martes, 12 de abril de 2022

Jardín Botánico del Puerto de la Cruz. Tenerife. Islas Canarias.

 


El enorme Ficus del Jardín Botánico del Puerto de la Cruz, bordeado de Clivias.


Guardo una idea muy borrosa de haber visitado este jardín en 1980, mi primer año como profesor en la Orotava, aunque sí recuerdo con nitidez las enormes raíces arbóreas del Ficus Benjamina que tanto me impresionaron en aquél momento. Ahí sigue, en el mismo lugar donde lo plantaron, hace más de 200 años, mucho mayor del que yo recordaba. He visitado muchos jardines botánicos en diferentes países, pero esta miniatura de jardín es uno de los más hermosos que se pueden ver ahora en este país, tan poco dado a hacer jardines.



Vista del Teide nevado desde el Jardín Botánico

Su construcción en el siglo XVIII fue sin duda un momento especial en toda Europa, justo cuando la Ilustración intentaba abarcar y comprender la enorme diversidad de la flora y fauna del planeta. Los reyes competían en mostrar en sus jardines las especies más exóticas posibles y los científicos en encontrar nuevas plantas útiles en todos los aspectos de la vida. España, como el primer imperio colonial europeo, llevaba una clara ventaja sobre los demás, aunque será Inglaterra la que sacará más provecho de las “nuevas plantas” descubiertas a lo largo y ancho del planeta. Esa es la realidad.



Dos muestras de la flor del "Erythrina crista galli", Arbol del Coral o Ceibo, uno de los árboles más comunes y vistosos en todos los países sudamericanos.




En 1788 Carlos III firma la orden de fundación de un “Jardín de aclimatación” en las islas Canarias, para las plantas exóticas recolectadas en el Nuevo Mundo, con el fin de facilitar su posterior traslado a los jardines reales de Madrid y Aranjuez. Unos pocos años antes, el mismo rey había ordenado el traslado del primer jardín botánico de España, el de Madrid, a su emplazamiento actual. No se sabe con certeza que plantas se aclimataron y cuáles no. La mayoría de las plantas traídas de las colonias españolas, en su mayoría países tropicales, tenían muy difícil su supervivencia en un clima como el de Madrid, así que se quedaron de forma permanente en estos jardines.



La atención al detalle, con numerosas plantas en floración como este Agave es fundamental para mantener el interés ornamental de un jardín botánico.

La construcción del jardín la llevó a cabo el marqués de Villanueva del Prado entre 1788 y 1791. El buscó los terrenos más apropiados (por casualidad eran parte de la hacienda de su suegro D. Francisco Benítez de Lugo, señor de Fuerteventura), no muy lejos del mar y con agua abundante en las cercanías. El proyecto de construcción lo realizó el arquitecto Diego Nicholas, quien dispuso zonas de siembra de forma geométrica en torno a un eje central con un pequeño estanque. El jardín se rodeó de un gran muro y en 1792 se plantaron las primeras plántulas. Gran parte de la belleza de este jardín radica en el hecho de que conserva la estructura original casi intacta, al igual que algunos de los ejemplares que se plantaron entonces, aunque la información sobre le época de plantación de cada especie o las actividades realizadas por el jardín en esa época es casi nula. Hay ejemplares sin duda muy viejos de araucarias, mameys (Pouteria sapota), árbol del pan (Artocarous utilis), árbol del caucho (Hevea barasiliensis), árbol de la vainilla (en realidad una orquídea, Vanilla planifolia), diferentes tipos de palmeras de utilidad en la alimentación, así como numerosas Bromeliáceas, Aráceas, Cactáceas, etc. El jardín es de una belleza abrumadora y en la actualidad mantiene un gran equilibrio entre la belleza puramente ornamental o estética y la conservación de las exóticas especies originarias. No es fácil mantener ese equilibrio y atraer a un buen número de visitantes (casi medio millón al año), aunque la mayoría son extranjeros. Si algo es evidente es que el jardín, con sus algo más de 20.000 metros cuadrados, se ha quedado pequeño y necesita a voces una ampliación.

 


Estado actual de la ampliación de Jardín, con parte de los edificios ya construidos.

En 1990 se planeó ya la ampliación del Jardín con la compra de otros 40.000 metros cuadrados de terrenos colindantes y se comenzaron las obras. Se planificó un gran espacio, con un edificio de entrada, laboratorios, salón de actos y grandes parterres de vegetación por continentes, además de un espacio para la flora autóctona de las islas. Tras diez millones de euros de inversión, cambios en la planificación y varias fechas consecutivas para la supuesta inauguración, la ampliación del jardín botánico está aún sin concluir. Se ha terminado la construcción de los edificios, pero a día de hoy no hay ni una sola planta en los parterres. ¿Falta de dinero? ¿Desinterés por parte de la administración autonómica o del Ayuntamiento? Es difícil de saber. No será por falta de público ya que a media mañana el jardín está a rebosar de visitantes. Por poner otro ejemplo la Royal Horticultural Society de Inglaterra acaba de terminar, en apenas 3 años, la construcción de su quinto jardín, en Bridgewater, tras una inversión de 35 millones de libras. Creará 100 puestos de trabajo y aportará 13 millones anuales a la economía local. Mientras, en Asturias, se presupuestan 45.000 euros para el “Jardín de la Fonte Baxa” en Luarca, con una superficie de diez hectáreas. ¿Alguien en su sano juicio piensa que se puede mantener un jardín de esa superficie con esa propina, y además mantenerlo abierto al público? Ciertamente las comparaciones ofenden y dan muestra del marginal interés en el que se mantiene la jardinería en este país por parte de la administración.

 


En el jardín no hay ni un solo espacio vacío bajo los grandes árboles, como se muestra en estas fotos
.



Bromelias y otras plantas epífitas o de sotobosque, llenan todo el espacio, lo que contribuye a crear un jardín de una gran belleza y equilibrio.


Floración de una Bromeliácea.





Si hay una flor que la gente asocia con estas islas, es la "Sterlitzia reginae" o ave del paraíso, que en realidad es nativa de Sudáfrica.



Variedades de Zingiberáceas en flor.



Arbusto originario de Mejico "Odontonema Callistiachyum"



Este embalse, en la parte alta del jardín, se utilizaba originariamente para almacenar agua para el riego.





Extraña planta de la que olvidé apuntar el nombre.



Hay una buena colección de helechos arbóreos, de diferentes partes del mundo. Este es el "Cibotium Scheidei".


Preciosos helechos arbóreos.



Anthurium creciendo en el sotobosque. Una planta que estamos acostumbrados a ver en el interior de las casas.


Avenida bordeada de diferentes tipos de Musa o árbol del banano.



Esta pequeño estanque, es el eje de distribución del jardín.



Numerosas variedades de Agaves, Aloes, Bromelias y Yucas de gran tamaño crecen en distintas partes del jardín.






 



Variedad de Cordyline y Anthurium.









Justo a la entrada, hay una buena colección de plantas epífitas, helechos, bromelias y orquídeas.



Una preciosa orquídea en flor.



Barba española (Tilandsia Usneoides), una de las plantas epífitas más vistosas, colgando de un árbol a la entrada del jardín botánico.



 

martes, 5 de abril de 2022

A mitad de semana, los tulipanes bajo la nieve.

 


Tulipanes "Frances Bremer" rodeados de Sedum palmeri y Evonimus fortunei. Hace más de quince años que estos tulipanes florecen en el mismo lugar y con la misma intensidad.

En el norte estamos acostumbrados a estos sobresaltos de la primavera, pero a pesar de ello, cada vez que anuncian nieve alrededor de los seiscientos metros, por estas fechas, no puedo dejar de imaginar los destrozos que puede ocasionar en el jardín y me entra un poco de angustia. No es la primera vez que las ramas de los arces japoneses terminan por los suelos y todos los bulbos y floraciones tempranas destrozadas sin remedio. Esta vez ha habido algo más de suerte. Aunque las heladas y el frío del fin de semana es probable que se haya llevado los frutos de cerezos, ciruelos y perales que estaban estos días en su máximo apogeo, no ha habido destrozos en los arces, al menos no este fin de semana, pero entiendo la angustia de los agricultores de todo el país que han visto sus almendros y otros frutales congelados sin remedio. Es muy duro ser agricultor o ganadero, y más aún, cuando ves la diferencia entre lo que obtienes por tus productos y lo que paga realmente el consumidor final. La mayor parte de las ganancias se las quedan los intermediarios y a nadie parece importarle. Esa es la realidad.



Tulipa "Gavota", una variedad nueva que planté este año.


Así lucían estos tulipanes naranja espolvoreados por la nieve.


La Barrosa comienza a vestirse de primavera y es un placer contemplar las primeras floraciones. Todavía florecen algunos narcisos más tardíos pero ahora son los tulipanes los que toman el relevo. Lo cierto es que uno no sabe muy bien como combinar los tulipanes con el resto de las plantas vivaces que comienzan ahora a despertar. Si uno planta demasiados, entorpecen al resto de las plantas o dejan un hueco demasiado grande después de la floración  para rellenar. Plantar parterres solo con tulipanes y otros bulbos de primavera implica un montón de trabajo, ya que luego hay que levantar los bulbos y llenar estos parterres con plantas anuales, para que el espacio no quede vacío el resto del año. Además, está esa teoría de que los tulipanes hay que plantarlos nuevos todos los años, ya que si se quedan en la tierra dan flores de menor calidad o no florecen. Eso, además de tener un coste económico nada desdeñable, no es del todo cierto, ya que hay algunos tulipanes en la Barrosa que llevan quince años floreciendo en el mismo lugar, con los mismos bulbos iniciales, y el macizo aumenta cada año y las flores son bastante aceptables. Mi teoría es plantar grupos de 8/10 tulipanes esparcidos entre las plantas vivaces de los parterres y dejarlas a su libre albedrío. Si un año se ve que florecen pocos, se plantan más al año siguiente. Conviene no combinar más de dos colores diferentes y seguir con la misma combinación durante varios años. Por lo general suelen desaparecer entre las plantas vivaces, tras la floración, y no dejan ningún hueco. Y ciertamente alegran el parterre hasta que comiencen a florecer las plantas vivaces. En Inglaterra la gente suele plantar decenas de tulipanes en macetas y luego los coloca en lugares estratégicos del jardín en primavera y quedan realmente bien. A mí me parece un montón de trabajo para disfrutar de las floraciones tan solo un par de semanas al año, pero no descarto plantar algunos en los próximos años, cuando me canse de añadir cosas nuevas al jardín.

 


Narciso doble "Tahiti".

Hace un par de años descubrí que muchos de los tulipanes que había plantados nuevos estaban destripados o a medio triturar entre agujeros por todo el jardín. Era un tejón o toda una familia de tejones. Hace años que convivo con ellos y por lo general no se meten en los parterres. Tan solo hacen agujeros en el césped en busca de lombrices, pero nunca antes se habían comido los bulbos.  No hay nada que se pueda hacer. Esta vez planté los tulipanes mucho más profundos y apreté la tierra con un martillo para hacerla más firme. La mayoría parece haber sobrevivido. Espero que os gusten estas fotos de la Barrosa esta semana.

 


Nieva afuera y la temperatura ha bajado por debajo de cero.


Los bosques y los prados espolvoreados de blanco.



Gramíneas y Tulipa "Purisima"





Los arces ya han comenzado a desarrollar hojas y corren el peligro de que se rompan con el peso de la nieve.






Las flores del magnolio se helarán y caerán en unos pocos días.



Estos tulipanes aún se mantiene erguidos y destacan con su color fucsia entre el amarillo de las hojas del evónimo.



Los cerezos en flor se han cubierto de nieve y es probable que  las flores se hielen y no produzcan frutos.






Cerezos en flor antes de la nieve.


El macizo del huerto comienza a despertar.



Algunos tulipanes "Purisima" entre plantas vivaces.


Euphorbia Myrsinites.



En este pequeño macizo, bajo un árbol, florece primero el Narciso Thalia y más tarde Iris germánica. Combinan muy bien y no se molestan.


Narciso Thalia de flor pequeña y delicada.


Narciso "multi flowered Wiston Churchill"



Este círculo con un bebedero de granito, lo construí este año. Aún está en desarrollo.



Llevará un borde de brezo, Heucheras de dos colores y alguna cosa más.


Algunos narcisos entre los arbustos de Spiraeas.


La parte baja del jardín esta semana.




Las flores de la Mahonía Aquifolium contrastan bien con el Evónimo rastrero.




El círculo de Magnolio y Tulipanes de flor muy similar.


Perales en flor antes de la nevada.


Siempre pienso que debería cambiar ya el color de los tulipanes en esta combinación, pero no acabo de decidirme. Si alguien tiene alguna sugerencia me encantaría oírla.