domingo, 9 de junio de 2019

Floraciones a principio de Junio en la Barrosa: Delphinium.



Espigas de Delphinium en diferentes tonalidades de azul ("Pacific Hybrids mixed")

El año pasado compré un sobre de semilla de Delphinium “Pacific Hybrids” y esta semana muestran por primera vez sus flores en el jardín, después de un largo año de espera. Los Delphinium son una de las plantas perennes más llamativas, especialmente por sus colores azules, que parecen imposibles. También son una de las plantas vivaces más fáciles de germinar  junto con los Lupinos. Basta remojarlas en agua templada durante unas horas y colocarlas sobre una buena tierra, apenas cubierta por un poco de gravilla. En tres o cuatro semanas germinarán y aparecerán las primeras plantitas. A partir de ahí hay que esperar a que tengan el tamaño adecuado para trasplantarlas a una maceta pequeña y luego cuidarlas bien todo el verano y parte del otoño, antes de plantarlas en el jardín. Esto puede hacerse hacia Noviembre, a finales del otoño, o esperar hasta Febrero o Marzo para colocarlos en su lugar definitivo. Conviene poner dos o más plantas juntas para lograr un buen efecto o alargar las floraciones un tiempo. Crece bien al sol o en semisombra, al menos aquí en el norte, y florece durante casi todo el  mes de Junio. Después de la floración se cortan las espigas florales casi a ras del suelo y la planta vuelve a rebrotar de nuevo con fuerza, ofreciendo una segunda floración, algo menos intensa,  hacia finales de Septiembre u Octubre. Lo importante es que no deja un espacio vacío como hacen muchas de las plantas que florecen en primavera. Tampoco exige muchos cuidados y se conforma con casi cualquier tipo de  tierra, aunque hay que regarla de vez en cuando durante el verano para que luzca frondosa y vuelva a florecer de nuevo.  Como los híbridos son estériles no hay que preocuparse tampoco de que llenen todo el jardín de pequeñas plantas dada la enorme  cantidad de semilla que producen las espigas florales. Las plantas irán aumentando de tamaño cada año hasta ofrecer varias cabezas florales y mayor altura. Durante el invierno aguantan temperaturas muy bajas sin problema y es una de las vivaces más resistentes y que nunca falla en florecer cada año. Sin duda una planta de diez.

Las flores de los Delphinium de cerca son espectaculares.
 
Este año, en el norte, la primavera ha llegado con sobresaltos permanentes. En la Barrosa hemos pasado de 34 grados un día a 17 al día siguiente y, por lo general, las temperaturas están siendo más frías de lo normal, especialmente durante las noches, donde apenas llegan a los diez grados. Eso hace que las floraciones se retrasen y muchas vivaces no hacen más que crecer ramas y pocas flores, lo cual exige que estés con las tijeras de podar de forma permanente. Estas dos últimas semanas han florecido también los lupinos, aunque estoy descubriendo que se agotan con bastante facilidad y una vez alcanzan un tamaño casi de arbusto a los do o tres años, se dejan morir, supongo que de agotamiento. El año pasado todavía tenía una buena cantidad de ellos y apenas han quedado tres o cuatro. El próximo año tendré que plantarlos de nuevo. El parterre que había construido en el huerto ya tiene una forma más llena aunque necesito mejorar las combinaciones de color. También han empezado a florecer algunas salvias y las rosas están en su mejor momento pero aún faltan las vivaces de verano para que el jardín explote de color. Casi sin proponérmelo me estoy dando cuenta de que el azul casi impera por goleada en este jardín de primavera, pero como reflexión creo que combina mejor con el blanco o amarillo que con los rosas o rojos que imperan ahora. No acabo de entender o acertar bien en esto de combinar los colores. Aquí os dejo unas fotos de esta última quincena para que os hagáis una idea de cómo va evolucionando el jardín de la Barrosa.

Macizo con Delphinium, Penstemon, Salvias y claveles.

La flor de los Lilium de la derecha debería ser de un rosa claro, pero han salido mucho más oscuros de los esperado y el contraste es demasiado fuerte.

No estoy muy seguro si el rosal del fondo combina bien con los azules o no.
Iris latifolia y Penstemon "Husker Red".

Iris germánica y Campanulas.


Physocarpus opulifolius "Litle devil"
Salvia tricolor.

Aguileña.
Peonia "Sarah Bernardt"




Lupinos en floración.

Lupinos, Aguileñas y Salvias (las Aguileñas llevan casi dos meses de floración contínua).

Spiraea japónica "Goldflame"

Salvia, Cornus y Alchilea millefolium "Paprika"

La Salvia michrophilla "Royal Bumble" es la primera en florecer.

Salvia, Anthirrinum, Lupinos, etc.


 
El Búho de la sabiduría al lado de una pequeña rocalla.

Campánula portenschlagiana.

Este pequeño Acer platanoides "Crimson King" sufrió una poda severa tras ser destrozado por la nieve en Noviembre.

 
Weigela florida.

Celindo (Philadelphus virginalis)

Deutzia gracilis.

Viburnum Lantana.

Clematis Jackmanii en el mirador.


Rosal trepador de nombre desconocido.

Desde el mirador.

Flores en maceta: Claveles, Diascias, etc.

lunes, 3 de junio de 2019

Viajes recientes. Jardines ingleses: la mansión y jardines de Tyntesfield.



Entrada a la mansión de Tyntesfield.
 
Justo el año pasado por estas fechas, en un día lluvioso y desapacible, visitaba la mansión y  jardines de Tyntesfield en North Somerset. Ese día gris y nublado tal vez fuera el más apropiado para visitar esta gigantesca mansión de falso estilo gótico, construida en el apogeo de la época victoriana.

 
La mansión y finca fue en su mayor parte obra del magnate William Gibbs considerado el hombre más rico de Inglaterra de procedencia no-noble, en la primera mitad del siglo XIX. Lo curioso es que toda esa enorme fortuna provenía de algo tan poco “noble” como el monopolio en la explotación del “guano” de Perú, considerado un producto absolutamente necesario para incrementar la producción agrícola en la Inglaterra que avanzaba a pasos agigantados hacia la industrialización y cuya población había aumentado considerablemente. La explotación de ese abono "casi mágico" se hacía con trabajadores en estado de semi-esclavitud mientras William Gibbs, un hombre extremadamente religioso y seguidor de las creencias del movimiento de Oxford (el cual pensaba que el gótico era el único estilo arquitectónico apropiado para expresar la fe en Dios)  remodelaba la antigua vivienda de la finca de Tyntesfield y construía una capilla adyacente tomando como modelo la Saint Chapelle de París. En dicha capilla, tanto la familia como todos los trabajadores de la enorme finca (de más de 600 hectáreas), asistían obligatoriamente a misa y rezaban varias veces al día.

Interior del huerto e invernaderos.
 
Tres generaciones después la mansión y propiedades de la finca se subastaron, ante la imposibilidad de los herederos por mantenerlas en pie, y aunque varios artistas y conocidos empresarios pujaron por la propiedad, fue el National Trust el que al final se hizo con ella en el 2002 quien, tras vender la mayor parte de la tierra (solo se quedaron  60 hectáreas),  se pusieron a la ardua tarea de mantener la casa en pie y  restaurar los jardines, labor que aún prosigue a día de hoy.

Un gigantesco cedro (Cedrus Atlantica glauca)
Mientras continúan las obras de rehabilitación dentro de la casa,  se pueden visitar algunas de las salas de su interior y caminar por los extensos jardines-parque con decenas de espectaculares árboles de todas las especies traídos de diferentes lugares del mundo. Quizás lo más interesante del conjunto sea su extenso huerto cerrado e invernaderos donde la laboriosa familia cultivaba los vegetales y frutas suficientes para dar de comer a los trabajadores de la finca y granja. Los trabajadores tenían sus casas dentro de la propiedad que incluía incluso su propia central eléctrica que proveía de energía a los establos, casas, molinos y pequeñas factorías. Una auténtica pequeña ciudad autosuficiente controlada por el paternalista y ultra-religioso señor Gibbs. (Parte de este modelo paternalista de funcionamiento, lo asumirían algunos de los empresarios ingleses que explotaron las minas de carbón en Asturias y otras partes de España a finales del XIX y principios del XX). Aquí os dejo unas fotos de esos jardines lavados por la lluvia a principios de Junio del año pasado.
Tienda de plantas del N.T. a la entrada.

La casa es un laberinto de torres, recintos y ventanas de clara inspiración gótica.


Otra de las entradas a la casa junto a la iglesia.

 


Cerca de la casa hay un jardín romántico con parterres geométricos y gazebos.

Arces japoneses y plantas perennes dominan los parterres recientemente restaurados.

Este espacio ajardinado es apropiado para caminar y relajarse, a diferencia de la enorme extensión del parque.




El enorme parque que se extiende en torno a la casa consta de grandes avenidas delimitadas por diferentes arbustos en forma de topiaria: tejos, acebos, laurel, etc. . Parece un jardín estructurado para contemplar desde un carruaje.

Enromes masas de rododendros se distribuyen entre el césped y la topiaria enmarcando las lejanas vistas.

 

Senderos de grava, grandes árboles, arbustos recortados y a veces un banco para descansar.
Palmeras y otros árboles exóticos crecen en el parque en torno a la casa.

En las tierras de la finca pastan vacas y terneros Aberdeen-Angus.

Acer Crimson King y un tipo de Cornus en flor.


Esta Araucaria joven parece haber sustituido a otra anterior caída.

Interior del jardín vallado.

Dentro del jardín vallado hay varios invernaderos y edificios para el cultivo de todo tipo de plantas comestibles y árboles frutales.

Al fondo una "Orangerie" donde se cultivaban cítricos.

Jardín de hortalizas.

Invernaderos y edificios para el almacenaje y tratamiento de hortalizas y frutas, fabricación de conservas, etc.

Fachada e interior de la "Orangerie".

 

Entrada de carruajes.



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Interior de la vivienda con la escalera central.

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 Comedor familiar decorado al estilo español.

Interior de la capilla.