viernes, 24 de abril de 2026

Jardinería Tropical en las Galeras, Samaná. Republica Dominicana.


Bungalow en la calle Jimi Hendrix

Las Galeras no suele estar en la lista de los destinos turísticos importantes de la República Dominicana, al menos de momento, y eso lo convierte en un lugar privilegiado, uno de esos lugares únicos, donde uno se encuentra a medio camino entre el paraíso y ese lugar soñado que uno guarda en la memoria, donde el clima y la naturaleza se complementan y la felicidad parece al alcance de la mano. Uno de esos lugares donde el tiempo parece detenerse y nada hay más importante que contemplar el mar color turquesa y los últimos rayos del sol tiñendo de dorados las hojas de las palmeras y los almendros de playa.



Casa típica.

              Las Galeras está en la península de Samaná, lejos del ajetreo de Punta Cana y otros lugares similares. Rodeada aún de bosques y de playas escondidas entre acantilados, cultivos de plataneras y de mangos, parece casi un milagro que haya sobrevivido durante todo este tiempo desde que las galeras de Colón sesteaban a la espera de algún cargamento en la amplia y resguardada bahía de Playa del Rincón. Lo cierto es que nunca se convirtió en ciudad, quizás por su lejanía de la ruta principal, que cruza la isla de norte a sur, o porque estaba demasiado lejos de la capital, y a pesar de que un turismo sosegado lleva modificando la vida de lo que siempre ha sido un pueblo de pescadores y agricultores, de momento aún se mantiene en pie, sin demasiados cambios.  La Galeras aún vive a medio camino entre los paseos de turistas en barco, un puñado de hoteles discretos, la pesca cuando el tiempo la propicia y un sector agrícola conservador.


Jardín en una de las casas con Hibiscus, Aphelandras, Ixoras, etc.

              Si hay algo que a mí me gusta de las Galeras son todos esos retazos de jardinería tropical esparcidos por algunas casas, hoteles y calles del pueblo y que le dan ese toque un poco decadente y descuidado, como de jardín del Edén venido a menos, y que complementa el paisaje natural que circunda el pueblo, las playas, los prados donde pastan algunos caballos escuálidos entre los cocoteros y algunas fincas abandonadas cubiertas de maleza. En la parte frontal del pueblo, junto a la playa, aún quedan un buen número de pequeñas casas, la mayoría de propietarios extranjeros, que conservan descuidados jardines con magníficos ejemplares de palmeras, cocoteros y arbustos tropicales de flor. La mayoría se alquilan a los turistas, otras están en venta y alguna abandonada y cubierta de maleza. Algunas tienen tejados de hoja de palma y una arquitectura de cabaña tropical. Nadie parece explicarte con claridad cuando se construyeron, ni quienes eran sus dueños, sí que un buen número de los propietarios son o fueron franceses. Parece que esta primera “ola de turistas extranjeros o nacionales” debió de llegar aquí sobre los años 60-70 y ahora ya son casi ancianos o se han ido. Sea como sea, no parece que haya un gran movimiento de construcciones nuevas, aunque si se ve alguna en las cercanías de la Playita o en las afueras del pueblo. En cuando a hoteles, por suerte no existen aún grandes resorts como en el sur de la isla y, los que hay, son de construcciones cuidadas, baja altura y con un entorno de jardinería agradable como el Hotel Todo Blanco, el Pelícano o el Hotel Villa Serena.


Buganvillas e hibiscus en un muro. Atras la palmera del viajero (Ravenala madasgacariensis)

              La jardinería tropical en casi todo el Caribe utiliza plantas similares. En general predominan los grandes palmeras, cocoteros y ficus que crean sombra y un sotobosque de plantas de grandes hojas como las Alocasias, Anthurium, Monsteras, Philodendrum, Bromelias, etc. En las partes del jardín donde entra el sol, crecen los Hibiscus, Strelitzias, Heliconias, Alpinias, Zingiber, con sus grandes flores de colores fuertes.  Hay que tener en cuenta que el jardín tropical es esencialmente verde y sombrío así que a menudo el color es escaso. También son muy comunes las plantas trepadoras creciendo sobre vallas y muros como las Buganvillas, las Allamandas, Dipladenias, etc. De todo eso hay mucho en estos jardines de las Galeras que a mí me gustan tanto. Aquí os dejo unas fotos. Espero que os gusten.



Interior de un jardín con palmerales, ficus y arbustos de hojas grandes.



Cocoteros, Allamandas e Hibiscus.


Un toque de pintura en el marco de la puerta destaca con la flor roja de la Heliconia.


Una calle típica.



Muros con palmeras, buganvillas y crotones.



Rocalla en el jardín del hotel Arena.


Casa abandonada con palmeras y un arbusto de Clerodendrum Trichotomum.





Variedad de Buganvilla.





Bonita casa con techo de palma.







Casa de estilo moderno con jardín.





Jardín con arbustos de Acalifa, Zantesdechia y otras plantas.



Croton y Caesalpina.



Caesalpina Pulcherima.





Jardinería extrerior.





Una de las calles de las Galeras.


Buganvillas cubriendo los muros.



Jardín del Hotel la Arena, donde me alojé.



Hotel la Arena-





Entrada al hotel la Arena.



Etlingera Elatior en el hotel la Arena.



Aphelandras.



Flores de la Allamanda arbustiva.



Flor de Hibiscus.



Barcas varadas en una finca abandonada.



Jardín del hotel Villa Serena.





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