martes, 10 de mayo de 2022

Eclosión primaveral en la montaña asturiana.


Erythronium dens canis (rosa) y Narcissus bulbocodium en el Puerto de Vegarada.

Estos días de calor han sido como un bálsamo de Fierabras para la montaña asturiana, que hace apenas 15 días que se deshizo de su manto de nieve helada. No siempre se acierto, ya que las plantas florecen a su antojo y es difícil llegar en el momento justo, pero esta vez he dado en la diana. No es fácil ver las praderas cubiertas de Erythronium y Narcisos como veis en estas fotos, así que he decidido compartir con vosotros casi de inmediato para que disfrutéis de estos paisajes únicos. Ayer caminaba por las praderas y bosques, a dos pasos de la nieve, me tumbaba en el suelo para hacer estas fotos y me quedaba embobado viendo tanta belleza en medio del silencio solo perturbado por los sonidos de los grajos, la machacona percusión de los pájaros carpinteros que se afanan en hacer el hueco de sus nidos en algún árbol seco y la ligera brisa que aligeraba el calor de casi 25 grados a principios de Mayo, algo bastante inusitado en Asturias. La luz era extraordinaria, y el tenue amarillo transparente de las hojas recién nacidas de las hayas contrastaban con el más intenso que alfombraba los prados y majadas.

 


Erythronium dens canis de hojas manchadas.



Hay pocas plantas tan hermosas por su color como esta Gentiana verna.

Scilla lilio-hyacinthus.




Algunas de las plantas que veis en las fotos  nacen de bulbos, tan pronto la tierra se calienta un poco, como los Erythronium, los narcisos o jacintos. Apena duran unos días, y no es fácil verlas en el momento adecuado. De todos ellas quiero destacar el Erythronium dens-canis, también llamado “diente de perro”, no se sabe muy bien porqué. Tiene las hojas moteadas y es característico de las montañas europeas. Crece a más de mil metros de altura, en terrenos ácidos. No es fácil verlo en grandes masas como se ve aquí en Vegarada, y sobre todo asociado a otra pequeña bulbosa, el Narcisus bulbocodium. Esa combinación de amarillo y rosa con el fondo de las montañas nevadas es de una asombrosa belleza. Otras planta bulbosa característica de esta época es la Scilla lilio-hyacinthus, un Jacinto de flor azul que cubre los bosques caducifolios de hayas y los márgenes de los prados. Resulta muy hermosa cuando crece en grandes grupos y florece justo cuando los árboles comienzan a crecer las hojas y retazos de luz se filtran en la penumbra del bosque. Pero para mí una flor que me deja anonadado por su color y delicada forma es sin duda la Gentiana verna, una pequeña planta de tallos cortos y una exquisita flor azulada que varía del azul cielo al principio a un azul cobalto intenso según envejece.  Cuando crece en grandes grupos en praderas de montaña o al lado de arroyos de aguas heladas se pueden ver a decenas de metros de distancia.



Como jardinero aficionado, uno ciertamente llega a la conclusión de que la naturaleza por si misma crea obras de arte y conjuntos de plantas mucho más hermosas que las que nosotros podamos nunca tener en nuestros jardines. Al atardecer, cuando desciendo de las montañas la luz tiñe de dorado las hojas tiernas de los árboles y la hierba de los prados adquiere un color saturado para el que casi no existen palabras en nuestro lenguaje. Creo que basta ya de palabras. En este caso creo que las fotos se explican por si solas.

 


Orquideas (Orchis mascula?)

Nota: No soy especialista ni lo pretendo en plantas silvestres así que es probable que haya cometido algún error en la identificación de alguna planta. Si alguien se da cuenta le ruego que me lo haga saber. Muchas gracias.


En la parte más baja en la subida al puerto de Vegarada los árboles, en su mayoría hayas, comienzan a llenarse de hojas. Se ven algunos cerezos salvajes en flor.



En los prados inundados por el agua de los arroyos crecen Caltha palustris y Ranúnculos.





Según asciendes en altura las hojas antiguas de las hayas aún permanecen en las ramas.


Cabañas en la Vega Baxo.

 

Capilla y Cabaña en la Brañuela. (La capilla, ahora reconstruida, formó parte de un hospedaje de peregrinos del camino de Santiago)


Majadas cubiertas de Bellis perennis (margarita común) en la Brañuela.


Anemona nemorosa en una majada.


Scilla lilio-hyacinthus en los bordes de un prado.


Arbustos de Genista hispánica comienzan a florecer entre las rocallas. Al fondo el Pico Estorbín con las laderas cubiertas de nieve.






La Globularia nudicalis es una de las primeras plantas en florecer.


Majada de Vegarada a unos 1500 metros de altura. Queda aún bastante nieve en la Puerta de Faro al fondo.


Esta gran majada está cubierta por numerosos arroyos donde crecen las plantas acuáticas, como este Ranunculus peltatus de flor blanca.


Este grupo de Caltha palustris de flor amarilla contrasta con la blancura de los ranúnculos acuáticos.


Meandros de agua y Caltha palustris.


Riachuelos de Ranúnculos blancos y algas.





En algún lugar de la majada crecen estos hermosos Narcissus asturiensis.


En la parte más seca crecen estas masa de flores amarillas, tal vez algún tipo de Ranúnculo, pero no estoy seguro.


Preciosas Potentilla rubra.


Corros de Orquídeas entra las rocas.


Estas creo que son Dactylorhiza sambucina. (coerrección de Ignacio).


El suelo cubierto de flores amarillas en la Marnegona.


También matas de Glandora diffusa o prostrata.


Una diminutas Gentiana verna por el camino de la Marnegona.



Parece increíble pero aún quedan bayas en algunos acebos. Al fondo la Puerta de Faro.



Cuando desciendo por la pista de tierra la luz de atardecer tiñe el paisaje de un tono dorado. 


La hierba y los árboles brillan en esta extraña luz que parece otoñal.




Los jacintos bajo las hayas también adquieren una tonalidad dorada.


Llegando al pueblo de Rio Aller las hojas recién nacidas de los nogales parecen caramelizadas.



martes, 3 de mayo de 2022

Finales de Abril en la Barrosa y algunas novedades.

 


Los manzanos está ahora en plena floración con varias semanas de retraso.

Al igual que en muchas otras partes de España, Abril ha sido un mes lluvioso y relativamente frío aquí en la Barrosa. Las heladas de principios de mes se llevaron por delante las floraciones de algunos frutales y retrasó en varias semanas más la floración del resto de las plantas, así como la de los manzanos, que esta semana están en todo su esplendor. Es curioso ver como las plantas responden a la climatología. Los impulsos vitales de las plantas están íntimamente relacionados con la temperatura de la tierra y de sus raíces y esa responde más lentamente que la del aire a los cambios climatológicos. La conclusión es que aunque hemos tenido bastantes días soleados a lo largo de estas dos últimas semanas, las floraciones parece que no acaban de arrancar, o se retrasan más de lo normal, porque la tierra aún está muy fría aquí en el norte.

 


Debería haber todo un cirulo de tulipanes al lado de los narcisos peor no todos florecen.

Lo que no paran de crecer son las malas hierbas y Abril es el mes clave para mantenerlas a raya, justo cuando empiezan a emerger las plantas perennes. El éxito de un jardín depende en gran medida de ello y, después de un día lluvioso, es el mejor momento, ya que entonces esas malas hierbas se arrancan con más facilidad. Eso evitará también que florezcan o emitan semillas y se propaguen con mayor facilidad.  Los dos primeros años tras crear un parterre nuevo son vitales para controlarlas. Si lo haces bien, a partir del tercero ya casi han desaparecido. Para mi es una labor fundamental y, probablemente, la más importante para crear y mantener un jardín. Quizás por eso en la Barrosa voy añadiendo uno o dos parterres nuevos cada año. Construir toda una serie de parterres o todo un jardín a la vez no está al alcance de una sola persona sin ayuda, esa es la realidad. Vale más ir poco a poco.  Eso, y cortar la hierba ya es trabajo suficiente.

 

 

Foto antigua de la Picea Pungens Hoopsi
casi recién plantada


Este año he tenido que eliminar otro gran árbol cerca de la casa, una “Picea pungens Hoopsi”. Cuando la compré, apenas medía 15 centímetros y era un árbol extremadamente caro.  Me aseguraron que era una picea enana, y que nunca crecería más de un par de  metros. Era un árbol hermoso, de color azulado. Durante una decena de años fue un excelente árbol de navidad, pero el tiempo pasa y ya superaba los 20 metros de altura y aún seguía creciendo. En fin no hubo más remedio que cortarlo. Si la “Ley de protección animal” considera a los animales domésticos como “seres vivos dotados de sensibilidad” a los jardineros casi nos pasa lo mismo cuando tenemos que deshacernos de un árbol que nos ha acompañado durante tanto tiempo. En su lugar crece ahora un pequeño  cerezo japonés, también enano “Prunus incisa  Kojo no mai”. Veremos cómo se comporta los próximos años. Es casi como empezar con otra mascota nueva.

 


Justo al lado de la casa se ve la Picea Hoopsi que he tenido que eliminar este invierno.

Han florecido algunos escasos tulipanes. Nunca consigo que florezcan todos al mismo tiempo ni con la misma intensidad. Ciertamente no como los narcisos. Está claro que el clima aquí no es del todo apropiado para ellos, ni yo pongo el suficiente interés. En el invernadero estoy germinando una nueva tanda de plantas perennes  de “Jelitto seeds” y que espero luzcan en el jardín durante el verano: son dos variedades de Agastache, un Alissum muy novedoso, y alguna cosa más. Esto de comprar alguna planta nueva todos los años es casi como comprar algo de ropa nueva para uno mismo. Uno no puede resistirse y luego toca, además, buscar sitio donde ponerlas que no  es fácil cuando los parterres ya están atiborrados.

 


Tulipán tardío "Alicante".

Las lluvias de estos días hace que las plantas perennes crezcan demasiado deprisa y, con algunas, estoy aplicando lo que los ingleses llaman el “Chelsea chop” que consiste en cortarlas a la mitad para retrasar la floración y que crezcan más tupidas. Eso no funciona igual de bien con todas las plantas y, aunque va bien en climas como el inglés, aquí, si no llueve lo suficiente en mayo y junio, puede ser contraproducente, como ya he comprobado otros años, así que hay que andarse con cuidado. Aquí os dejo unas fotos de estas dos últimas semanas en la Barrosa.



Fracaso de tulipanes. No han salido ni la mitad de los que había plantado.


Estos extraños tulipanes que cambian de color, los compré en Lidl.



Tulipan Johan Strauss, reflorecientes desde hace bastantes años.


Los tulipanes son magníficos para fotos de cerca.




Dan algo de color a los parterres antes de que florezcan otras plantas.



Sedum Palmeri.



Los Arces ya se han llenado de hojas y estos tulipanes aún siguen en flor bajo el magnolio.


"Heuchera Caramel", la mejor que conozco, y "Ajuga reptans" una tapizante muy socorrida.


Comienza la floración de la "Aquilegia vulgaris".


Ese arbolito en primer término es un "Salix caprea Kilmarnock", es un sauce enano llorón.





Rara vez suelo poner fotos de mi pequeña topiaria de animales fantásticos.


Están en la parte más baja del jardín al lado del cierre.



"Los que nunca fallan en florecer son los Viburnum bola de nieve"



 En este pequeño parterre estaba la Picea que he eliminado. Un pequeño cerezo japonés ocupa ahora su lugar.


Prunus incisa "Kojo no mai" recién plantado.


Mi arce japonés favorito "Umo no yama". Este año está exuberante, ya que les encanta la lluvia.




Los manzanos están a reventar de flores.



Flor de una manzano de cerca, con su tinte rosado.



El pueblo de Cuérigo desde la pomarada de la Barrosa hace un par de semanas. En las montañas aún hay nieve.


Nunca recuerdo el nombre de esta trepadora de flor blanca.


Los Iris llevan varias semanas de retraso. Al fin, comienzan a florecer.


También comienza la floración de los Allium y de las Weigelas.



La floración de la única camelia de la Barrosa ha quedado muy deslucida por las continuas lluvias. 



Aún no he podido sacar el limonero del invernadero. Demasiado frío.


Mi nueva tanda de plantas perennes en germinación.