lunes, 22 de junio de 2020

Un “update” sobre las plantas crasas en la Barrosa.


Sedum rubrum, Euphorbia myrsinites, Sempervirum.

Hace unos pocos años comencé a utilizar una pequeña colección de plantas crasas en la Barrosa, principalmente en macetas y jardineras de hipertufa. Intentaba sobre todo liberarme del riego diario de macetas en la parte delantera de la casa, orientada al sur, donde el sol castiga fuertemente durante el verano, especialmente durante estos los últimos años. En realidad, nunca creí que aguantarían los fríos inviernos de la montaña asturiana, pero lo que comenzó como un pequeño experimente “a ver cuáles sobreviven” se ha asentado y hoy en día hay un buen número de ellas, aunque tengo que reconocer que la variedad es bastante limitada, ya que es obvio que muchas de ellas son de climas muy cálidos y no sobreviven a temperaturas bajo cero. Dicho esto, tengo que reconocer que las plantas crasas enganchan, y si eres un aficionado a la fotografía aún más, ya que sus formas son muy atractivas y quedan bien en las fotos. Además, son fáciles de cultivar y reproducir. Sobreviven con muy poco y apenas requieren atención. Son las plantas ideales para quien no tiene mucho tiempo.

Pequeña rocalla con distintas variedades de Sedum.

Plantas crasas bajo el alero del porche.

Macetas con diferent
Maces tipo

¿Qué plantas crasas aguantan temperaturas bajo cero durante un tiempo? Hay dos especies fundamentales: principalmente la familia de los Sedum y la de los Sempervirum. A estos podemos añadir algunas Haworthias, algunas variedades de Echevaria, los Aeonium más básicos, de hoja verde, alguna Gasteria, Saxifragas y pocas cosas más. Son suficientes. La familia de los Sedum es tan variada que hay decenas de cultivares de todas las formas, tamaños y colores que aguantan bien las heladas ya que, aunque en algunos casos muere la parte aérea de la planta durante el invierno, vuelve a salir con fuerza en la primavera. En esta familia encontramos una serie de plantas que alcanzan un tamaño considerable y se cultivan en muchos países como planta de parterre, tal es el caso de los Sedum Telephium o Matrona que florecen desde finales de verano hasta el otoño, no necesitan riego y crecen casi en todo tipo de terrenos, incluso muy pobres o pedregosos. Lo mismo se puede decir de la familia de los Sempervirum donde hay decenas de variedades hibridas con formas y colores muy diferentes. Tan solo con estas dos familias podemos llenar decenas de macetas diferentes. Además, todas florecen profusamente durante un tiempo, llenando de color las hojas carnosas y multiformes. La realidad es que hay pocas plantas tan agradecidas y que den tan poco trabajo como las plantas crasas. Eso sí. A pesar de que se consideran plantas de secano y pueden vivir en condiciones casi extremas, agradecen una tierra bien drenada y con mucha gravilla, un buen riego en verano cada dos o tres días, si el calor es fuerte, y un poco de abono líquido, cada dos semanas, durante los meses de verano. Entonces lucirán mucho más bonitas y frondosas. Durante el resto del año podemos casi prescindir del riego, al menos aquí en el norte. En cuanto al invierno, está claro que, aunque muchas de estas plantas pueden permanecer en el exterior, agradecen un lugar algo resguardado, al lado de una pared o si es posible bajo los aleros de un tejado o un porche. Como todas las plantas, conviene cambiar la tierra de las macetas cada tres o cuatro años y sobre todo dividirlas, con el fin de que rejuvenezcan y tengan algo más de espacio para crecer.


Hipertufa con Echevaria glauca y Sedum.

Las mejores plantas crasas para cultivar en el norte:

Sedum palmeri: Aguanta relativamente bien los inviernos y heladas. A veces pueden quemarse algunas hojas con el frío, pero se recuperan en la primavera sin problemas. Muy fácil de cultivar y propagar. Florece en abundancia en primavera y en invierno las hojas se tiñen de rojo o carmín.

Sedum palmeri.

Sedum rubrum.


Sedum rubrum: Uno de los mejores y más resistentes en el norte. La coloración de las hojas en invierno es de un rojo muy llamativo. Muy fácil de cultivar y propagar. Muy atractiva para macetas.

Sedum morganianum (sedum burrito). Excelente para pequeñas macetas. Aguanta bien las heladas si no se moja. Se propaga con facilidad. Atractivo crecimiento colgante y coloración gris.


Sedum spurium: Variedades “Dragon´s blood” y “Lime zinger”. Es un sedum con muchas cultivares de diferentes colores, tamaños y formas. Los de hojas de color rojo sangre o amarillo limón son muy llamativos. En maceta, sin mojarse, suele retener la hoja. En tierra la hoja desaparece y vuelve a salir en primavera. Los mismo se puede decir del Sedum sieboldii.
Sedum spurium "Lime zinger"



Sedum Telephium y Matrona. Estas son variedades de parterre para plantar en tierra. Alcanzan los 50 cm de altura y florecen vigorosamente durante finales de verano y otoño. Extremadamente resistentes. Hay decenas de cultivares muy atractivos. Muy fácil de cultivar y de reproducir mediante esquejes.

Variedades de Sempervirum híbridos.
Sempervirum arachnoides.
Sempervirum hibridum.


Sempervirum (tectorum, arachnoideum, híbridos). Los Sempervirum crecen en las grietas de las rocas en casi todas las partes montañosas del país, incluidas las islas Canarias. Hay decenas de cultivares e híbridos de coloraciones muy atractivas que se pueden adquirir en muchos mercadillos y tiendas de plantas. Muy fáciles de cultivar y de reproducir. El único problema es que la roseta que produce una flor se muere, con lo que conviene eliminarla de la maceta. Sobreviven a cualquier clima y con muy poca tierra y cuidados

Echevaria: Algunas variedades de Echevarias aguantan bien las heladas. Otras no. En la Barrosa aguantan bien el frío: Echevaria glauca, Echevaria “Perla de Nuremberg” y Echevaria agavoides. No he tenido éxito con otros cultivares.

Echevaria "Perla de Nuremberg".


Haworthia fasciata: De todas las variedades esta es la única que he conseguido que supere las heladas y el frío del invierno en el exterior. Flor muy atractiva y crecimiento lento sin problemas.

Haworthia fasciata y Sempervirum.


Aeonium: De esta planta, originaria de las islas Canarias, tengo varios ejemplares de color verde que llevan varios años al exterior aguantando a duras penas las heladas, aunque al llegar la primavera suelen rejuvenecer sin problemas. Tengo algunas variedades de color púrpura que suelen pasar el invierno en el invernadero.

Aeonium "Scwarskopf".
Variedades de Aeonium.


Hay alguna planta más que no he mencionado aquí y que veréis en las fotografías, como alguna Euphorbia, Saxifraga, Gasteria aunque algunas no son propiamente planta crasas. Aquí os dejo unas fotografías de las macetas de plantas crasas de la Barrosa.

Echevaria agavoides.

Sedum spurium.


Gasteria excelsa.

Echevaria glauca.

Diferentes variedades de Sempervirun y Sedum.

Hipertufa con Sedum rubrum y Sempervirum.

Sedum palmeri.

Echevarias y Sedum.



Echevaria agavoides.

Sempervirum y Sedum en pequeñas macetas.

Variedades de Aeonium púrpura.

Pequeña hipertufa con Sedum ySempervirum.


Echevaria "perla de Nuremberg".

Graptopetalum paraguayense y Sedum rubrum.
Cactus y Crasas en pequeñas macetas.

Tilandsias en una raíz de tejo.

lunes, 15 de junio de 2020

Cordal y Brañas de Cardeo.


Paisaje de prados y bosques en la subida a Cardeo.


Los pueblos de montaña de Asturias están a menudo encajonados en los valles cercanos a los ríos, pero las fincas y propiedades de cada una de ellos ocupan las laderas de las montañas, a veces hasta una altura considerable. Son los llamados cordales o brañas. Desde tiempo inmemorial las ordenanzas de las parroquias, una especie de leyes propias decididas en concejo por los vecinos y refrendadas por un notario o regidor del rey, delimitaban con precisión los límites de cada parroquia y especificaban todo lo relacionado con el aprovechamiento de los terrenos, así como las relaciones entre los vecinos y las penalizaciones correspondientes por su incumplimiento. De las tres parroquias que se aprovechan de estas brañas, Llanos, Santibáñez y La Fuente, aún se conservan escritas partes de sus ordenanzas del siglo XVII, copias de otras muy anteriores y que nos llevarían a la época medieval. En Santibáñez aún permanece en pie su preciosa iglesias del románico tardío, así como un gigantesco tejo de unos quinientos años de antigüedad. Aún no hace mucho, al realizar las obras de la nueva carretera al Puerto de San Isidro, se descubrieron los cimientos de otra iglesia anterior, probablemente del siglo XI o XII destruida por una crecida del río Aller. Sorprende pensar que muchas de estas casería y prados que uno contempla en estas imágenes llevan ahí cientos de años siendo cuidados para el pasto del ganado y para la producción de hierba seca para el invierno.


Casería en la Braña de Cardeo.


Muchos de estos cordales y brañas tuvieron una importancia capital para la supervivencia de las personas ya desde el Neolítico. Aquí pastaban el ganado durante los largos meses que van desde la primavera hasta comienzos del otoño, la época más productiva del ganado para su reproducción, así como para la producción de leche, queso y mantequilla con los cuales sobrevivirían al largo invierno. Las poblaciones de estas aldeas ansiaban la llegada de la primavera y la subida del ganado a las brañas ya que era época de abundancia. Muchos pernoctaban en las cabañas cuidando del ganado hasta casi el otoño produciendo queso o mantequilla. El terreno en torno a las brañas era de aprovechamiento común. También los bosques en los que se cortaba la leña que les permitiría sobrevivir al invierno. Resulta significativo que la mayor parte de los monumentos megalíticos en Asturias y enterramientos estén casi siempre en brañas, en torno a los mil o mil doscientos metros, lo que indica la enorme importancia de estos lugares para la persistencia económica de la población, así como para su defensa.


Los cuatro pequeños pueblos en la subida a Cardeo
Al atardecer.


Estas brañas de Cardeo tiene una altura considerable y las zonas más altas están a casi mil cuatrocientos metros. Desde aquí se puede ver gran parte de los valles de la Asturias central, la cordillera de las Ubiñas y los montes que separan Asturias de León. La vegetación a principios del verano es exuberante y se ven con claridad las delimitaciones entre prados y bosques de castaño, roble y haya que pueblan las laderas. Es un lugar magnifico para ver los cuatro pequeños pueblos de Cuérigo, Collanzo, Santibáñez y la Fuente que apenas han cambiado desde hace cientos de años. Ha disminuido la población, pero aún se mantiene en pie con una actividad considerable tanto agrícola como ganadera, aunque en la mayor parte de los casos como actividad secundaria o complementaria para muchas familias. En el primero de ellos está el Jardín de la Barrosa que habéis viso en este blog. Es un lugar también muy abundante en arroyos y fuentes que también regaban las vegas y huertos cercanos a los pueblos. Espero que os gusten estas fotos de las Asturias de siempre.

Valle con las cuatro pequeños pueblos y su entorno.

Abajo se ve el pueblo de Cuérigo donde esta la Barrosa.

Casería.

Espinos en flor aún.

A esta pequeña cascada se le llama "El pinganón".



Las flores comienzan a llenar las majadas.

Cabaña de lajas cubiertas de musgo.
Orquídea.

Campanillas españolas.







En la roca hay un tejo (Taxus baccata) de buen tamaño. Al fondo las montañas de Vegarada aún conservan manchas de nieve.




La parte trasera de Peña Mea (1557 m.)



Vista amplia del centro de Asturias. Al fondo el macizo de la Ubiñas de más de 2000 m.

Un buen ejemplar de acebo (Ilex aquifolium)




Un tipo de Viola de gran tamaño, pero no se cual.

Pared de piedra seca en un prado.


Casas en la Fuente.

Vega de Santibañez.