Calle residencial cerca del convento de Sto. Domingo. |
Buganvillas con la torre del Ayuntamiento al fondo. |
Este
es el segundo año que permanezco varios días en Santo Domingo capital y tengo
que reconocer que es una de las ciudades americanas donde más a gusto me he
encontrado. Aún no se ha masificado, ni se ha llenado de turistas, ni se ha gentrificado o transformado en un residencial para extranjeros expulsando a los habitantes de
toda la vida. Al contrario, es una especie de isla dentro de la gran ciudad
llena de tranquilidad, donde viven los residentes de siempre, con sus bares,
colmados y pequeñas tiendas. Por suerte aún no han llegado las grandes cadenas
hoteleras. Muchos de los hoteles son pequeños y la mayor parte de los turistas
rara vez permanecen más de un día o unas horas. A la tarde, las plazas se llenan
de niños que juegan y vecinos que toman el fresco, riegan las plantas o charlan
entre ellos. Hay una gran cantidad de pequeños bares locales donde comer y, al
atardecer, los colmados son el mejor sitio para tomar una cerveza y relajarse
escuchando música local.
Ventanas en una casa con plantas. |
Con
la mejora y la rehabilitación he notado también un enorme interés de la gente
por embellecer la ciudad de casas bajas, con flores y arbustos, sobre todo
buganvillas que se encaraman por las paredes y las fachadas. En los balcones y
ventanas de muchas casas han puesto macetas de flores que también se van
adueñando de las aceras y puertas. También en los patios interiores. En el centro histórico, que antaño estuvo rodeado
de una fuerte muralla de piedra, de la que aún quedan varias puertas y trozos
en pie, el espacio es escaso y apenas hay parques, pero si quedan un buen número
de pequeñas plazas con vegetación, que son como pequeños pulmones verdes para
la ciudad. Muchas de estas plazas están al lado de iglesias o de edificios
importantes como la Plaza de Colón al lado del Ayuntamiento y la Catedral Primada,
o la Plaza de las Mercedes junto a la iglesia del mismo nombre, la plaza del padre Billini y muchas otras.
Casas en la plaza de las Mercedes. |
Santo Domingo también tiene un extenso malecón fuera de las murallas, pero lo cierto es que aún no resulta muy atractivo, en parte debido a la gran arteria de tráfico que discurre todo a lo largo del frente de la ciudad antigua, ahogándola con el ruido y la contaminación. Además, hay que añadir que el agua del mar está bastante contaminada con desagües y basuras. Este es un gran problema de muchas otras urbes costeras que deberán solucionar en los años venideros y que incrementaría exponencialmente el atractivo de esta ciudad. Mientras tanto disfrutemos de la luz y las plantas del “intramuros” de esta bonita ciudad antes de que el turismo termine invadiéndolo todo como ha ocurrido en muchos otros lugares del planeta.
Calle del Conde cerca de la Plaza Colón. |
Iglesia convento de Santo Domingo recién restaurada. |
Centro cultural en la calle Padre Billini. |
Interior Museo Taíno. |
Terraza balcón con Buganvillas y Caladios. |
Arbol y casas típicas de madera. |
Patio de la Casa de las Academias. |
Plaza de las Mercedes. |
Casa en el centro colonial rodeada de buganvillas y plantas en macetas. |
Muchos vecinos colocan macetas en las estrechas aceras. |
Casa típica de planta baja con rejería en las ventanas. |
Casa en restauración con preciosos balcones y plantas. |
Entrada a una tienda de artesanía. |
Interior de la misma tienda. |
Buganvilla y paredes en colores cercanos. |
Parque Julia de Burgos. |
El alcázar de Colón aún en restauración. |
Interior de un patio. |
La mayoría de las calles del centro histórico lucen ahora similares a esta. |
Plaza al lado del Convento de Sto. Domingo. |
Parque Billini. |
Sede de la Casa cultural española. |
Ventanas enrejadas. |
Maceta a la entrada de una casa. |
Plaza de Colón al atardecer. |
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