viernes, 18 de noviembre de 2022

Tejos, acebos y hayas en el entorno del “Infierno la Texera”

 


Entrada al desfiladero del "Infierno la Texera" con dos imponentes tejos.

Este año me he propuesto hacer un seguimiento de la flora de este paraje de montaña del Puerto de Vegarada, único por su formación geológica, así como por el microclima que se crea en el desfiladero y las simas del entorno, lo que propicia el crecimiento de una flora extremadamente variada. Mi intención es publicar un artículo, conjuntamente con un geólogo, en la revista cultural “Estaferia Allerana” que se publica en este concejo. Ya hablé de este lugar en una entrada anterior.  Conozco este sitio desde niño, y siempre me ha parecido un lugar fascinante y único, que debería tener algún tipo de protección, dado que apenas quedan un puñado de los grandes tejos centenarios que debieron crecer en su interior y en los alrededores desde hace siglos. No en vano el topónimo “El infierno de los Tejos”. Muchos se cortaron probablemente hace muchos años, como atestiguan los grandes tocones que he encontrado por toda la zona. Hay que tener en cuenta que la madera de tejo es extremadamente duradera. Puede durar siglos y, en este lugar donde los ganaderos pasaban largas temporadas con el ganado durante la primavera y verano, escasea la madera duradera para construir cabañas y establos. El haya y el acebo, que son los otros árboles que crecen en los bosques de los alrededores, no sirven, ya que la madera de estos árboles se pudre rápidamente en el clima húmedo asturiano de inviernos lluviosos y con abundante nieve.

 


Vegetación en el interior del desfiladero en Noviembre


¿Qué encontraban los tejos para crecer en este entorno tan áspero, entre pedregales y grietas entre las rocas? ¿Quizás protección frente a los animales salvajes que se comen sus ramas en invierno o frente a las inclemencias del tiempo? ¿Tal vez los nutrientes y minerales que encuentran sus profundas raíces en las grietas de las rocas? No lo sé con certeza. El tejo es un árbol bastante extraño.  No crece con


Tronco doble de uno de los centenarios tejos.

facilidad. Sus semillas germinan en contadas ocasiones y tarda muchos años en alcanzar un tamaño visible. Durante su “infancia”, por decirlo de alguna manera, está fácilmente al alcance de cualquier animal herbívoro que lo encuentra muy apetitoso durante el invierno, cuando hay pocas cosas verdes. Lo cierto es que, si lo comparamos con otros árboles, quedan muy pocos bosques de tejos en estado silvestre en Asturias (apenas un par de ellos) , y cada vez menos, así que los pocos tejos que crecen en este lugar deberían tener algún tipo de protección.  Es cierto que hay algunos tejos protegidos en Asturias, especialmente aquellos árboles centenarios que, en su mayor parte, crecen al lado de Iglesias y ermitas, pero el resto no cuenta con ninguna protección especial.

He catalogado alrededor de ocho tejos centenarios (por su tamaño) en este paraje, además de un número indeterminado de ellos que crecen como bonsáis en las grietas de las paredes verticales del desfiladero. Digo indeterminado porque son muy difíciles de distinguir y se pueden confundir con el enebro rastrero u otro arbusto similar.

 

También he fotografiado decenas de plantas en flor que formarán parte de un somero catálogo de plantas sobre la zona. La mayoría son plantas de rocalla que crecen en las paredes rocosas y en las grietas. Una de mis mayores sorpresas fue encontrar en primavera un precioso Prunus Padus cuajado de flores blancas en medio del desfiladero. Nunca había visto este árbol creciendo silvestre en las montañas de Asturias y puedo asegurar que en todo este Puerto no hay otro igual. Algún pájaro debió traer la semilla que fructificó justo ahí. Dentro del desfiladero y en los alrededores crecen imponentes Hayas (Fagus silvática) y Acebos (Ilex Aquifolium). Aquí os dejo unas fotos de esta visita de otoño tardío, justo antes de la llegada de la nieve. Hoy cuando escribo esta entrada el Puerto de Vegarada se ha cubierto de nieve. Espero que os gusten.




La pista de tierra hasta el Puerto de Vegarada escoltada por hayas en coloración de otoño. 




Un gigantesco roble al lado del camino.


El Río Aller.


Paisaje otoñal en la subida.



Cabaña de Carbayalín  en la subida al puerto. Delante se puede ver un tejo que el dueño compró en un Vivero y plantó hace ya unos años.




Interior del desfiladero con un tejo justo en medio.


Dentro crecen hayas, avellanos y algún otro arbusto.


El desfiladero es un caos de piedras y barrancos. No hay camino para transitar y parece ser un buen refugio para los animales salvajes, incluidos osos en el pasado.




Haya ya desnuda de hojas en el interior del desfiladero.


Sima en uno de los lados del desfiladero.


Desde la cima de una de las paredes se puede contemplar el valle. También se aprecian dos tejos de buen tamaño justo debajo de la roca.


En esta foto más de cerca, se pueden apreciar los dos tejos sobresaliendo sobre los otros árboles ya desnudos. Al fondo a la derecha se ve una pared de Acebos bordeando un prado abandonado.



Aquí se puede ver un tejo doble creciendo entre las rocas. 


Otro tejo escondido tras un haya.


Aquí más de cerca.


Hayas centenarias entre las rocas.





Tocón raíz de un tejo cortado hace muchos años. He encontrado varios tocones que parecen durar eternamente.

Acebos bordeando el camino de vuelta.



Acebos cubiertos de bayas rojas.





Al fondo el Pico Estorbín, el más alto del concejo.


El pequeño río Aller, apenas un arroyo todavía. 

4 comentarios:

  1. Un paraje bonito y muy interesante para investigar las especies que crecen en él. Esos tejos centenarios me parecen imponentes, resistiendo los vientos que seguro azotan la zona, y y el frío. Muchas gracias por compartir tus descubrimientos.

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    1. Gracias Mónica. Ciertamente los tejos centenarios son árboles imponentes que deberían protegerse siempre y en cualquier parte.
      Un abrazo

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  2. Algo tarde, pero llegando Jose, entre que voy de cabeza y el problema de los ojos, estoy en lista de espera para operar de cataratas, pero llevan un retraso descomunal y no quiero hacer muchos esfuerzos con la vista.
    El reportaje es una maravilla y las instantáneas son preciosas. Esa zona es una pasada y llevas mucha razón con ese paraje que debería estar protegido. Sería una pena perder esos pocos acebos que quedan, el centenario de la primera imagen es fabuloso. Veo muy bien que te intereses junto a otro compañero geólogo para catalogar esa zona e intentar muestren algo de atención a la misma, es una buena iniciativa que algunos deberían tomar buena nota de ello y aplicar a tantas otras bellas zonas de Asturias.
    Un abrazo amigo.

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  3. Ya veo que sigues con problemas en los ojos y en esas listas de espera que llevan retrasos en todas las comunidades. Espero que se solucionen poco a poco. Me alegro que te guste este paraje tan interesante y que sin duda debería tener algún tipo de protección, pero ya sabes que vivimos en un país donde la naturaleza -sobre todo las plantas- es lo último que se protege. A los ecologistas y naturalistas les ha dado por los animales (lobos, osos y otros bichos), que sin duda también necesitan protección, pero ponen poco interés en proteger el mundo vegetal o paisajístico. La mayoría no distinguen un haya de un roble, ni siquiera cuando lo ven en un parque. Eso con absoluta certeza.
    Un abrazo
    Un abrazo

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