lunes, 13 de mayo de 2019

El almendro de playa y el perezoso.



Un perezoso dormita después de la lluvia en la rama de un almendro de playa.
 
Si has estado alguna vez en una playa de un país tropical es probable que te hayas tumbado a la sombra de un Almendro de playa (Terminalia Catappa) ya que son omnipresentes desde la lejana India o Malasia hasta las islas del Caribe o Centroamérica. También es probable que hayas visto sus grandes frutos, similares a las almendra, aunque de mayor tamaño, mordisqueados y tirados por el suelo. A los monos, perezosos, loros, murciélagos y otros animales arborícolas les encanta comer la parte exterior del fruto y luego dejarlos caer al suelo donde lo aprovechan los que viven en el sotobosque. Nada se desperdicia en el bosque tropical. El almendro de playa es uno de los pocos árboles cuyas raíces pueden incrustarse entre las rocas coralinas bañadas por las olas y sobrevivir durante cientos de años casi sin tierra y con una alta salinidad en el agua. De la misma manera sus “almendras” pueden viajar a través del océano durante meses e incluso años y germinar tan pronto encuentran una superficie a la que adherirse en tierra firme. Sus troncos y ramas retorcidos pueden aguantar vientos y galernas y así permanecer como refugio frente a la tempestad para vidas y haciendas.

Fruto del almendro de playa.
Las hojas del almendro de playa son lustrosas y duras, parecidas a las del magnolio, y se mudan en la época seca, pero antes cambian de color y adquieren una coloración rojiza, parecida a la de los árboles caducifolios, antes de caerse al suelo, dando la impresión de un otoño ficticio en medio de la solajera tropical. Los almendros sombrean las playas y a veces se cubren de líquenes, bromelias y enredaderas y parecen barcas de Noé flotantes rumbo a lo desconocido. Pueden alcanzar los 35 metros de altura aunque a menudo se encuentran curvados y retorcidos. Su madera es rojiza y muy dura y se pueden fabricar muchas cosas con ella, incluso canoas. No se sabe con certeza de donde proviene originariamente ya que su dispersión es enorme por toda la franja tropical aunque se cree que probablemente surgió en la India o Malasia. Sus hojas se han utilizado en preparaciones medicinales en diferentes países.

 
Un enorme almendro de playa tumbado sobre una playa.

En los almendros de playa delante de mi hotel en Costa Rica, cada pocos días aparece un perezoso que viene a comerse las hojas nuevas, o a refugiarse de la lluvia, o simplemente a dormitar al fresco de la brisa marina. Aparece y desaparece como por ensalmo aunque como lo hace durante la noche
Almendra mordisqueadas por animales arborícolas.
casi nunca lo veo desplazándose. Cuando dormita se queda inmóvil como una estatua y da la impresión de que ni siquiera respira. Cuando cambia de rama puedes ir a comer y regresar, y seguro que estará todavía a mitad de camino. El perezoso es una especie característica de Sudamérica y es uno de esos animales que dan ganas de coger en el regazo por su aspecto de peluche, especialmente cuando son pequeños. Son parientes lejanos del oso hormiguero y del armadillo. Puede vivir hasta los 20 años y  alcanzan tamaños de hasta 75 cm.  Los hay de dos tipos según el número de dedos (dos o tres) y son ligeramente diferentes, aunque no demasiado. Son animales pacíficos, nada competitivos, extremadamente lentos (2 km. por hora) y se pasan gran parte del día dormitando (de 15-18 horas) o comiendo hojas. Su lentitud le hace casi invisible a sus depredadores. Su pelaje es largo y va del color gris al pardo amarillento. A menudo está cubierto de algas lo que le da un color verdoso para pasar inadvertido. Suelen tener una sola cría que permanece con la madre durante nueve meses. Se alimenta principalmente de hojas, flores, brotes nuevos y algún fruto que mordisquea durante horas.  Dicen que una vez cada tres semanas baja al suelo para orinar y defecar en un agujero que cava con sus garras en la base de un árbol y tapa después, lo cual es muy ecológico. El hábitat del perezoso está desapareciendo en muchos países, por lo que está en peligro de extinción, pero aquí en Costa Rica lo miman y lo cuidan, por lo que es fácil verlos en muchas partes, especialmente en las zonas costeras. Sin duda un gran reclamo turístico y un animal para preservar para las generaciones venideras.

Aún con parte de las ramas y raíces hundidas en el agua salada los almendros de playa parecen sobrevivir.


Secuencia de movimiento de un perezoso para alcanzar una hoja.


 
 
 
 
 
 
Los almendros de playa producen una sombre refrescante y muy útil.

Un viejo almendro de playa con las raíces incrustadas en el arrecife de coral.

Muchos almendros proyectan sus ramas cubiertas de bromelias sobre el agua del mar.


Las plantas epífitas colonizan los troncos y las ramas de los almendros de playa.

 
 
También todo tipo de plantas y lianas trepadoras colonizan troncos y ramas.

El color rojizo de las hojas antes de caer les dan un aspecto de color otoñal.


Los troncos retorcidos son extremadamente duros para aguantar las ventiscas tropicales.
 
Durmiendo en una posición algo incómoda.


Así se duerme algo mejor.


A veces parece que te miran con interés y ternura.


Estos monos aulladores también utilizan un almendro de playa como despensa y lugar de descanso.
 

9 comentarios:

  1. Un bonito y muy bien documentado artículo amigo José sobre los almendros de playa y el Perezoso.
    La verdad que los Perezosos se ven tan tiernos y simpáticos que dan ganas de tener uno en los brazos.
    Un abrazo

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    1. Gracias Juan. Espero que estos perezosos sobrevivan muchos milenios más.
      Saludos

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  2. Extraordinario reportaje, me han gustado mucho las fotos del perezoso. Enhorabuena por el blog, tienes un nuevo seguidor desde Cantabria. Saludos.

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    1. Muchas gracias German. Yo también he disfrutado con tu blog al que espero seguir.
      Saludos

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  3. Simpático este perezoso, yo no he visto nunca ninguno y me ha gustado mucho ver tus fotos, además de saber sobre ese almendro de playa.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Montse. Los perezoso son unos animales fantásticos.
      Un abrazo.

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  4. Hoy estoy rondando los blogs amigos y a cada uno que entro tiene fotos más bonitas. He alucinado con ese perezoso trepando por el almendro. Las fotos del mar son maravillosas! Gracias por compartirlas.
    Un abrazo!

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  5. Exelente informadiin a mi me encantan esos arboles pero sinseramente no sabia nada de ellos mil grasias.

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