martes, 21 de junio de 2022

La torre medieval de Soto se salva en el último minuto.

 


La torre medieval de Soto esta semana.

El año pasado escribía en este mismo blog una entrada sobre este conjunto medieval, el único que queda en el concejo de Aller, y de cómo la ruina y el derrumbe parecían inminentes, después de que las muchas negociaciones realizadas por la alcaldía y la administración durante los últimos años con los propietarios del castillo resultaran infructuosas. Esta vez, por fin, justo en el último minuto, las negociaciones parecen haber dado resultado y, al menos de momento, un exiguo presupuesto de 275 mil euros se propone salvar de la ruina esta joya del medioevo.

 


(foto del año anterior) https://labarrosagarden.blogspot.com/2021/07/pueblos-de-aller-soto-donde-la-historia.html

Lo cierto es que nadie parece saber con claridad si es que la propiedad ha pasado a ser pública o de cuáles fueron los acuerdos con los propietarios. Varios alcaldes después de que se iniciaran las primeras negociaciones, apenas hace dos semanas, la torre se cubrió de andamios y los obreros han sacado la estructura de su tumba de maleza. El presupuesto es tan exiguo, que parece que tan solo cubrirá una mínima reparación de los muros existentes y un pequeño anclaje de la cimentación de la torre que ha sido la culpable de que esta se viniera abajo un par de veces. También está pendiente una excavación arqueológica más amplia, ya que la única que se realizó en el lugar data de los años 90 y apenas se rastreó el subsuelo del derrumbe de la torre, donde se encontraron algunas monedas que van desde Fernando IV (1295 a 1359) a Carlos III. También se encontraron muestras de cerámica, cristal y restos óseos, algunos humanos, además de vigas quemadas y cimientos de diferentes épocas. La torre y la muralla defensiva pasó por diferentes etapas de reconstrucción y destrucción. En su momento, estaba a la orilla del río y parece que la cimentación no era muy estable, excepto en la parte en que se apoya en un promontorio rocoso, lo que dio lugar a sucesivos derrumbes, el último en pleno siglo XX.

 


Bodega en el interior de la casa derrumbada.



Una de las grandes puertas interiores.

La torre formó parte del sistema defensivo de entrada al reino de Asturias y se dice que de aquí salieron tropas asturianas para le reconquista. Parece que el primer propietario fue Pedro Díaz de Aller, hijo del conde de Oviedo, en el 1100 y, según algunas crónicas, aquí tuvo lugar el romance entre Alfonso VII y la hija de este conde, Doña Gontrodo. De ese romance nació Urraca la Asturiana, que más tarde se casó con Sancho rey de Navarra y terminó siendo reina de Asturias por orden de su padre. Si bien durante esos siglos oscuros, la leyenda y la realidad se entremezclan en la historia de este castillo, desde el siglo XIV la torre pasa a ser propiedad de la poderosa familia Bernaldo de Quirós, quienes son también propietarios de varias torres más en la zona de Quirós, Lena y Aller, entre ellas la de Mieres y la de Olloniego. Esa familia se especializó en el cobro de pontazgos y el control de las salidas hacia la meseta. Durante varios siglos fueron dueños de grandes extensiones de terreno en el centro de Asturias, con los que crearon varios mayorazgos y recibieron diferentes títulos nobiliarios, entre ellos el de marqués de Camposagrado.  Con las torres de Aller y Lena, Sebastián Bernaldo de Quirós el Viejo creó un mayorazgo a nombre de su sobrino Felipe Bernaldo de Quirós y Benavides y serán los descendientes de esta familia, los poseedores de esta torre y castillo hasta la desaparición del mayorazgo tras las leyes de Desamortización en el siglo XIX. Durante los siglos XIV y XV los Bernaldo de Quirós afianzaron las murallas que rodeaban la torre y  construyeron algunos edificios anexos, tal vez también parte de la vivienda en ruinas que aún queda en el interior y que sufrió numerosas reedificaciones y modificaciones a lo largo del tiempo. Entre 1888 y 1962 un descendiente de esta familia, conde de San Antolín del Sotillo, reconstruyó por última vez la torre mixta (cuadrada y curva en uno de sus lados). La torre se derrumbó al poco tiempo durante una tormenta, por fallos en la cimentación. En unas fotografías que realiza el fotógrafo catalán Arxiu Mas a principios de siglo, parte de la torre está derrumbada y cubierta ya de maleza. También desaparece o queda totalmente en ruinas, la antiquísima capilla de San Miguel que se encontraba dentro del patio del castillo y que él fotografió ese año. 

    A finales de los setenta, y con mi primera cámara fotográfica en ristre, recuerdo haber visitado la torre y hablado con dos ancianas que residían en el lugar, quienes me permitieron hacer fotos en el interior, pero los restos de la capilla estaban cubiertos de maleza y apenas se distinguían. Aquellas fotos en blanco y negro se perdieron en alguno de los muchos traslados de casa que hice a lo largo de los años, pero guardo una imagen borrosa de ellas, especialmente de los grandes corredores de tablones agujereados, los arcos de piedra de las puertas y un salón oscuro y tenebre. Este fin de semana me he colado en el interior de la torre y he fotografiado esos interiores derrumbados que guardaba en la memoria. En el fondo son casi iguales a los que yo recordaba. Quería compartirlos con vosotros. Tan solo espero que la torre aguante unos cuantos siglos más. ¡Me alegro tanto de que se haya salvado!


Entrada trasera al castillo.



 


Entrada al interior de la casa en la parte baja.



Interior del primer patio.



Aquí en el primer patio estaba la escalera que fotografió Arxiu Mas a principio de siglo y que comunicaba con la torre y varias estancias en forma de L a lo largo del patio.



Fotografías de Arxiu Mas de la citada escalera y uno de los corredores que yo fotografié también  de muchacho. 



Interior de uno de los corredores




Arcos medievales de varias puertas en los paredes de los dos pisos




Paredes exteriores donde se asentaba la vivienda y restos de otra torre redonda caída.


Otra parte de la vivienda y torre.



La casa se asienta sobre la parte de las murallas al lado del río. Tenía varios balcones y estrechas ventanas sobre el agua.



Los corredores en torno al primer patio están caídos.


Otra de las estancias interiores.







La torre posee 4 niveles y varias ventanas en cada uno. La parte derrumbada era redonda al contrario que la que queda en pie que es cuadrada.


Restos de la parte redonda de la torre.



Capilla y torre tal como la fotografió Arxiu Mas a principios del XX.






Restos de la capilla de San Miguel desaparecida.


Entrada al castillo y muro defensivo en la parte del pueblo.


Aquí se aprecian bien los restos de la parte redonda de la torre así como la puerta de entrada al primer nivel.








Salida al exterior del segundo patio de la casa.


Este balcón sin duda debió de ser muy posterior a las estrechas aspilleras en la muralla bajo el mismo.




El hórreo en el interior del castillo también está en restauración.


Una última vista de la torre y casa desde la base donde estaba el río, antes de construir la carretera nueva que pasa justo al lado del castillo.



 

martes, 14 de junio de 2022

Ocho arbustos de primavera que florecen bien en la Barrosa y que son adecuados para cualquier jardín del norte.

 


Celindo en uno de los cierres de la Barrosa

Los arbustos de primavera son una pieza fundamental en el jardín atlántico, ya que llenan los parterres y borduras de flores durante un tiempo que va desde Marzo a mediados de Junio y conviven muy bien con bulbos  y cualquier otra planta perenne de floración temprana.  Algunos como el Celindo o la Deucia, se llevan cultivando durante siglos en los huertos de los pueblos y sus flores se siguen utilizando para adornar las iglesias durante Mayo, el mes de las flores en el norte. Casi todos se propagan extremadamente bien por esquejes, crecen en cualquier lugar fértil, al sol o semi sombra y necesitan una poda más o menos drástica tras la floración. La mayoría florecen en blanco o rosa, colores que combinan muy bien con casi todas las plantas que florecen en esta época del año. Cualquiera puede cultivarlos o reproducirlos sin ningún coste, ya que basta una pequeña rama de cualquiera de ellos, tomada en otoño y plantada en tierra arenosa, para que eche raíces en unos meses. Eso sí, hay que tener paciencia hasta que adquieran un tamaño adecuado. Si se podan un tercio de las ramas, se pueden mantener durante decenas de años con gran vigor, así que tienen todas las ventajas y apenas ningún inconveniente.

 

Philadelphus coronarius (Celindo). Original del sur de Europa se lleva cultivando desde tiempo inmemorial en Italia y desde ahí debió distribuirse a casi toda Europa desde hace siglos ya que crece asilvestrado en muchos países. Es un arbusto caducifolio de 1 a 3 metros con hojas apuntadas y flores de un blanco lechosos de unos tres centímetros. Estas flores desprenden un potente aroma que recuerda al azahar y se utiliza abundantemente en la decoración de los templos europeos desde la Edad Media. El cultivo es extremadamente fácil y conviene podarlo todos los años. Suele crecer de una forma algo desordenada con ramas arqueadas, así que una poda de formación es básica para darle una forma más armoniosa. Florece desde principios a finales de Mayo y prefiere una situación soleada. En el norte no precisa riego en todo el año y tan solo necesita una tierra medianamente drenada para florecer todos los años.

 


Celindo en floración. El perfume de las flores recuerda al del azahar.


Deutzia scabra (Deucia). Este arbusto, como el anterior, de la familia de las Hidrangeaceas, es también muy común en los huertos y jardines de Asturias al menos desde el siglo XX. La familia de las Deutzias comprende más de 50 variedades, aunque la primera que se empezó a cultivar en los jardines fue la Deutzia scabra que, proveniente del Japón y China, llegó a Inglaterra hacia 1830 y de allí se extendió al resto de Europa. También alcanza unos tres metros de altura. Las ramas son arqueadas y las flores se desarrollan en panículas de un blanco intenso o rosado. También es un arbusto muy fácil de mantener y propagar. Desde hace años existen múltiples variedades, algunas de flor doble y de mayor tamaño, se venden abundantemente en casi todos los viveros de Europa.  Tiene un olor ligero, menos perfumado que el Celindo. Crece bien al sol o en semi sombra, en casi cualquier lugar. Otro arbusto muy fácil de mantener y seguro, que florecerá año tras años sin tregua.

 


Las flores de la Deutzia tiene tintes rosados y un ligero perfume.




Viburnum –opulus, plicatum, lantana, tinus- (Viburno, Bola de nieve). Es un arbusto muy utilizado en jardinería desde hace bastante tiempo. Originario de las zonas templadas del hemisferio norte es un arbusto de la familia de las Caprifoliaceas. En la Barrosa cultivo 4 variedades de Viburno, uno de ellos de hoja perenne.

Viburnum opulus (Bola de nieve) el más común de todos. Crece muy bien en el norte, especialmente en tierra arcillosa y húmeda. Se cultiva por sus grandes flores en forma de pompón de un blanco de nieve. Florece con profusión, sin perfume, y sus flores son muy duraderas. Muy fácil de cultivar y reproducir y muy presente también en huertos y jardines desde hace bastantes años.






Vinurnúm lantana: Parecido al anterior, aunque las flores son en forma de panículas de color blanco, que más tarde se convierten en bayas rojas. Igual de fácil de cultivar y reproducir que el anterior. Durante el otoño, las hojas de ambos arbustos tienen una fuerte coloración carmín, lo cual acentúa su atractivo.


Viburnum plicatum mariessi. Es un arbusto procedente de China muy utilizado en jardinería. La variedad “mariessi” es un arbusto muy llamativo, que crece por niveles, a modo de pagoda. Florece con unas panículas de un blanco inmaculado, muy vistosas y duraderas. Apenas necesita poda más que un ligero mantenimiento. Crece bien al sol o en semi sombra en terreno fértil. Es un arbusto algo más delicado que los anteriores y algo más difícil de reproducir. Un arbusto muy útil al lado de una pared o debajo de otros árboles más grandes. Hay variedades de flor rosada también.





Viburnum tinus (Durillo). Es un arbusto de hoja perenne, al contrario que los anteriores. Muy popular como seto. Florece antes, entre Enero y Abril. Sus flores son muy olorosas. Se puede utilizar en topiaria, para darle forma, ya que admite muy bien la poda. En la Barrosa los utilizo principalmente en forma de bolas para dar estructura al jardín.

 

Spiraea nipponica Snowmound. Es un arbusto nativo del Hemisferio Norte, con casi 300 variedades, las más comunes proceden de Japón y China. Dentro de las Spiraeas que florecen en blanco está esta variedad “Snowmound”. Crece de uno a dos metros en casi cualquier lugar fértil. Crece en forma de montículo, con ramas arqueadas que se llenan de pequeñas flores sin olor en Mayo. Muy fácil de cultivar y reproducir. Conviene podar tras la floración y  se le puede dar forma de bola ya que las flores salen en madera nueva cada año. Otro arbusto muy útil en el jardín de primavera.



Weigela florida. Es un arbusto de la familia de las Caprifoliacea procedente de Asia (China y Japón). Muy utilizado en la jardinería desde hace bastante tiempo, crece hasta los dos metros de altura y florece entre Abril y Mayo profusamente. Hoy existen numerosas variedades, la mayoría híbridos, y con flores que van del rojo al rosa. También existen variedades con hojas variegadas o púrpura. Extremadamente fácil de cultivar y reproducir en casi cualquier tierra y situación. Aunque necesita el sol para florecer, los de hoja variegada prefieren la semi sombra para que sus hojas no se quemen. Otro arbusto muy útil en el jardín de primavera.

 



Weigela florida y Viburnum opulus.


Wiegela florida variegata.


Physocarpus opulifolius “Little devil”. El Physocarpus es un arbusto originario de Norte América que últimamente se ha popularizado mucho en los jardines, dado el gran número de variedades con hojas de diferentes colores que van del purpura al amarillo limón o incluso con variegaciones y mezclas de varios colores. Crece bien en casi cualquier parte, incluyendo la sombra total. Aguanta temperaturas extremas y se reproduce con gran facilidad. La variedad Little Devil es una forma más o menos enana y que alcanza un metro de altura. Tiene flores pequeñas de color rosado que llenan sus hojas arqueadas en Mayo. Se puede podar hasta la base para incrementar el color de la hoja, o dar podas ligeras. En la Barrosa las hojas aguantan todo el invierno sin caerse, como si fuera perenne, lo que da una idea de su resistencia al frío. Un arbusto novedoso que llama la atención en cualquier jardín.







Cornus Kousa (Cornejo coreano). Este pequeño arbolito o arbusto (en la Barrosa parece que no va a crecer más de los dos metros) proviene del este de Asia y, aunque crece principalmente en terrenos ácidos y húmedos, parece haberse adaptado al terreno arcilloso del jardín después de bastantes años, ya que crecieron de unas semillas que compré por Internet. Florecen en blanco intenso, aunque las flores van volviéndose rosa después de un tiempo. Duran algo más de un mes, mientras van convirtiéndose en bayas de color rojizo que se comerán los pájaros en otoño. Es un arbolito muy vistoso y ya hay variedades de varios colores y varios tamaños de flor. Si el terreno de tu jardín no es ácido, crecerá con bastante lentitud. No le gusta demasiado el sol así que se puede plantar en semisombra o debajo de otro árbol más grande. La mejor forma de reproducirlo es por semillas que se pueden comprar por Internet en muchas partes. No necesita poda alguna.





Crataegus laevigata "Paul`s Scarlet" (Espino rojo). Este pequeño espino rojo que puede llegar a los 4 o 5 metros de altura, es uno de los mejores arbolitos (también se puede cultivar como arbusto) de floración primaveral que conozco y, ciertamente, llamará la atención en cualquier jardín, por su intensa floración roja. Es fruto de numerosos cruzamientos realizados en Inglaterra durante el siglo XIX. Yo compré el primero de ellos hace ya unos 15 años y he realizado numerosos injertos en espinos nativos de floración blanca, muchos de los cuales he regalado. En la Barrosa quedan dos que florecen profusamente cada primavera, entre Abril y Mayo. Crecen bien en casi cualquier terreno, al sol o en semisombra. Conviene podarlos en invierno para darles una forma redondeada y controlar la altura. Se puede comprar en Viveros o hacer injertos sobre cualquier espino de los que crecen con profusión en el norte del país en casi cualquier parte. Un arbolito muy recomendable por su crecimiento contenido, su floración, el color de la hoja amarillo intenso de sus hojas en otoño y la ausencia de enfermedades.