lunes, 6 de abril de 2026

Arquitectura y Plantas en el casco histórico de Sto. Domingo. República Dominicana




Calle residencial cerca del  convento de Sto. Domingo.



Buganvillas con la torre del Ayuntamiento al fondo.
    Durante estos últimos años se ha llevado a cabo la rehabilitación del casco histórico de la Ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana. Está claro que se necesitaría invertir mucho más dinero para que esta mejora fuera más intensa, especialmente en lo que se refiere a algunos servicios básicos como el tendido de luz que sigue siendo una selva de cables de estado precario sobre las casas, pero es cierto que se han limpiado decenas de fachadas de edificios históricos, se ha mejorado el pavimento de las calles y se han instalado aceras en casi todas. También se ha rehabilitado la magnífica iglesia y convento de Santo Domingo, donde se alojó la primera universidad de América y la plaza adyacente, la Casa del Cordón que alberga el magnífico Museo Taíno, y aún están trabajando en la Casa de Colón. Poco a poco el centro histórico de esta ciudad se está convirtiendo en uno de los mejor cuidados y más hermosos de América.

             Este es el segundo año que permanezco varios días en Santo Domingo capital y tengo que reconocer que es una de las ciudades americanas donde más a gusto me he encontrado. Aún no se ha masificado, ni se ha llenado de turistas, ni se ha gentrificado o transformado en un residencial para extranjeros expulsando a los habitantes de toda la vida. Al contrario, es una especie de isla dentro de la gran ciudad llena de tranquilidad, donde viven los residentes de siempre, con sus bares, colmados y pequeñas tiendas. Por suerte aún no han llegado las grandes cadenas hoteleras. Muchos de los hoteles son pequeños y la mayor parte de los turistas rara vez permanecen más de un día o unas horas. A la tarde, las plazas se llenan de niños que juegan y vecinos que toman el fresco, riegan las plantas o charlan entre ellos. Hay una gran cantidad de pequeños bares locales donde comer y, al atardecer, los colmados son el mejor sitio para tomar una cerveza y relajarse escuchando música local.



Ventanas en una casa con plantas.

              Con la mejora y la rehabilitación he notado también un enorme interés de la gente por embellecer la ciudad de casas bajas, con flores y arbustos, sobre todo buganvillas que se encaraman por las paredes y las fachadas. En los balcones y ventanas de muchas casas han puesto macetas de flores que también se van adueñando de las aceras y puertas. También en los patios interiores. En el centro histórico, que antaño estuvo rodeado de una fuerte muralla de piedra, de la que aún quedan varias puertas y trozos en pie, el espacio es escaso y apenas hay parques, pero si quedan un buen número de pequeñas plazas con vegetación, que son como pequeños pulmones verdes para la ciudad. Muchas de estas plazas están al lado de iglesias o de edificios importantes como la Plaza de Colón al lado del Ayuntamiento y la Catedral Primada, o la Plaza de las Mercedes junto a la iglesia del mismo nombre, la plaza del padre Billini y muchas otras.



Casas en la plaza de las Mercedes.

              Santo Domingo también tiene un extenso malecón fuera de las murallas, pero lo cierto es que aún no resulta muy atractivo, en parte debido a la gran arteria de tráfico que discurre todo a lo largo del frente de la ciudad antigua, ahogándola con el ruido y la contaminación. Además, hay que añadir que el agua del mar está bastante contaminada con desagües y basuras. Este es un gran problema de muchas otras urbes costeras que deberán solucionar en los años venideros y que incrementaría exponencialmente el atractivo de esta ciudad. Mientras tanto disfrutemos de la luz y las plantas del “intramuros” de esta bonita ciudad antes de que el turismo termine invadiéndolo todo como ha ocurrido en muchos otros lugares del planeta.




Calle del Conde cerca de la Plaza Colón.


Iglesia convento de Santo Domingo recién restaurada.



Centro cultural en la calle Padre Billini.


Interior Museo Taíno.






Terraza balcón con Buganvillas y Caladios.






Arbol y casas típicas de madera.


Patio de la Casa de las Academias.



Plaza de las Mercedes.




Casa en el centro colonial rodeada de buganvillas y plantas en macetas.



Muchos vecinos colocan macetas en las estrechas aceras.





Casa típica de planta baja con rejería en las ventanas.



Casa en restauración con preciosos balcones y plantas.



Entrada a una tienda de artesanía.



Interior de la misma tienda.




Buganvilla y paredes en colores cercanos.





Parque Julia de Burgos.




El alcázar de Colón aún en restauración.



Interior de un patio.


La mayoría de las calles del centro histórico lucen ahora similares a esta.



Plaza al lado del Convento de Sto. Domingo.





Parque Billini.



Sede de la Casa cultural española.





Ventanas enrejadas.


Maceta a la entrada de una casa.


Plaza de Colón al atardecer.


lunes, 16 de marzo de 2026

La Barrosa se despierta del invierno.

 


Magnolio Soulangiana y Prunus Pissardii en flor.

Acabo de regresar de mi viaje de invierno. Justo cuando me fui, la Barrosa aparecía cubierta de nieve que apenas duró un par de días, como ocurre casi siempre en estos últimos años. No ha vuelto a nevar, pero si ha llovido mucho a lo largo de estos meses y el jardín rezuma agua por todas partes. En la parte baja, una película acuosa cubre la hierba, y la tierra arcillosa se convierte en una pasta de barro, muy acorde con el nombre de esta finca. Parece imposible que las raíces de muchas plantas no se pudran con tanta humedad, y sí algunas desaparecen, pero la mayoría, incluyendo árboles y arbustos, arces japoneses y numerosas plantas perennes no parece importarles demasiado. Al contrario, crecen sin control y tan pronto las temperaturas se atemperan comienzan a lanzar sus brotes de forma frenética. Es la primavera que puja por todas partes, especialmente tras este invierno relativamente cálido y lluvioso. En esta nueva realidad climática, Asturias se “tropicaliza” a pasos agigantados. ¿Quién iba a pensar, hace apenas 10 años, que las Colocasias, esas plantas tropicales de enormes hojas, iban a crecer sin inmutarse en la zona de montaña donde está situado este jardín?  No solo prosperan, sino que amenazan con convertirse en un problema por su propagación descontrolada.



Magnolia liliflora nigra.

Practicar la jardinería implica no solo un aprendizaje continuo, sino aceptar los retos del día a día y los comportamientos, a menudo dispares, de cada planta según cambia la climatología y el medio natural. Ya no hay verdades inmutables sobre cómo debe cultivarse una planta, el tipo de tierra que necesita o el clima. Cuando planté los primeros arces japoneses en la Barrosa, cada invierno era una hecatombe. Las ramas y los troncos se partían con la nieve y las enormes heladas de primavera quemaban las hojas sin compasión. Tan solo un par de ellos sobrevivieron de aquellos primeros años. Hoy, al contrario, crecen y prosperan sin importarles lluvias o sequías en esta tierra arcillosa. Lo mismo pasaba con los Liquidambar, Magnolios,  Prunus, Cercis y alguno más. El cambio climático ha dulcificado los extremos de temperatura de la montaña asturiana pero también los ha hecho más imprevisibles, y la sequía acecha todos los veranos y otoños. Cada temporada de jardinería es un auténtico enigma. Esa es la realidad.



Prunus incisa Kojo no Mai.

Los Magnolios de flor están imponentes esta semana. Las cabezas de los Narcisos apuntan por todas partes y se propagan de forma indiscriminada. No así los tulipanes que son un manjar para los roedores y para ese amo del jardín, el tejón, que campa a sus anchas cuando le viene en gana, y a pesar de que me afano en cerrarle el paso siempre encuentra algún lugar nuevo por donde entrar. Hace tiempo que ya no planto tulipanes. Este año he comprado algún Eléboro nuevo, una planta difícil de conseguir hasta hace poco en Asturias y que florece durante varios meses desde Febrero y se adapta muy bien a este clima. Todo apunta a que va a ser una primavera espectacular, aunque también de una carrera implacable contra el crecimiento desordenado de las malas hierbas. Así está la Barrosa esta semana. Espero que os guste.

 


Parterre junto a la casa.




Magnolio y Narcisos.


Arces y Forsithya.



Prunus japoneses de flor rosada.



Eléboro y Camelia.





Brezo y Narcisos.



Bergenias en el estanque.









Viburnum y Prunus.








Forsithya y Chaenomeles japónica.



En blanco un ciruelo común.


Berberys "Sunjoy Gold" y Euphorbia mirsynites.






Ciclámenes.