Yo nunca había visto los dos “Crataegus Paul Scarlet” (espinos rojos) que crecen en la Barrosa con una floración tan espectacular, y lo mismo ha ocurrido con los Viburnum (bola de nieve), las Wiegelas, Physocarpus y algunos más. Como veréis por las fotos el jardín de la Barrosa está exuberante estos días.

 


Viburnum opulus (bola de nieve) y Crataegus Paul Scarlet (espino rojo). Abajo Weigela Florida.





Potinia y Viburnum plicatum.

De todos modos suelen decirse que si un jardín no está hermoso en primavera no lo estará nunca y en ese caso el fallo suele ser del jardinero. También suele pasar que si dedicas muchas partes del jardín a las floraciones de primavera, el verano suele ser más bien flojo. La mayoría de las plantas que florecen en primavera no suelen durar mucho tiempo y para cuando llega Junio ya están agotadas y lo conveniente es darles un corte de rejuvenecimiento. Sea como sea no es fácil mantener el equilibrio entre las floraciones de primavera y las de verano y ahí es cuando se demuestra el oficio del jardinero que sabe lo que hace. Mi consejo es  gastar una “pequeña porción de la pólvora” en primavera pero dejar la mayor del espacio posible para las plantas que florecen en verano. Entonces ¿cómo se llena el jardín de flores en primavera? Para eso están los bulbos y los arbustos. Una buena selección de bulbos, sobre todo Allium, Iris, algún tulipán tardío y Siryrinchium  cumplen esa función. También los Lupinos, Nepetas, Salvias tempranas, Erigeron y alguna cosa más. En cuanto a los arbustos, hay muchos donde elegir y ahí cada uno tendrá que ver que es lo que mejor se adapta a su jardín. Aquí en la Barrosa los diferentes tipos de Viburnos, Weigelas (diferentes variedades), Physocarpus  y Cotoneaster, se adaptan muy bien. También el Crateagus como dije al principio. Más tarde vendrán los Philadelphus, Cornus, Rosas y otros más. Otra cosa importante para llenar el jardín en Mayo es la diferencia en las formas y coloraciones de las hojas (el rojo de los arces, el de los Berberis o el del Prunus pissardi crean puntos de atención que son fundamentales para dar una sensación de profundidad y contraste). También los Evónimus  y otros arbustos de hojas perennes, los Helechos, las Hostas, etc.  tienen un papel fundamental en ese juego entre color y la forma. Algo de eso es lo que intento crear en la Barrosa, sin mucho conocimiento y con un poco de intuición. Al final, la jardinería es un juego estético donde lo más importante es el disfrute del propio jardinero, es decir tú mismo. Cada jardín es un mundo y nunca hay dos jardines iguales así que cualquier cosa que uno haga estará bien. Espero que os gusten estas fotos de la Barrosa estos días.

 


Arbustos de primavera y contraste de verdes. El berberis rojo como centro de atención.


Aquí de nuevo, una bola de Berberis y el Arce "Bloodgood" dan profundidad al espacio.


Otra vez el color granate:  "Acer Crimsom King" con otros arbustos. El amarillo es otro Berberis.


El color amarillo de la hoja de la Spiraea Goldflame se repite en los Iris y otras plantas del macizo.


La Aguileñas comienzan a florecer en el macizo del huerto.


Lupinos Russel mixture y Nepeta.





Iris barbatum y Acer palmatum "Bloodgood".



Los Ajos ornamentales son uno de los mejores bulbos de Mayo. Tras la floración, desaparecen hasta el año siguiente.





Este macizo de Iris bajo un nogal, hace muchos años que florece sin tregua en azul y amarillo.






 
Es el tercer año de este macizo y ya esta muy estable y maduro. La floración principal es en verano.



Iris barbatum y Allium Purple Sensation.


Esta joya de arbusto es el Physocarpus Opulifolius Little Devil.


Curiosamente este arbusto mantiene la hoja todo el invierno, a pesar de las heladas.


La Glicinia está como siempre, espectacular, con el Acer palmatum dissectum Green Globe"




Contraste entre el blanco del Viburnum tomentosum Mariessii y las hojas granate del Acer palmatum Atropurpureum.



Viburnum, Cotoneaster, Evonimus, etc.


Cotoneaster horizontalis.



Mi pequeño parterre de plantas nativas con Helianthemum y un diminuto geranio.



El macizo de la pérgola que hice el año pasado ya está plenamente activo.





Rosal rastrero subiendo por la pérgola y Crataegus Paul Scarlet.


Cornus Alba con Iris holándica azules y amarillos.


La cabaña de madera rodeada de Viburnum y otros arbustos.






Aún continúan las floraciones de los manzanos.

martes, 10 de mayo de 2022

Eclosión primaveral en la montaña asturiana.


Erythronium dens canis (rosa) y Narcissus bulbocodium en el Puerto de Vegarada.

Estos días de calor han sido como un bálsamo de Fierabras para la montaña asturiana, que hace apenas 15 días que se deshizo de su manto de nieve helada. No siempre se acierto, ya que las plantas florecen a su antojo y es difícil llegar en el momento justo, pero esta vez he dado en la diana. No es fácil ver las praderas cubiertas de Erythronium y Narcisos como veis en estas fotos, así que he decidido compartir con vosotros casi de inmediato para que disfrutéis de estos paisajes únicos. Ayer caminaba por las praderas y bosques, a dos pasos de la nieve, me tumbaba en el suelo para hacer estas fotos y me quedaba embobado viendo tanta belleza en medio del silencio solo perturbado por los sonidos de los grajos, la machacona percusión de los pájaros carpinteros que se afanan en hacer el hueco de sus nidos en algún árbol seco y la ligera brisa que aligeraba el calor de casi 25 grados a principios de Mayo, algo bastante inusitado en Asturias. La luz era extraordinaria, y el tenue amarillo transparente de las hojas recién nacidas de las hayas contrastaban con el más intenso que alfombraba los prados y majadas.

 


Erythronium dens canis de hojas manchadas.



Hay pocas plantas tan hermosas por su color como esta Gentiana verna.

Scilla lilio-hyacinthus.




Algunas de las plantas que veis en las fotos  nacen de bulbos, tan pronto la tierra se calienta un poco, como los Erythronium, los narcisos o jacintos. Apena duran unos días, y no es fácil verlas en el momento adecuado. De todos ellas quiero destacar el Erythronium dens-canis, también llamado “diente de perro”, no se sabe muy bien porqué. Tiene las hojas moteadas y es característico de las montañas europeas. Crece a más de mil metros de altura, en terrenos ácidos. No es fácil verlo en grandes masas como se ve aquí en Vegarada, y sobre todo asociado a otra pequeña bulbosa, el Narcisus bulbocodium. Esa combinación de amarillo y rosa con el fondo de las montañas nevadas es de una asombrosa belleza. Otras planta bulbosa característica de esta época es la Scilla lilio-hyacinthus, un Jacinto de flor azul que cubre los bosques caducifolios de hayas y los márgenes de los prados. Resulta muy hermosa cuando crece en grandes grupos y florece justo cuando los árboles comienzan a crecer las hojas y retazos de luz se filtran en la penumbra del bosque. Pero para mí una flor que me deja anonadado por su color y delicada forma es sin duda la Gentiana verna, una pequeña planta de tallos cortos y una exquisita flor azulada que varía del azul cielo al principio a un azul cobalto intenso según envejece.  Cuando crece en grandes grupos en praderas de montaña o al lado de arroyos de aguas heladas se pueden ver a decenas de metros de distancia.



Como jardinero aficionado, uno ciertamente llega a la conclusión de que la naturaleza por si misma crea obras de arte y conjuntos de plantas mucho más hermosas que las que nosotros podamos nunca tener en nuestros jardines. Al atardecer, cuando desciendo de las montañas la luz tiñe de dorado las hojas tiernas de los árboles y la hierba de los prados adquiere un color saturado para el que casi no existen palabras en nuestro lenguaje. Creo que basta ya de palabras. En este caso creo que las fotos se explican por si solas.

 


Orquideas (Orchis mascula?)

Nota: No soy especialista ni lo pretendo en plantas silvestres así que es probable que haya cometido algún error en la identificación de alguna planta. Si alguien se da cuenta le ruego que me lo haga saber. Muchas gracias.


En la parte más baja en la subida al puerto de Vegarada los árboles, en su mayoría hayas, comienzan a llenarse de hojas. Se ven algunos cerezos salvajes en flor.



En los prados inundados por el agua de los arroyos crecen Caltha palustris y Ranúnculos.





Según asciendes en altura las hojas antiguas de las hayas aún permanecen en las ramas.


Cabañas en la Vega Baxo.

 

Capilla y Cabaña en la Brañuela. (La capilla, ahora reconstruida, formó parte de un hospedaje de peregrinos del camino de Santiago)


Majadas cubiertas de Bellis perennis (margarita común) en la Brañuela.


Anemona nemorosa en una majada.


Scilla lilio-hyacinthus en los bordes de un prado.


Arbustos de Genista hispánica comienzan a florecer entre las rocallas. Al fondo el Pico Estorbín con las laderas cubiertas de nieve.






La Globularia nudicalis es una de las primeras plantas en florecer.


Majada de Vegarada a unos 1500 metros de altura. Queda aún bastante nieve en la Puerta de Faro al fondo.


Esta gran majada está cubierta por numerosos arroyos donde crecen las plantas acuáticas, como este Ranunculus peltatus de flor blanca.


Este grupo de Caltha palustris de flor amarilla contrasta con la blancura de los ranúnculos acuáticos.


Meandros de agua y Caltha palustris.


Riachuelos de Ranúnculos blancos y algas.





En algún lugar de la majada crecen estos hermosos Narcissus asturiensis.


En la parte más seca crecen estas masa de flores amarillas, tal vez algún tipo de Ranúnculo, pero no estoy seguro.


Preciosas Potentilla rubra.


Corros de Orquídeas entra las rocas.


Estas creo que son Dactylorhiza sambucina. (coerrección de Ignacio).


El suelo cubierto de flores amarillas en la Marnegona.


También matas de Glandora diffusa o prostrata.


Una diminutas Gentiana verna por el camino de la Marnegona.



Parece increíble pero aún quedan bayas en algunos acebos. Al fondo la Puerta de Faro.



Cuando desciendo por la pista de tierra la luz de atardecer tiñe el paisaje de un tono dorado


La hierba y los árboles brillan en esta extraña luz que parece otoñal.




Los jacintos bajo las hayas también adquieren una tonalidad dorada.


Llegando al pueblo de Rio Aller las hojas recién nacidas de los nogales parecen caramelizadas.