viernes, 14 de agosto de 2026

El jardín de Fuller´s Mill, un paisaje de agua y plantas magistrales.

 


Vista de la casa y jardín de Fuller´s Mill

Este jardín de tierra pobre y arenosa en el condado de Suffolk, cerca del pueblo de Bury St Edmunds, fue con anterioridad un “batán” donde se aprovechaba la fuerza del agua del río Lark para golpear sin descanso la lana y el esparto con mazos para producir tejidos más resistentes y duraderos. En 1958 Bernard Tickner, un innovador productor de cerveza amante de las plantas, compra la propiedad y durante los siguientes 50 años trabaja sin descanso para crear un exquisito jardín en este lugar pantanoso, inhóspito y poco propicio para la jardinería. Construyó una casa tipo cottage y poco a poco fue modificando el terreno, añadiendo grandes cantidades de tierra fértil, estancando los cauces de agua con muros y acequias, disponiendo estanques de diferentes tamaños, levantando puentes y verjas de madera y plantando una enorme variedad de plantas, arbustos y árboles de diferentes lugares del mundo, siempre en busca de la planta más apropiada para cada lugar.



Una de las numerosas variedades de Plox paniculata, rodeado de Agapantos y Rudbeckias.

Tickner no tenía formación en jardinería, pero conocía a algunos de los mejores paisajistas y jardineros de la época como Cedric Morris, Christopher Lloyd de Great Dixter, Alan Bloom de Bressingham además de un buen número de productores de plantas y viveristas quienes le inspiraron y le proveyeron de plantas. Tenía predilección por plantas exóticas e inusuales que se adaptaran bien al lugar, y con ellas fue llenando la ribera del río y los estanques, y construyendo parterres de formas redondeadas y terrazas en los lugares más inlcinados. Sorprende la gran cantidad de arbustos y plantas raras que fue capaz de cultivar con éxito en este lugar. En el cauce del pequeño río y en sus orillas compiten en floraciones y en contraste de hojas, algunas de las mejores plantas de ribera que uno pueda imaginar. Parecen haber estado ahí desde siempre y crecer de una forma natural, pero la realidad es que esa perfecta ribera cubierta de vegetación fue creada a lo largo de muchos años y se necesita un montón de conocimientos para lograr esa armonía y belleza. Como casi siempre en jardinería, nada ocurre de forma natural o espontánea. Lo mismo pasa en los estanques y en las terrazas, llenas de plantas cuidadosamente adaptadas a la forma del terreno y a su composición. Lo que realmente busco en este jardín es una ausencia de diseño y una sensación de naturalidad, de que todo ocurre por azar, casi de forma espontánea, dijo en una entrevista a “Gardener´s World Magazine”. Nada más lejos de la realidad. Algunas plantas son de origen mediterráneo o de lugares sem-itropicales, en principio, con una climatología muy diferente a la que cabría esperar en Inglaterra, pero este lugar está cerca de la costa y Tickner se preocupó de crear una muralla de árboles y arbustos alrededor del jardín con el fin de promover un clima menos ventoso y más propicio para el crecimiento de las plantas.


Crocosmias.

El jardín está perfectamente adaptado para cada estación del año y si en primavera destacan una excelente colección de “Snowdrops (campanillas)”, Heléboros y Euhporbias, en verano florecen numerosas variedades de Iris, Plox paniculata, Crocosmias, Agapantos, Rudbeckias, Echináceas, Bistortas, Persicarias, así como plantas de ribera como las Rodgersias, Lythrum salicaria, Eupatorium, Astilbes, etc. Hay diferentes variedades de sauces creciendo al borde del agua, algunos de hojas azuladas o grises. También Betulas, Liquidambar, Arces japoneses, Cornus variegata, Parrotia, etc que dan la coloración apropiada en otoño.



Ribera en torno al río Lark.

En el 2013, con el fin de asegurar su continuación, el jardín fue cedido a la organización benéfica “Perennial”, creada con el fin de ayudar a los que se dedican laboralmente a la jardinería y a sus familias. Esta organización cuida de algunos jardines más y en este caso está restaurando partes del jardín que se habían abandonado y tratando de mantener el resto en la mejor forma posible, algo difícil en este verano, el más seco de la historia en Inglaterra desde que hay registros. Para ello utilizan una espesa capa de madera y ramas trituradas que cubren todos los parterres y caminos y que, además de mantener la humedad proveniente del río, incrementa la fertilidad de la tierra arenosa y pobre. Sin duda es un gran esfuerzo que agradecemos todos. Es un jardín para pasar una buena mañana y sentarse en un banco a la orilla del arroyo y disfrutar de un café y un trozo de tarta de su excelente café. Un jardín para ver despacio y disfrutar de una asombrosa variedad vegetal en un espacio relativamente pequeño.


Arboles y arbustos inusuales a la entrada al jardín.


Crinum powellii, una planta de países tropicales.



Las plantas aparecen muy espaciadas en los parterres, con espacio para desarrollarse.



La casa tipo "cottage".



Uno de los estanques cubierto de plantas acuáticas.


Plantación mixta cerca del río.



Lilium lancifolium



Parterres mixtos con Agapantos, Astilbes y Gramíneas.


Variedades de Arces japonés y Helechos.


Variedades de Betula (abedul) con la casa a lo lejos.


Justo junto a la casa pasa una corriente de agua.


Astilbes, Plox y Crocosmias.



Puentes de madera y Bistorta.


Macizo con Echinaceas y arbustos.





Plantas de ribera algo quemadas por las altas temperaturas de este verano.



Arbustos singulares predominan en todos los arriates.


Rodgersias en la ribera y Nenúfares.



Estanque con variedades de Hostas y otras plantas acuáticas.



Magnífico Cornus controversa variegata junto a la casa y el riachuelo.


Plox arriba y Bistortas abajo.





domingo, 21 de junio de 2026

La Barrosa durante la Jornada de Puertas Abiertas.

 


Este año la Jornada de Puertas Abiertas me tuvo entretenido durante casi tres fines de semana ya que prolongué el tiempo para recibir a la Asociación de Vecinos de la Pola, un pueblo cercano y para hacer una actividad de pintura organizada por un par de amigas. Lo cierto es que el jardín ya es bastante conocido en algunas lugares y ambientes y, como siempre, ha sido un placer recibir a gente de diferentes partes de Asturias, interesados en la jardinería, y charlar sobre diseño de jardines, plantas, cambio climático y todo lo que concierne a este mundo. Casi todos dicen que desde el coronavirus se ha incrementado la afición a la jardinería y el interés por actividades relacionadas con la naturaleza. A esto hay que añadir el cambio de manos de un buen número de propiedades en los pueblos cercanos, casas que habían permanecido vacías durante años y también fincas. Muchas han ido a parar a gente de otras provincias e incluso de otros países. Algunos han venido como jubilados y con tiempo libre y quieren hacer cosas. Sea como sea cada vez viene más gente a visitar la Barrosa, gente con mucho interés en hacer jardines o llenar macetas con plantas. Todo es bueno para esta afición tan beneficiosa para todos y en la que llevábamos mucho retraso comparado con otros países europeos.


Dianthus barbatus nigra.

El jardín estaba hermoso y exuberante, aunque algunas de las floraciones típicas de Junio, como las Aguileñas y algunas rosas hacía días que se habían acabado. Desgraciadamente las olas de calor, y ya vamos por la segunda, están causando algunos estragos. Nunca hubo aquí temperaturas tan cálidas por estas fechas. Nadie recuerda un tiempo así y la falta de lluvias comienza a preocupar a muchos, sobre todo a los ganaderos que ven como las praderas donde pasta el ganado se resecan y la hierba de corte para el invierno está desapareciendo de forma preocupante. Acabamos de estrenar el verano y sin embargo el césped ya comienza a volverse blanco como si estuviéramos a finales de Agosto. Nadie se atreve a predecir lo que puede pasar, pero todo apunta a una sequía como nunca se vio antes en la montaña asturiana. Y eso sin contar con los incendios y con los manantiales vaciándose de agua.


Actividad de pintura en el Jardin de la Barrosa.

A mí me preocupan sobre todo mis preciosos arces japoneses. Las plantas perennes se pueden reponer, lo mismo que algunos arbustos y, si el césped o la hierba se pone blanco, se recuperará cuando lleguen las lluvias, pero los arces lleva mucho tiempo sacarlos adelante y sufren mucho con este calor agobiante y con el viento reseco. Un par de ellos ya se han quemado un poco en las puntas. Veremos qué pasa a lo largo del verano, pero la preocupación no hace más que aumentar y apenas lo hemos comenzado. Más grave aún es la cantidad de gente que aún sigue negando el cambio climático, supongo que por principios ideológicos porque la realidad es tan evidente que sería de necios negarla. Quizás venga las lluvias más adelante. Es nuestro único consuelo.





Variedades de Salvia Michrophyla en maceta.


Cornus kousa al lado del invernadero.


Philadelphus en flor y Spiraea japónica.


Parterre del huerto con Rosas y Dianthus barbatus.


Parterre del huerto con rosales arbustivos y Dedaleras. 




Parterre mixto con arbustos, Persicaria, Crocosmia y otros.


El nuevo parterre comienza a llenarse de flores.





Hemerocallis.




El nuevo parterre al fondo.


Fagus silvatica purpura



Berberis y Rosa Red Drift.




Hosta Caramel y Hidrangeas.



Vista del jardín.


El nuevo arco de entrada.


El mirador.


Arces japoneses exuberantes desde el mirador.


Variedades de Aeonium.


Un grupo visitando el jardín.


Visitantes durante Puertas Abiertas.