martes, 16 de agosto de 2022

El Drago milenario de Icod de los vinos y Garachico. Dos lugares a visitar en el norte de Tenerife.

 


Gran Drago de Icod de los Vinos

De los muchos cambios que ha habido en la isla de Tenerife, desde mi primera etapa como profesor en los años 80 hasta ahora, quizás uno de los más importantes ha sido la enorme recuperación de un árbol endémico de las islas, el drago,  que casi estaba a punto de extinción entonces. Hoy se han plantado tantos dragos en las islas que se ha convertido en una planta de jardinería casi omnipresente. Todos los viveros y tiendas de plantas de las islas los venden, y es probable que miles de plantas de drago salgan cada año en aviones y barcos con destino a cualquier parte del mundo, La mayoría no sobrevivirán. Lo digo por experiencia. En el 89 yo regresé de Canarias con un drago en el maletero del coche que malvivió en la Barrosa durante unos pocos años hasta que acabó con él una fuerte helada. Esta vez he sido más prudente. El pequeño drago que transporté en mi maleta está en el invernadero y, de momento, está fuerte y vigoroso, y pronto tendré que cambiarlo a una maceta más grande.

 


Fotografía de 1980 donde se puede apreciar todavía la carretera a Guía de Isora pasando al lado del drago.

A principios de los ochenta las cosas eran muy diferentes y el departamento de Biología de la Universidad de la Laguna había iniciado un gran programa de reproducción de dragos con el fin de evitar su desaparición. Cuarenta años después los resultados son más que evidentes para cualquiera que visite las islas Canarias. Miles de dragos nos sonríen desde cualquier parte. En cuanto al gran Drago de Icod de los vinos, al que se le calculan entre ochocientos y mil años, muestra con orgullo su extraña  silueta casi metálica, en el mismo lugar donde lo vi por primera vez en 1980, al lado de la carretera en dirección a Guía de Isora. Por suerte la carretera ya no circunda el drago, ya que en 1984 se trasladó de lugar y, unos años más tarde, se construyó en su entorno un interesante “Parque del Drago” con flora endémica de las islas. El lugar luce mucho más hermoso que entonces. La antigua casa Canaria llamada “Casa del drago”, que entonces estaba bastante abandonada, se ha restaurado y su interior convertido en tienda restaurante. En cuanto a la Plaza de la Iglesia de San Marcos que se alza sobre el Drago, continúa siendo el mejor mirador para contemplarlo y hoy casi parece un jardín botánico, rodeada de vegetación y de preciosos ejemplares de Jacarandás, Pandanos y Ficus.

 


Los Dragos (Dracaena dracus) crecen en riscos, acantilados y laderas de los barrancos, entre los 30 a 800 m de altura, donde recibe el influjo de los vientos alisios. Se encuentra en las islas de El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria, aunque solo se considera nativo de las dos últimas, habiendo sido introducido en el resto. Los grupos más importantes de dragos silvestres que quedan, se localizan en la isla de Tenerife, en los macizos de Anaga, Teno y Adeje. En Gran Canaria se considera extinto en estado natural después de que en 2009 muriera el único ejemplar que se reconocía como silvestre. Los dragos crecen muy lentamente,  1 metro cada década y comienza a ramificarse después de la primera floración, a los 15 años. Se suele calcular su edad por el número de ramas, ya que no poseen anillos de crecimiento. Aunque pueden durar cientos de años, terminan ahuecándose en su interior y sucumbiendo en alguna tormenta. El gran Drago de Icod, de 18 metros de altura y 20 de copa, está hueco en su interior durante varios metros, y hasta tiene una puerta de entrada. En el vacío se ha colocado un ventilador para evitar la formación de hongos, además de varios marcadores para vigilar su evolución. Es un ejemplar único y uno de los árboles más longevos del país. Se han escrito numerosas leyendas sobre los dragos y se les consideró relacionados con el “Jardín de las Espérides”. Era venerado por los antiguos pobladores de las islas como un ser vivo de gran poder y su savia, de un extraño color rojo, se consideraba que tenía propiedades curativas. Es sobre todo un símbolo de Canarias y uno de los árboles más hermosos que existen en el mundo. No dejéis de visitar estos lugares si vais a Tenerife.



Casonas y conventos en la pequeña ciudad costera de Garachico.

Ese mismo día visité Garachico, antigua población costera que fue el principal puerto de la isla hasta su destrucción por una erupción volcánica en 1706. De esa rico pasado colonial conserva numerosas casas, conventos e iglesias, además de su castillo. Es un placer caminar por sus calles y bañarse en las pozas y piscinas naturales construidas en su entorno, o comer en algunos de sus numerosos restaurantes.



Drago y palmera canaria. Al fondo la plaza de la Iglesia de San Marcos.


Paseando por el Parque del Drago.


El gran Drago, de 18 m. de altura y 20 de copa, tiene en su interior un ventilador y varios artilugios que vigilan sus constantes vitales.


Copa del gran Drago. Normalmente nace una nueva línea o bifurcación de ramas cada 15 años.


Parque del Drago y museo.


Tabaibas y Dragos jóvenes en el parque.


Dragos jóvenes en proceso de ramificación.


Cardonales.


Entorno del Drago.


Plaza de Andrés Lorenzo Cáceres.


Pandano en la plaza de la iglesia.


Antiguas casas canarias en torno a la plaza.





Gran Pandano en la plaza.


Calle de Icod de los Vinos.


Ayuntamiento de Icod.


Castillo de Garachico. La pequeña ciudad fue fundada por Cristóbal de Ponte en 1496.



Iglesia matriz de Santa Ana en la plaza de la Libertad.



Parque de la Puerta de la Tierra, antigua entrada a la ciudad antes de la erupción volcánica.




Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles y Ayuntamiento.


Una calle de Garachico.




Antiguo convento.


Edificio modernista en Garachico.


Castillo de San Miguel construido en 1587.


Vista de Garachico desde el mar.


Piscinas naturales y antiguo puerto.





lunes, 8 de agosto de 2022

La Barrosa a mediados de Agosto.

 


Crocosmia "Lucifer", Dalia "Gloria de Noordwijks" y alguna cosa más en el macizo del huerto.

Estas últimas semanas, el país entero parece haberse convertido en un lugar aciago donde el calor extremo y los incendios que arrasan miles de hectáreas, conviven en los noticieros con las guerras, los problemas derivados de las subidas de precios sin control, los límites al uso del aire acondicionado para ahorrar combustible y muchos otros más que hacen que el hablar de jardines parezca tan superfluo como utópico. Lo cierto es que aquí en el norte aún resistimos, con una cierta incertidumbre, a muchos de esos problemas derivados de las altas temperaturas, la sequía y los incendios que arrasan gran parte del país. No quiero decir que no nos preocupen. Al contrario, a mí me aterroriza pensar que todo este verdor que rodea la Barrosa pueda desparecer como si nada en uno de esos voraces incendios, pero, al menos de momento, aún tengo la suerte de contemplarlo y compartirlo con los que os acercáis a este blog.

 


Del mismo macizo: Heliopsis scabra, Echinacea Purpurea y Agastache "Apricot Sprite".


Hibiscus syriacus y Hortensia.

Después de la ola de calor de mediados de Julio, las temperaturas en la Barrosa han sido las normales de un verano en la montaña asturiana. Algunos días hemos llegado a los 30 º, pero ha sido por poco tiempo y muchas tardes, el sol se ha perdido entre las nubes y las nieblas, lo normal en esta época del año. Apenas ha llovido, pero el nivel de humedad es aun relativamente alto y el jardín apenas ha sufrido y se mantiene con un poco de riego al atardecer. Eso ha hecho que la floración de las plantas perennes se halla mantenido con un extraordinario vigor. Rudbeckias, Echinaceas, Plox paniculatum, Dalias y otras vivaces típicas del verano están en su mejor momento. También han florecido de forma espectacular los arbustos de Hibiscus syriacus y se mantienen bien algunas rosas y las siempre presentes Hortensias. Mediados de Agosto es el momento culmen del gran “macizo del huerto”, quizás el más expuesto y por más tiempo al sol, así que nunca defrauda. La floración de la Crocosmia “Lucifer” es digna de ver. Las Crocosmias tiene tendencia a echar cada año decenas de nuevos bulbos y a desparramarse por todas partes, lo que no ayuda a su floración. Mi técnica ha sido encerrar los bulbos dentro de un círculo, bien sea con un trozo de un macetón de plástico sin fondo o con un borde de metal y mantenerlos ahí durante unos años para que no puedan extenderse. Las floraciones de estos tres últimos años han sido espectaculares así que aún no se durante cuánto tiempo más pueden estar confinados en ese espacio. Ya veremos. Pasa un poco lo mismo con los Agapantos. Si están demasiado libres no hacen más que aumentar el tamaño de las ramas y con pocas flores. Hace tiempo que tengo el mismo problema. Si alguien conoce algún remedio me gustaría que me lo comunicara.

Este año he añadido varias perennes más que he cultivado de semilla, y me parece que el más prolífico ha sido un Agastache aurántica “Apricot Sprite” que veréis en algunas fotos. También he cultivado dos tipos de Echinacea que es una de las perennes que mejor se desarrolla y florece en la Barrosa. Estas plantas originarias de las praderas americanas son extremadamente robustas y muy adecuadas para los jardines del norte. Además, necesitan poca agua en general. Aún están empezando a dar flores así que los veréis el próximo año.

Aquí os dejo unas fotos del jardín esta semana. Espero que os gusten.

 


Hemerocallis "White Temptation" y Gypsophila paniculata.



Lavanda y Coreopsis.



Dos tipos de Plox paniculata: "Tequila sunrise y Amethist".


Macizo central con Cornus controversa y Ilex aquifolium.


Hortensia paniculata "Limelight".


Erigeron karvinskianus y Scabiosa silvestre.


Lilium y Agastache aurantica "Apricot sprite.




Dalia "Gloria de Noorwijks" para mi una de las mejores dalias que conozco.



Estos Helenium de "Jelitto seeds" de hoja oscura y flores de color anaranjado florecen sin tregua durante casi dos meses.



Echinace purpurea y Helenium.



Helenium y Phlomis russeliana.


Mis tomates escoltados de Tagetes chinos para controlar la mosca blanca.



Macizo del huerto
.


Comienzan a florecer las Rudbeckias hirtas que crecen más de dos metros de altura.


Macetas con Eucomis.



Los nuevos macizos al lado de la pérgola que hice el año anterior ya están totalmente maduros.



Hortensias en el macizo central a la sombra de otros arbustos.






Desde el mirador.


Salvia "Amistad" y Clerodendrum trichotomum en flor.





Circulo de las Heucheras.


Phlomis russeliana y Plox.


Hibiscus syriacus.






Las Colocasias en el estanque están alcanzando un tamaño enorme y son fundamentales para filtrar el agua junto con los Nenufares.