martes, 15 de octubre de 2019

Viajes recientes. Los “Backwater” de Kerala, India.


Una barca-vivienda navegando por los canales.
 
Kerala es uno de los estados más poblados de la India, con casi 37 millones de habitantes. También es uno de los más desarrollados, con menor índice de pobreza y con la mayor  tasa de alfabetización del país, el 90%. Abarcando gran parte de la costa Suroeste del país,  Kerala es un crisol de religiones y culturas gracias a su permanente contacto con otros países y civilizaciones desde hace más de dos mil años. Cuando los portugueses se establecieron en Cochín y Goa a principios del siglo XVI descubrieron con asombro que ya había una gran colonia de cristianos en la región que remontaban sus orígenes a una visita del apóstol Santo Tomas a principios del siglo primero. También había un buen número de judíos residiendo en la zona, lo que da fe de los contínuos contactos con el exterior de esta región de la India desde mucho antes de que llegaran los europeos.

 
Lujosa barca típica adaptada como pequeño hotel para transportar turistas

Hoy en Kerala conviven de forma pacífica las cuatro grandes religiones (entre ellos casi un 20% de cristianos) y numerosas sectas minoritarias. Es además una de las regiones más desarrolladas de la India, más turística y más fácil de visitar para el viajero que va por libre. Gran parte de su desarrollo se debe, o al menos así se difunde, a que ha sido gobernado durante varios decenios por el Partido Comunista Indio, quien ha invertido numeroso recursos en Educación, en la lucha contra la pobreza y en atraer al turismo extranjero. Tiene un buen número de playas de arena blanca, varias ciudades con importantes edificios coloniales y algunos de los grandes templos clásicos del Sur de la India más grandiosos. Últimamente sus “backwater” –una gran red de canales y lagos que se extiende por el interior de la región y se comunican con el mar-  se han puesto de moda entre los viajeros de luna de miel como un destino romántico, por su paisaje sereno y su preciosa naturaleza. Para ello alquilan lujosas barcas de madera, con todas las comodidades de un hotel, y viajan placenteramente por los canales y lagos durante uno o más días. También se ha promovido mucho el turismo relacionado con la salud, a través de sus numerosas clínicas con tratamientos de medicina tradicional Ayurveda.


Navegando en barca de remo por los canales interiores.
 

Ensayando una ceremonia en un templo.
 
 
Para los viajeros menos pudientes, como es mi caso, no es necesario contratar ningún paquete turístico con barca-hotel incluida, basta sacar un billete de unos pocos céntimos en alguno de los barcos que transitan por sus numerosos canales. También hay un barco turístico del propio Gobierno de Kerala que trasporta turistas desde Alleppey hasta Cochin  en un par de días, con paradas para comer y dormir a mitad del trayecto. Es el viaje que yo hice y, ciertamente, merece mucho la pena. Durante el trayecto puedes contemplar uno de los entornos acuáticos más hermosos y llenos de vida que uno pueda imaginar: desde los numerosos barcos de pesca que transitan por  estas aguas, a la vida diaria que transcurre al lado de los canales más pequeños, además de los numerosos pájaros de todo tipo que conviven en este santuario para la vida silvestre y la humana. Si además, en alguna de las paradas, o desde la ciudad de Cochin, alquilas una pequeña barca de remos para que te transporte por alguno de los canales más pequeños y te acerque a alguno de los templos de las aldeas,  entonces disfrutarás de un paisaje más cercano y de una gran belleza sensorial. Puede que incluso tengas la suerte de ver alguna ceremonia al atardecer dentro del templo. Sin duda un lugar muy diferente de la India que estamos acostumbrados a imaginar, más cercano, casi mediterráneo, pero al mismo tiempo lleno de exotismo y belleza. Kerala es esa India cercana y amable, donde la gente siempre sonríe y la pobreza es casi inexistente. Una India mucho más amable que la de las grandes ciudades del centro del país; un país que avanza tan deprisa que, junto al otro gran coloso de Asia, China, decidirá sin duda el futuro de la humanidad en los próximos decenios. Espero que estas fotos os den una idea de este preciosos paisaje.



Barco del Gobierno de Kerala adaptado para transportar turistas por los canales.

Una de las muchas iglesias cristianas al lado de uno de los canales.

Los barcos y la pesca son uno de los recursos más importantes de Kerala.

Saludando desde una barca.

Estas gigantesca redes manejadas por poleas se ven por toda la costa y los canales del interior de Kerala.

Las orillas de los canales son auténticos puertos pesqueros.




Se ven una gran cantidad de aves marinas y fluviales.


Un grupo de aves siguiendo nuestro barco.

Un tipo de aguilucho.

 

Los ojos pintados en las proas son amuletos contra el "mal de ojo".

El entorno recuerda el paisaje tropical del Caribe.



Muchas personas viven en grandes barcas varadas en las riberas de los canales. La vida se desarrolla siempre cercana al agua.



Dos muchachas regresando de la escuela.
Una granja de patos en uno de los canales.

Grupo de barcas-vivienda.

Atardecer.


Navegando por el interior de los pequeños canales.

 



Interior de bambú de las barcas más comunes.




Entrada a uno de los templos del interior.

Preparando un desfile con elefantes en el patio del templo.

 
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domingo, 6 de octubre de 2019

La Barrosa en Septiembre.


Diferentes variedades de Gaura en el parterre del huerto.
 
Son asombrosos los cambios que unas pocas lluvias pueden hacer en el jardín. A principio de Septiembre la Barrosa parecía agotada, tras dos meses sin caer una sola gota de agua, cosa bastante inusual en la montaña asturiana. La mayor parte de las plantas que florecen durante esta época del año, incluidas Dalias, Equinaceas, Rudbeckias,  Gauras y muchas otras, estaban ya en el ocaso y a punto de convertirse en palos secos y semillas. Sin embargo el agua y una bajada de la temperatura consiguieron en unos pocos días una nueva oleada de flores  y una alfombra de hierba de un verde brillante y jugoso.

Dalia "Le Baron",Salvias y Heliopsis scabra.

La naturaleza nunca deja de sorprendernos y los que cuidamos un jardín sabemos que siempre existe la magia de un nuevo comienzo. Nada es definitivo. Esa agua cada vez más escasa obra milagros en unos pocos días. Tener un jardín es mantener la esperanza de encontrar algo nuevo, sino cada día, al menos cada pocos, o en cada estación.

Anemona "Honorine Jobert"
Se nota ya el otoño, aunque aquí en la Barrosa las hojas de los árboles aún no han comenzado a cambiar de color. Ha habido una buena cosecha de manzanas, nueces, avellanas y tomates que saben a tomates de verdad. Ya casi están punto las Brassicaceas: brócoli, coliflor, berza, repollo, etc. El buen tiempo y la lluvia hace que crezcan y maduren antes de lo que es usual en esta zona.

En el jardín es tiempo de Anémonas y Crisantemos. Las dos recuperan ahora su relevancia después de meses de olvido. Nunca me gustaron demasiado, pero reconozco que cumplen su función, dando color al jardín justo en el momento en que todo parece agotarse. Comencé con una par de plantas y ahora ya crecen en casi todos los parterres. Algunas salvias resisten impertérritas produciendo flores como si nunca fueran a agotarse, especialmente la roja llamada “Royal Bumble”.  Este año había comprado una nueva salvia “Amistad” que parece haberse puesto de moda en casi todas partes. Sé que no aguantará el invierno así que ya tengo esquejes reproduciéndose en el invernadero, pero el caso es que no ha florecido hasta hace una semana.  Lo mismo le pasa a la “Salvia farinácea”. No entiendo porqué tardan tanto tiempo en producir flores en estas latitudes. La mayoría de las Salvias crecen bien aquí en el norte, sino llueve mucho, pero son pocas las que aguantan las heladas del invierno. Por suerte, se reproducen con tanta facilidad por esquejes, que es fácil guardar una par de macetas en el invernadero para el próximo año.

En estos días la luz comienza a estar muy baja, así que es el momento ideal para sacar fotos de cerca a contraluz. Para ello hay que agacharse con la cámara o utilizar un trípode. Con un poco de práctica salen fotos magníficas y os animo a hacerlo y probar. Para planos más amplios lo mejor es esperar a un día nublado, o hacerlas muy temprano por la mañana, ya que a pleno sol el contraste es demasiado fuerte.

Aquí os dejo unas fotos de la Barrosa en este mes. Espero que os gusten.

Salvia "Royal Bumble", incombustible, incluso aquí en el norte.

Sedum Telephium ssp Máximum.

Ceratostigna plumbaginoides, hace años que la compré y no acaba de desarrollarse.


La Rudbeckia laciniata florece bastante tarde y alcanza una tamaño de mas de 1.50. Aquí, con la Dalia "Miss Evelyne".

Clerodendrum trichotomum. en flor.

Salvia "Amistad" y Hostas en maceta.

Una Rudbeckia después de caer los pétalos de las flores.

Rudbeckia "Goldstorm" y Aster "Milka".

"Anemona japónica"

Anemona japónica "Pashmina".

Hibiscus Syriracus "Freedom".

En sombra: Helechos, Liriopes, y Houttuynia.

Salvia "Amistad" y Canna atropurpurea contrastan muy bien.

 

Bajo un arce: Helechos, Cintas, Crocus, etc.

Perovskia con luz cenital.

Salvia "Bishop of Llandaff" todavía en flor.

Hostas, Hortensias y Gramineas.

Lobelias en maceta desde el mirador.


Las flores de las Gauras lucen muy bien a contraluz.

La Dalia "Le Baron" ha vuelto a florecer con fuerza.

Gramineas y Liriopes.

La hierba se ha vuelto de un verde intenso tras la lluvia.

En el estanque: Alocasia rubra, Pontederia cordata y Nenúfares.

Aster, Fuchsia y Salvia.

En el invernadero.

Coleos y otras plantas.

 
Algunos de mis tomates en el huerto.