viernes, 22 de julio de 2016

No todo son hortensias pero casi.

 
Las hortensias son casi inevitables en los jardines del norte, aunque personalmente no son una de mis pasiones y hasta les tengo cierta manía, pero reconozco que no puedo prescindir de ellas porque iluminan las zonas de sombra, las floraciones duran un largo tiempo y apenas dan problemas más que una poda ligera en invierno (dicen que no conviene podar más que un tercio de la planta ya que las flores salen en la madera del año anterior. Esto no es totalmente cierto aquí en Asturias, y a veces sí dan flor tras una poda severa, pero siempre con menos intensidad ). Sin embargo y, debido a que el sustrato de mi jardín es principalmente arcilloso, no consigo esos colores azulados que podrían redimirlas, y me tengo que contentar con las formas rosadas más comunes. Se que hay una enorme variedad de hortensias, algunas mucho más versátiles que las que yo tengo, pero no acaban de aparecer en los centros de jardinería. En mi opinión, cada vez es más necesario conseguir variedades que consuman menos agua, y que sean más resistentes a las olas de calor que nos amenazan cada verano con más insistencia, incluso aquí en el norte.
 
Pero no todo son hortensias. A mediados de Julio el Jardín de la Barrosa presentaba un aspecto vibrante y todavía fresco, después de todo, esto es Asturias, pero pronto llegarán las olas de calor y el césped amarilleará y algunas plantas perderán su vigor. Aquí os dejo algunas fotos de esta semana.
 
Hortensias y Hosta fortunei.

En primer término Ilex aquifolium aureomarginata.

Hortensias, laurel y yucas en floración.

Inflorescencias de las yucas que se han adaptado muy bien al clima de la montaña asturiana.

Estanque bordeado de Bergenias y bolas de boje.



Parterre mixto: rosa rugosa, diantus barbatus, hebes, hipericum, etc.

En el centro un Cornus controversa variegata, el llamado "árbol pagoda" que tardará aún unos cuantos años en  llegar a su  forma característica.

Al fondo en floración blanca Hebe Buchanani. En primer plano Begonias bajo un manzano.

Plox paniculata y Gaura lindheimeri "Lillipop pink"

Plox paniculata.

En el estanque Pontederia cordata, juncos, bergenias, etc.

Centaurea cyanus

Nuevo parterre a la entrada de la casa.
Rosa floribunda.
Hortensia de paniculas

Lobelia y Salvia officinalis tricolor

 

Dalia "Marie Eveline"
 

Hortensias y Arce
 

martes, 19 de julio de 2016

Ya hace tiempo que los claveles pasaron de moda, ¿o no?.

En la jardinería, como todo en esta vida, algunas plantas pasan de moda durante un tiempo, nadie sabe muy bien porqué, para reaparecer años después. Algo así les ha pasado a los claveles que, más que nada, ya solo los vemos como planta de flor cortada en las floristerías, que hacen su agosto durante el Día del libro o el de Difuntos, por decir solo algunos.
Sin embargo, últimamente han sido sobre todo los bazares chinos los que popularizado la venta de plantas de clavel baratas, en pequeñas macetas, para llevar a casa y colocar en un balcón, o en una ventana. A menudo el destino de esa planta, tras florecer durante un tiempo, suele ser la bolsa de la basura, esa es la realidad.
Los claveles son, todo el mundo lo sabe, un enorme negocio en el mundo de la floristería, y se crían en gigantescos invernaderos industriales, a veces en países lejanos, para transportarlos en aviones refrigerados hasta los mercados europeos o americanos. Como las macetas de los bazares chinos, tras pasar unos días en un jarrón, lo más probable es que también termine en la bolsa de la basura.
Sea como sea, ya casi no se ven claveles en los jardines y es una pena porque es una planta muy agradecida, muy fácil de cultivar y que, en el caso del Dianthus cariophyllus, mantiene su interés incluso el resto del año.
Desde que comenzó mi interés por las plantas perennes, en el jardín de la Barrosa cultivo dos tipos de Dianthus y dentro de sus diferencias mantienen la floración durante gran parte del verano.
Clavel silvestre en una zona de rocas
 

Dianthus cariophyllus (clavel común)
 
Es el clavel  que todos conocemos, el más parecido al que se vende en las floristerías. Es una planta perenne de hojas estriadas y de un color gris-azulado. Es originaria de todo el sur de Europa y aquí tenemos variedades que nacen de forma natural en roquedales. Se reproducen con mucha facilidad de semillas o por esquejes. Mi experiencia es que los de flor sencilla son más fragrantes y la floración resulta más larga -de 4-6 semanas-. Necesitan un suelo bien drenado y agradecen algo de riego durante el verano. Tras la floración conviene podarlos de inmediato para que la mata adquiera una forma agradable o incluso una segunda floración más escasa en otoño. No tienen problema con el frío o las heladas. Algunas matas necesitan sujeción ya que sino se desparraman sobre las demás plantas ahogándolas. Aquí os dejo unas fotos:
 






 
 

Dianthus barbatus (clavel del poeta)
No he logrado encontrar ninguna información de porqué recibe ese nombre. Su aspecto es muy diferente del anterior ya que florece en forma de cabeza con múltiples florecitas pequeñas. Dicen que es bianual o perenne de corta duración aunque las mías ya llevan 3-4 temporadas. Se cultivan muy bien de semilla aunque el primer año no suelen dar flores. Cada planta suele producir cabezas de diferentes colores, al menos las que yo tengo en mi jardín que proceden de una paquete de semillas comprado en Lidl. No requieren ningún cuidado especial, aunque si agradecen el riego. La floración es bastante larga y sigue produciendo cabezas de flor nueva hasta el otoño. La mata es más baja que la del clavel común, con lo cual se sustentan con facilidad y se pueden colocar en la parte frontal de los parterres sin problemas. Combinan muy bien con "gauras" como las de la foto de abajo.
 
 





 

domingo, 10 de julio de 2016

Naturaleza y paisaje: "Puerta de Faro"

El topónimo puerta o ventana para referirse a accidentes geográficos es bastante común en nuestro país y esta "puerta" con alusión marina no denomina ningún lugar costero sino una enorme abertura en la cadena montañosa que separa Asturias de la meseta.
Este lugar al que me refiero no es solo  interesante por esa  gigantesca puerta entre farallones rocosos de 2000 metros de altitud sino también porque forma uno de los paisajes glaciares más espectaculares que uno pueda contemplar en la cordillera Cantábrica. Si a esto añadimos la flora y la fauna de inicios de verano, la abundancia de agua y las pinceladas de la nieve entre los peñascos es sin duda un lugar de una enorme belleza estética y paisajística y espero que os animéis a visitarlo.
 
A la puerta de Faro se puede subir por la parte Asturiana a través de la pista de tierra que llega hasta Vegarada, o bien por carretera desde León, atravesando el valle del río Curueño.




Cabañas en la subida al puerto de Vegarada rodeadas de flores blancas de la "zanahoria silvestre" (Daucus carota)


 
Poco antes de llegar al mesón de Vegarada se inicia la subida hacia la derecha, a través de senderos, o simplemente monte arriba. La puerta se ve desde todas partes y no hay posibilidad de perderse. Hay tres líneas de roca caliza redondeadas por la masa de hielo salida del circo glaciar. El río salta la primera de ellas en una burbujeante cascada y desaparece en la segunda, a través de una sima en la roca. Por todas partes corren regatos de agua bordeados de ranúnculos y en las praderas abundan las flores azules de las gentianas, mientras en los roquedales crecen anemonas blancas, globularias, linarias, etc.

Inicio de la subida hacia la "Puerta de Faro"


Riachuelos y ranúnculos

El río despeñándose a través de la primera pared rocosa para desaparecer en una sima en la segunda.

Gentiana verna.

Al fondo la Puerta de Faro escoltada por macizos rocosos.














Cascada y anémonas


 Linaria alpina y Onopordum acanthium


Ranúnculos

 
Globularia repens
 
Finalmente y, tras cruzar la tercera pared rocosa, se llega al circo glaciar propiamente dicho. Una enorme pradera circular que probablemente en el pasado ocupó un lago y que pudo cegarse con el tiempo. Aquí queda una descripción más técnica de Alvaro para entendidos:
 




La Puerta de Faro es un conjunto de farallones y picos desarrollados sobre materiales calizos y pizarroso-arenosos de edad carbonífero superior. Geomorfológicamente, los picos y crestas donde se ubica la Puerta de faro es una zona fuertemente modelada por la actividad glaciar y periglaciar. Domina el circo glaciar excavado sobre el material pizarroso-arenoso, y que aguas abajo está limitado por un labio glaciar desarrollado también en calizas. Este circo glaciar estuvo ocupado por un lago hasta que los procesos erosivos produjeron su vaciado. Sobreimpuesto a este proceso destacan diferentes depósitos cuyo origen está en los procesos posteriores a la glaciación, tanto formas periglaciares (como lóbulos de solifluxión, producidas por la presencia de hielo en el subsuelo), como depósitos de ladera más recientes (causados por la desestabilización de material morrénico presente en las laderas).
 
Unas últimas fotos:

 



El circo glaciar con la "puerta" al fondo.


El pequeño río que serpentea a través del  circo glaciar
 
Con un poco de suerte se pueden ver rebecos pastando.





Vista lejana de la "Puerta de Faro"

No es un anuncio de la "Central Lechera Asturiana" pero podría serlo.
 

 



lunes, 4 de julio de 2016

Algunas reflexiones sobre el diseño de jardines

¿Es la jardinería un arte o una artesanía?. ¿Puede un jardinero aficionado crear jardines estéticamente validos para una mayoría?. ¿Es el diseño de jardines arte, ciencia o las dos cosas a la vez?. En las revistas y libros de jardinería en inglés este tipo de debates son bastante comunes. Así me he enterado de que el término "plantsman" (traducido literalmente por "plantador" o "cultivador") define claramente aquellas personas que sin formación especializada  crean y cuidan sus propios jardines. Bueno ahí debo encajar yo, supongo. El diseño de jardines o paisajismo, como se llama hoy en día, es sin duda un arte especializado y complejo, con un importante componente científico que implica años de estudio y de práctica, sin duda, así que sus obras y sus opiniones deben ser respetadas.
 
Hace unos cuantos años conocí por casualidad en Berlín a un paisajista de cierto renombre -entre otras cosas había diseñado los jardines del "Museo Judío de Berlin", un jardín minimalista y sobrio, de una gran belleza, muy acorde con el edificio del museo. No se porqué terminé enseñándole unas fotos del jardín de la Barrosa que llevaba en una Tableta. Las miró con detenimiento y su comentario fue más o menos este: Este jardín tiene algunas cosas buenas. Me gusta el "meadow" (pradera) de la parte baja. La mezcla de arbustos recortados y otros de forma libre tiene cierto interés, pero la verdad es que tiene un fallo fundamental de diseño. Estos árboles de hoja granate (mi arce "bloodgood" y dos ciruelos japoneses) y esas piceas de hoja azulada son una barbaridad. Son espantosamente "garish" (chillones). Destruyen todo el conjunto. Tan pronto regreses a España quítalos". No puedo negar que me quedé bastante decepcionado. Yo siempre había pensado que esos toques granates eran uno de los atractivos de mi jardín, al crear centros de atención en un paisaje eternamente verde como es el de esta zona. Por otra parte me gusta mucho el contraste de las piceas azuladas, especialmente durante el invierno, cuando el resto de las hojas ya han desaparecido.
La pradera (meadow) en la parte baja del jardín
 
Lo pensé durante un tiempo y al final decidí que por nada del mundo iba a arrancar mi precioso arce japonés que llevaba cuidando durante años. Tampoco quité ninguna de las piceas, ni las bolas de bérberis rojos. !Al cuerno con las opiniones de los expertos¡. Que cada uno haga su jardín como le apetezca.
 
En la apariencia o diseño del jardín de la Barrosa apenas he seguido algunas normas muy básicas, de sentido común:
 
La primera es la regla del tres/o más. Procuro siempre plantar al menos tres especímenes de cada planta y así en el diseño base hay 3 nogales, 3 piceas azuladas, 3 magnolios de hoja perenne, 3 árboles de hoja granate, 3 laureles recortados, etc. Solo admito alguna excepción de unidad: un "Magnolio soulangena" o un "Cornus controversa variegata" pueden llenar por si solos un jardín.
La segunda regla es evitar lo más posible la simetría y la línea recta en los parterres. Creo que la linea curva da una apariencia más natural al jardín.
La tercera es jugar siempre con arbustos de forma recortada y otros libres. Los primeros, principalmente perennes, sirven para mantener el interés del jardín durante el invierno y crean una estructura atemporal. Son como la estructura ósea del jardín. Los segundos dan flores y llenan de color el espacio durante la etapa vegetativa del año.
Una ultima regla se refiera a las plantas perennes, y aquí rompo todo el esquema. Me gustan los colores fuertes y contrastados. Sé que lo adecuado son las paletas de color pastel pero, la verdad es que a mi me resultan blandos.

La regla del tres: 3 hayas recortadas. Esto no implica que tengan que ir en el mismo lugar.

Arbustos recortados en contraste con formas libres. Berberis rojos en forma de bola para añadir color.

 
Mi conclusión es que la jardinería tiene un importante componente estético y de personalidad. Debe, sin duda, resultar agradable a la vista, crear relajación y placer, pero también debe mostrar algo de la personalidad del jardinero o del habitante de la casa, además de tener muy en cuenta el entorno en el que se ubica.

Berberis , Arce de color granate y Picea azulada. Al paisajista que menciono, ésto le pareció un disparate. Tal vez tenga razón, pero a mi me gusta así.
Contraste de follajes con el color granate como punto de atención.

 


Hiperico y rosas. Puede que para algunos el contraste de color no sea muy apropiado.

 
Otro ejemplo de contraste fuerte de color.
 
 
Hipericum y Arce. Quizás el contraste no es muy adecuado.
 
 
 Colores fríos y cálidos en el mismo parterre.

 Las tres piceas azuladas sobresaliendo sobre el follaje de los otros árboles.