martes, 1 de septiembre de 2026

Jardín del Palacio arzobispal de Norwich. Inglaterra.

 


Parterre central del jardín con el césped blanco por la sequía.

Durante el viaje para visitar jardines en Inglaterra del pasado verano estaba incluida la visita al jardín del Palacio arzobispal de Norwich, y sin duda fue un poco decepcionante y un ejemplo de los estragos que está causando la enorme sequia de este verano de 2026, en muchas partes de Inglaterra y en casi toda Europa. No solo el césped, como podéis comprobar, estaba totalmente blanco debido a la falta de riego, sino que algunas plantas perennes se habían marchitado y tenían un aspecto lamentable. Parece que este obispo es el representante de “Medio Ambiente” de la Iglesia anglicana de Inglaterra, así que cumple a rajatabla la ordenanza sobre riego del condado de Norfolk, una de los que más está sufriendo la actual sequía.


Torre de la catedral normanda de Norwich.




El jardín rodea la famosa catedral de Norwich cuya construcción comenzó en 1096 en estilo normando. La torre de esta catedral es la segunda más alta de Inglaterra con 96 metros de altura, fue construida en el siglo XIV después de que las dos anteriores, de madera, fueron destruidas por incendios a consecuencia de los rayos. El jardín ocupa unos cuatro acres en torno a varios edificios de diferentes siglos ocupados por los sucesivos obispos de la diócesis y tiene acceso directo a la catedral. En la actualidad sigue siendo el jardín privado del obispo y durante los últimos años se abre al público durante algunos meses al año para el disfrute de toda la población. Es un jardín típicamente inglés y, aunque ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos, conserva algunos árboles y estructuras centenarias. Incluye además un “jardín amurallado” donde se cultivan verduras y otros vegetales para consumo del palacio y sus huéspedes.


El jardín está estructurado en diferentes áreas, algunas de las cuales tienen un aspecto más formal con parterres separados por setos de tejo, rosales de diferentes especies y grandes macetas ornamentales. Otros se han modificado con un aspecto más natural y plantaciones de gramíneas y perennes al estilo Piet Outdolf. Sorprende un campo de frutales en medio de un “campo florido”, una cuidada plantación de gramíneas y flores silvestres que, a pesar de la sequía, mantiene un aspecto multicolor bastante agradable. No así la colección de Hostas que parecen a punto de fenecer bajo el sol implacable.


Edificios medievales en el interior del jardín.

En el huerto, el único lugar donde debe estar permitido el riego, todo está cuidadosamente en orden. Parterres de boje y otras plantas delimitan espacios dedicados al cultivo de verduras alineadas cuidadosamente, que se van alternando con plantas de flor. También hay varias estructuras de enrejados para cultivar bayas y pequeños frutales. Cerca de la catedral unos cuadrángulos de tejos crecen en medio del césped blanco a causa de la sequía.  Contemplando fotografías del jardín en otros momentos del año, uno no puede dejar de sentir una cierta tristeza y desasosiego. El jardín ya no es el mismo, y se parece muy poco al diseño original de un verde deslumbrante. Sin duda los jardines ingleses no están diseñados para momentos de sequía. Sin el verde que une todo el conjunto, las plantas, parterres y árboles individuales parecen perdidos en un lugar equivocado, rodeados de un blanco que hiere la vista. Tal vez este jardín sea el mejor ejemplo de lo mucho que va a sufrir este país con el cambio climático, para el cual no está para nada preparado. Los hermosos jardines ingleses pueden dejar de tener sentido en casi todo el país si veranos como este continúan en los próximos años. Lo mismo nos ocurrirá a muchos de nosotros en el norte de este país. Adaptarse o morir, no nos queda otro remedio.


 


Entrada al Palacio arzobispal de Norwich.


Vista general del jardín.


Capilla del arzobispo Reynolds en el interior del jardín.


Porche del arzobispo Salmon.



Una de las fachadas del renovado palacio arzobispal.




Jardín de los tejos.




Bordura con rosales y macetas.



El jardín de frutales con plantación de flores silvestres.





Pradera de flores silvestres.


Bordura de Hostas muy deterioradas.



Jardín de plantas perennes y gramíneas.



Gran bordura.



Grandes árboles, algunos centenarios en torno a la catedral.




Jardín cerrado para cultivos de huerto.


Bordillos de boje bastante deteriorados.






Vista del "Great border".



Plátano centenario desde el porche del arzobispo Reynold.


Catedral y capilla.


lunes, 24 de agosto de 2026

Finales de agosto en la Barrosa. El principio del cambio.

 


La mayoría de los arbustos sobreviven relativamente bien a la sequía en la Barrosa

Para muchos europeos este ha sido el verano que ha marcado la diferencia entre el antes y lo que vendrá después a nivel climatológico. El verano en el que, por primera vez, empezamos a odiar el calor y a desear la llegada del tiempo frío, de la lluvia, de cualquier cosa que signifique un alivio ante este sol implacable que nos ha machacado sin descanso durante meses. En la mayor parte de los países europeos nunca habían tenido un verano igual. Por primera vez en la historia, los grandes parques de las capitales europeas se han convertido en secarrales, “en campos de Castilla”, algo absolutamente inédito, como he comprobado con mis propios ojos hace un par de semanas en Inglaterra, donde la ausencia de infraestructuras de regadío y la sequía han dejado en los huesos muchos parques y jardines tanto públicos como privados. Lo mismo ha ocurrido con el cauce de los grandes ríos europeos. Algunos se han quedado en shock, otros sabían que llegaría, tarde o temprano, como habían advertido incontables científicos y, para aquellos que aún siguen negando el cambio climático, todo es una exageración de la prensa y de los políticos y periodistas de izquierdas. A fin de cuentas, ellos tienen aire acondicionado en casa y no se está nada mal. Pueden pensar lo que quieran porque nada ni nadie va a cambiar lo que vendrá. Eso es un hecho.



Esta Hydrangea al lado del estanque necesitó enormes cantidades de agua para sobrevivir al verano.

               La mayor parte de los jardineros hace años que notábamos la escasez de lluvias y el aumento de la temperatura en general, pero siempre confiábamos en la resiliencia de nuestras plantas, y de que, al menos aquí en el norte, con un poco de riego bastaría. Ahora nos damos cuenta de que “un poco de riego” no es suficiente y de que algunas de las plantas que marcaban con sus floraciones el verano simplemente no soportan estas temperaturas, incluso con riego. Es el caso de nuestras queridas “Hidrangeas”, Arces japoneses, Plox, Hostas, Echináceas, Heliópsis y muchas otras plantas de flor. De repente nos hemos dado cuenta de que nuestros jardines atlánticos podrían no sobrevivir si el próximo verano las olas de calor y las temperaturas siguen igual o incluso van a peor. Muchas de nuestras plantas de verano dan pena en estos momentos, con las flores ya secas o negruzcas, al igual que muchas hojas y ramas. Simplemente con estas temperaturas esas plantas tan solo malviven. ¿Es el momento de ir hacia un jardín con plantas de tipo mediterráneo? Sabemos que eso tampoco funciona, ya que la mayoría de esas plantas no soportan nuestros suelos arcillosos y las lluvias del invierno. No nos engañemos. Esas plantas que soportan temporadas de calor extremo y temperaturas lluviosas no existen todavía, o al menos no las conocemos si es que existen en algún lugar.



Los Cosmos es una de las plantas de temporada que sobrevive relativamente bien al calor con poco riego.

                Mi primer propósito de cara al próximo verano es que algunas de estas plantas que están en mal estado deberán irse. Las primeras serán las Hidrangeas y las Hostas. Serán las primeras en desaparecer de la Barrosa. Yo no soporto verlas en ese estado otra temporada más. Por otra parte, llevo años observando que hay dos plantas que sobreviven bien a estas temperaturas extremas en ambas estaciones. Los Sedum y los Agapantos mantienen la dignidad bajo el calor y logran sobrevivir a los inviernos lluviosos incluso en terrenos arcillosos relativamente encharcados, al igual que algunas Salvias. También han mantenido el tipo algunos de los arces japoneses con un poco de riego. Suelen dejar caer parte de las hojas a principios de Agosto si el calor es muy fuerte, pero mantiene el resto relativamente a salvo. Parecen ser árboles más resilientes de lo que uno se imagina. Ya veremos en los próximos veranos.  Sin duda este verano nos ha hecho peguntarnos muchas cosas y a partir de ahora nos adentramos en un camino totalmente nuevo.

 


El ultimo parterre creado este año.



Muchas plantas de flor a punto de agotarse.


Las Spiraeas ya tiene colores de otoño.



Los Helenium y Echinaceas han necesitado grandes cantidades de agua a lo largo del verano.







Las Dalias y Cosmos son algo mas resistentes a la sequía.





Los flores de los Plox han sobrevivido a duras penas, pero soporta muy mal las temperaturas secas.





Los arces tienen algunas hojas secas pero en general no han sufrido demasiado.




A las flores de la Lagestroemia le ha encantado el calor. Proviene de la India y le encanta el calor y la humedad.




Las floraciones de los Hibiscus han durado poco este verano.



La Lagestroemia creciendo por el medio del Cornus controversa.



Rudbeckia y Cannas.


Salvias y Lagestroemia.





El Cornus controversa no parece muy afectado por el calor.-






Buen año de tomates, sin duda.


Dalias y Helenium en el huerto.



A pesar de la sequía los bosques y algunos prados aún mantienen la apariencia de forndosidad.


viernes, 14 de agosto de 2026

El jardín de Fuller´s Mill, un paisaje de agua y plantas magistrales.

 


Vista de la casa y jardín de Fuller´s Mill

Este jardín de tierra pobre y arenosa en el condado de Suffolk, cerca del pueblo de Bury St Edmunds, fue con anterioridad un “batán” donde se aprovechaba la fuerza del agua del río Lark para golpear sin descanso la lana y el esparto con mazos para producir tejidos más resistentes y duraderos. En 1958 Bernard Tickner, un innovador productor de cerveza amante de las plantas, compra la propiedad y durante los siguientes 50 años trabaja sin descanso para crear un exquisito jardín en este lugar pantanoso, inhóspito y poco propicio para la jardinería. Construyó una casa tipo cottage y poco a poco fue modificando el terreno, añadiendo grandes cantidades de tierra fértil, estancando los cauces de agua con muros y acequias, disponiendo estanques de diferentes tamaños, levantando puentes y verjas de madera y plantando una enorme variedad de plantas, arbustos y árboles de diferentes lugares del mundo, siempre en busca de la planta más apropiada para cada lugar.



Una de las numerosas variedades de Plox paniculata, rodeado de Agapantos y Rudbeckias.

Tickner no tenía formación en jardinería, pero conocía a algunos de los mejores paisajistas y jardineros de la época como Cedric Morris, Christopher Lloyd de Great Dixter, Alan Bloom de Bressingham además de un buen número de productores de plantas y viveristas quienes le inspiraron y le proveyeron de plantas. Tenía predilección por plantas exóticas e inusuales que se adaptaran bien al lugar, y con ellas fue llenando la ribera del río y los estanques, y construyendo parterres de formas redondeadas y terrazas en los lugares más inlcinados. Sorprende la gran cantidad de arbustos y plantas raras que fue capaz de cultivar con éxito en este lugar. En el cauce del pequeño río y en sus orillas compiten en floraciones y en contraste de hojas, algunas de las mejores plantas de ribera que uno pueda imaginar. Parecen haber estado ahí desde siempre y crecer de una forma natural, pero la realidad es que esa perfecta ribera cubierta de vegetación fue creada a lo largo de muchos años y se necesita un montón de conocimientos para lograr esa armonía y belleza. Como casi siempre en jardinería, nada ocurre de forma natural o espontánea. Lo mismo pasa en los estanques y en las terrazas, llenas de plantas cuidadosamente adaptadas a la forma del terreno y a su composición. Lo que realmente busco en este jardín es una ausencia de diseño y una sensación de naturalidad, de que todo ocurre por azar, casi de forma espontánea, dijo en una entrevista a “Gardener´s World Magazine”. Nada más lejos de la realidad. Algunas plantas son de origen mediterráneo o de lugares sem-itropicales, en principio, con una climatología muy diferente a la que cabría esperar en Inglaterra, pero este lugar está cerca de la costa y Tickner se preocupó de crear una muralla de árboles y arbustos alrededor del jardín con el fin de promover un clima menos ventoso y más propicio para el crecimiento de las plantas.


Crocosmias.

El jardín está perfectamente adaptado para cada estación del año y si en primavera destacan una excelente colección de “Snowdrops (campanillas)”, Heléboros y Euhporbias, en verano florecen numerosas variedades de Iris, Plox paniculata, Crocosmias, Agapantos, Rudbeckias, Echináceas, Bistortas, Persicarias, así como plantas de ribera como las Rodgersias, Lythrum salicaria, Eupatorium, Astilbes, etc. Hay diferentes variedades de sauces creciendo al borde del agua, algunos de hojas azuladas o grises. También Betulas, Liquidambar, Arces japoneses, Cornus variegata, Parrotia, etc que dan la coloración apropiada en otoño.



Ribera en torno al río Lark.

En el 2013, con el fin de asegurar su continuación, el jardín fue cedido a la organización benéfica “Perennial”, creada con el fin de ayudar a los que se dedican laboralmente a la jardinería y a sus familias. Esta organización cuida de algunos jardines más y en este caso está restaurando partes del jardín que se habían abandonado y tratando de mantener el resto en la mejor forma posible, algo difícil en este verano, el más seco de la historia en Inglaterra desde que hay registros. Para ello utilizan una espesa capa de madera y ramas trituradas que cubren todos los parterres y caminos y que, además de mantener la humedad proveniente del río, incrementa la fertilidad de la tierra arenosa y pobre. Sin duda es un gran esfuerzo que agradecemos todos. Es un jardín para pasar una buena mañana y sentarse en un banco a la orilla del arroyo y disfrutar de un café y un trozo de tarta de su excelente café. Un jardín para ver despacio y disfrutar de una asombrosa variedad vegetal en un espacio relativamente pequeño.


Arboles y arbustos inusuales a la entrada al jardín.


Crinum powellii, una planta de países tropicales.



Las plantas aparecen muy espaciadas en los parterres, con espacio para desarrollarse.



La casa tipo "cottage".



Uno de los estanques cubierto de plantas acuáticas.


Plantación mixta cerca del río.



Lilium lancifolium



Parterres mixtos con Agapantos, Astilbes y Gramíneas.


Variedades de Arces japonés y Helechos.


Variedades de Betula (abedul) con la casa a lo lejos.


Justo junto a la casa pasa una corriente de agua.


Astilbes, Plox y Crocosmias.



Puentes de madera y Bistorta.


Macizo con Echinaceas y arbustos.





Plantas de ribera algo quemadas por las altas temperaturas de este verano.



Arbustos singulares predominan en todos los arriates.


Rodgersias en la ribera y Nenúfares.



Estanque con variedades de Hostas y otras plantas acuáticas.



Magnífico Cornus controversa variegata junto a la casa y el riachuelo.


Plox arriba y Bistortas abajo.