sábado, 12 de junio de 2021

Avilés: Jardinería pública y paisaje urbano.


Jardín francés en el Parque de Ferrara.

Avilés es la tercera ciudad asturiana en número de habitantes, la hermana pequeña de Oviedo y Gijón y, a pesar de ser conocida como una ciudad principalmente industrial, últimamente venida a menos, y con poco interés para el visitante, lo cierto es que en estos últimos años se ha hecho un gran esfuerzo por mejorar su antiguo casco medieval y se ha dado un paso hacia adelante dotándola de un moderno centro cultural, construido por el conocido arquitecto brasileño Niemeyer. Se intenta así detener la inevitable pérdida de valor industrial, la disminución de la población y el deterioro de su tejido económico.



Plaza del Ayuntamiento de Avilés construida en el siglo XVIII.

Como muchas otras ciudades españolas Avilés ha tenido momentos de gloria económica y otros de inevitable decadencia. En la época medieval fue uno de los puertos más importantes del litoral cantábrico con muchos siglos de incesante actividad económica. Fue ciudad de realengo desde el siglo X y, el Fuero de Avilés, concedido por Alfonso VI en 1.085, es uno de los más antiguos del país. Desde su ría partían barcos para otros países europeos o hacia el sur de España y tuvo el control del almacenamiento y exportación de la sal durante varios siglos. También tuvo mucha importancia la construcción de barcos para la armada y para la conquista de América. Uno de sus marinos D. Pedro Menéndez de Avilés fue Adelantado de la Florida y constructor de la primera ciudad norteamericana, San Agustín, en 1565. Tras siglos de esplendor llega la decadencia a principios del XVIII y no se recuperará hasta la época industrial con la llegada de la minería y otras manufacturas, sobre todo la siderurgia, especialmente la fábrica Ensidesa (Empresa Nacional Siderúrgica) hacia 1950.  En esta época la ciudad pasó de 21 mil habitantes a 81 mil en unos pocos años y se construyeron numerosos barrios periféricos urbanos para acoger el crecimiento de la población. Hoy la ciudad de Avilés ronda los 75.000 habitantes.


El Palacio de Camposagrado es un imponente edificio que perteneció a los marqueses del mismo nombre. Está considerado el mejor palacio barroco de Asturias y uno de los mejores de España.


De su época de gloria medieval Avilés conserva el trazado de sus calles y casas con portalones y un buen número de palacios y casas nobles, modificados con posterioridad, entre los que destaca el Palacio de Ferrara o el de Camposagrado que veréis en algunas fotos y que dejan constancia del poder económico de algunas familias nobiliarias de esta villa.  En cuanto a su muralla medieval que un día la defendió de piratas y corsarios, fue derribada casi en su totalidad en el siglo XVIII y hoy está desparecida. También conserva algunas iglesias y conventos de interés, aunque en su mayoría reconstruidos tras incendios y terremotos ocurridos a lo largo de la historia, entre ellos un tsunami en 1750.

 


Moderna torre que forma parte del Centro cultural Niemeyer.


En cuanto a la jardinería, hay que decir que tiene un par de espacios verdes de interés en el mismo centro de la ciudad. Uno de ellos es el Parque de Ferrara que antiguamente formaba parte de los jardines privados del marqués de Ferrara. El extenso jardín, de casi 10 hectáreas en el centro de la ciudad, se construyó en torno al palacio en el siglo XVII. Constaban de un jardín francés con paseos, fuentes y parterres geométricos cerca del palacio y un jardín al estilo inglés con grandes árboles, césped y un estanque, además de las caballerizas y otros edificios de recreo. En la segunda mitad del siglo XX y, tras arduas negociaciones, el Ayuntamiento consiguió adquirir unos 80 mil metros cuadrados de jardín y abrirlos al público, mientras el palacio se convertía en un hotel. El actual parque de Ferrara ha sido una bendición para la ciudad y si bien no estaría mal algo más de mantenimiento y cuidados, el jardín conserva mucho de su antiguo carácter y apariencia. Otro jardín interesante es el llamado Parque del Muelle, construido en el siglo XIX, tras desecar las marismas cercanas a la ría. Fue el principal jardín de la ciudad hasta la compra del de Ferrara y tiene un importante mobiliario urbano de época con kiosco de música y numerosas estatuas y monumentos, entre ellos el de D. Pedro Menéndez de Avilés. Necesita un poco de remodelación y muchos cuidados para recuperar su antiguo esplendor. Cerca de este jardín se ha construido la pasarela que comunica con el Centro cultural Niemeyer,  al otro lado de la ría. También se ha ajardinado y construido un paseo en torno a la ría, un paisaje industrial que antes estaba bastante abandonado. Merece la pena acercarse hasta Avilés si se visita Asturias, no tanto por su jardinería como por su importante casco medieval además del moderno Centro Niemeyer en el cual siempre hay alguna exposición o actividad cultural importante. Aquí os dejo unas fotos de esta pequeña ciudad asturiana.



Típica calle con soportales del centro de la ciudad.


En torno al Parque de Ferrara.


Entrada de carruajes del antiguo Jardín del marqués de Ferrara, hoy propiedad municipal.



Jardín francés el el Parque de Ferrara.



Pérgola en el jardín francés.




El llamado Jardín Inglés consta de grandes árboles y zonas de césped.



Espinos rojos en el jardín inglés.





Algunos edificios auxiliares  dentro del parque del marqués.


Celindo en flor.



Hórreo asturiano en la plaza de Carbayedo.


Soportales en la calle Galiana del siglo XVII



Plaza de Domingo.


Fuente de los Caños de San Francisco del siglo XVII


Parque del Muelle. A la derecha la parte trasera del Palacio de Camposagrado.


Fuente y Parterres en el Parque del Muelle.



Monumento a D. Pedro Menendez de Avilés, Adelantado de la Florida





Calle en la parte vieja de Avilés.


Iglesia de San Antonio o de los padres Franciscanos, siglos XII y XIII.


Escudo de armas de los Bernaldo de Quirós en el palacio de Camposagrado.


Palacio de los marqueses de Ferrara, hoy convertido en hotel.


Parterre en la plaza de Sto. Domingo.





Pasarela sobre la ría de Avilés y Centro Niemeyer.


El moderno Centro cultural Niemeyer consta de varios edificios de uso cultural. Es el contrapunto a la ciudad medieval del casco histórico.




jueves, 3 de junio de 2021

Tiempo de Aguileñas en la Barrosa (Aquilegia vulgaris).

 


Aquilegia Crysantha de flor más pequeña y delicada.

Hace años que la aparición de las flores de las Aguileñas en la Barrosa siempre me sorprende. Primero porque nunca les presto ninguna atención hasta que de repente florecen. Después porque, excepto un par de matas más grandes, nunca se dónde van a aparecer. Las Aguileñas nunca duran más de dos o tres años, pero como sus semillas se esparcen sin control, pueden aparecer en cualquier lugar del jardín, lejos de donde estaban plantadas en origen. Además, están las Aguileñas salvajes que también pueden crecer en cualquier lugar. La mayoría de las Aguileñas de la Barrosa proceden de unas semillas que planté hace ya varios años, de la colección Aquilegia ex Swan que producen flores de mucho colorido y de mayor tamaño que la Aquilegia vulgaris. Además, las matas son más bajas y se pueden controlar mejor. También hay descendientes de una Aquilegia Crysantha que planté hace ya más de diez años y que todavía aparece en otras partes del jardín. El próximo año prometo prestarles algo más de atención y comprar semillas de alguna variedad algo más vistosa como la serie Nora Barlow o la Aquilegia canadensis. Creo que merece la pena ya que alegran mucho el jardín en esta época y sus flores duran bastante tiempo (en torno a las 3-4 semanas).



Aguileñas silvestres (Aquilegia vulgaris) creciendo en los prados cercanos a la Barrosa.


Las Aguileñas pertenecen a la familia de las Ranunculáceas, así que tiene unas raíces potentes y algo tóxicas. Crece bien en toda la Europa templada además de Canadá y USA. Es una planta perenne y muy fácil de cultivar. Aquí en el norte crece en pastizales y caminos, a menudo en semisombra y hasta bastante altura (hasta los 1600 m o más). Le gusta la humedad y el clima templado, pero sin exceso de calor. El mejor lugar para cultivarla es en semisombra (con unas 4 horas de sol florece bien). Prefiere una tierra arcillosa y con humus, pero con un drenaje suficiente. Una vez terminada la floración conviene cortar los tallos florales para evitar que las semillas se esparzan sin control. Por lo general el follaje permanece verde hasta el otoño, así que no suele dejar un hueco vacío en el jardín tras la floración. A veces, si hay mucha humedad, tiende a coger Oídio, que cubre las hojas de una capa blancuzca con mancha negras. En ese caso lo mejor es cortarlo a ras del suelo y esperar que crezca de nuevo. Después de la floración ya no hay más que hacer hasta la próxima primavera. También hay que controlar un poco las que van apareciendo en diferentes lugares del jardín y arrancarlas o cambiarlas de lugar si no las queremos allí. También podemos plantar Aguileñas salvajes de las plantas que crecen a lo largo de los caminos o en pastizales. Se adaptan bastante bien si las sacamos con algo de raíz. Lo más fácil es comprar un sobre de semillas y plantarlo a principios de primavera, aunque en ese caso no suelen florecer hasta el año siguiente. Germinan con mucha rapidez y no dan ningún problema. Hoy en día hay variedades muy vistosas, de flores dobles o más grandes de lo habitual. También hay variedades de pequeño tamaño o enanas, incluso algunas con follaje variegado o amarillo, muy vistoso. Los colores de las flores son extremadamente delicados, sobre todo las variedades que combinan dos colores diferentes. La Aguileñas a menudo cross-polinizan en el jardín así que es probable que después de unos años tengamos plantas de colores diferentes a los originales. Sin duda una de las mejores plantas Vivaces de primavera que podemos cultivar, sobre todo en los jardines del norte.

 


Sisyrinchium striatum y Polemoniun yezoense cultivados de semilla el año pasado.

No solo hay Aguileñas en la Barrosa este final de primavera. En estos momentos el Azul y el amarillo es casi el color dominante. Han florecido los Sisyrinchium que planté el año pasado y lucen en todo su esplendor. También hay Nepetas, Lirios, Campanulas, Delfinios, Polemonium, Primula y alguna cosa más. Las rosas también comienzan a florecer. Espero que os gusten estas fotos de la Barrosa esta semana.

 


Mata de Aguileñas al lado de una bola de Berberis thumbergui.


Aquileñas creciendo entre una Weigela variegata.


Aguileñas y Heuchera Caramel.


Aquilegia Crysantha al lado de una Arce.




Esta mata más grande de Aguileñas, es las original donde planté las primeras semillas. Cada año se reproducen en otras partes del jardín.


La Aquilegia Chrysantha es bastante más alta que las otras. Aquí al lado de un Polemonium.


Esta mata de Aguileñas ha salido de forma inesperada entre otros arbustos.


Aguileñas y Peonía Sarah Bernardt.


Campánula, Helechos y Hostas debajo de un Arce.


Sisyrinchium, Lirio y Polemonium yezoense.


El macizo que hice el años pasado ahora en azul y amarillo.


Primulas Buyleyanas.



Esta Rosa rugosa tiene un perfume muy intenso. Sueles ser la primera en florecer.


Clavel chino (Dianthus chinensis) plantados el año pasado en macetas.


Una mesa de café nueva con un Sempervivum en maceta.


Claveles chinos en macetón.




El estanque comienza a coger forma rodeado de Bergenias.


Acer palmatum "Bloodgood".


Spiraea nipponica "Snowmound y Weigela.


Mi pequeña rocalla de plantas silvestres.


Lirios y Allium "Purple sensation".


Mi único Rododendrum creciendo en una maceta.