viernes, 17 de junio de 2016

Algunas floraciones de plantas perennes

Como ya dije en otros entradas, el Jardín de la Barrosa es un jardín principalmente de árboles y arbustos, y solo hace unos pocos años comencé a introducir algunas plantas perennes y gramíneas. Estas plantas necesitan ciertos cuidados, riego durante el verano y además, durante varios meses dejan un hueco vacío en los parterres ya que la parte exterior desaparece durante el invierno volviendo a resurgir en primavera. Por otra parte, hasta hace poco, la variedad de plantas perennes a la venta en España era y, aún hoy en día, sigue siendo  muy limitada comparado con otros países. Se pueden cultivar de semillas, pero el proceso es lento cuando no difícil, ya que muchas de ellas tienen ciertos inhibidores a la germinación que hay que romper para conseguir que nazca una nueva planta, pero de eso ya hablaré en otra entrada. Aún así es cierto que poco a poco voy introduciendo cambios en el jardín e incrementando el número de plantas vivaces lo que sin duda le da otro aire y tal vez otra dirección. En esta primera semana de Junio comienzan a florecer las aguileñas, dedaleras, corazón de María (dicentra), lupinos, crisantemos, margaritas, peonías, etc. También algunos arbustos como los cornejos (cornus florida y kousa), pisocarpios y cotoneaster. Aquí os dejo algunas fotos.
 
Aquilegia alba (aguileña)

Aquilegia vulgaris (aguileña silvestre)
Digitalis (dedalera)

Tanacetum cinaririfolium (crisantemo)
Dicentra espectabilis


Iris germánica
Lupinus pollyphyllus (lupinos)
Fuchsia magellánica (fucsia)
Campánula portenschlagiana e Iris germánica
Iris y Clematis montana

Tanacetum y Osteospermum (crisantemos y margaritas)
Clematis Jackmanii
Clematis y dedaleras


Hosta fortunei en maceta y Dryopteris affinis (hosta y helecho)


Cotoneaster microphyllus en flor


Cornus florida (cornejo)


"Cornus florida" criado de semilla


Spirae japónica "goldflame" y Digitalis


Lamprathus reptans


Rincón del camino con cotoneaster, rosal trepador, yuca, laurel, etc


Aquilegia vulgaris y Azalea mollis "gold topas"




Peonia "Sarah Bernard"
 

martes, 14 de junio de 2016

Elegía pastoral en el siglo XXI: Puerto del Gumial


 

Dice el diccionario que una elegía es una canto o poema de lamento por algo que se pierde. En cuanto a lo de pastoral tiene que ver con esa existencia rural mítica relacionada con la vida de los  pastores.  El puerto del Gumial, más bien “mayau” o braña, representa en este concejo esa vida pastoral que durante siglos formó parte de la tradición y la cultura campesina de estas montañas. El 1 de Junio, haga sol o caigan truenos o relámpagos los pastores se trasladan con su ganado a los puertos y, esas cabañas solitarias que hasta no hace mucho permanecían cubiertas de nieve se llenan de risas, silbidos y del sonido metálico de los cencerros de las vacas. Un olor a humo de “urcia” se expande en la nada del aire  y los mugidos tranquilizantes de los terneros indican que al fin, en la braña “vive gente”. Una canción ancestral de esta zona dice:
Vaqueirinos del Gumial
Que madrugais por la mañana
Y baxais al Camín Real
Antes que los de la Braña
 




           El Puerto del Gumial está a unos 1400 metros de altura y aún hoy en día, al igual que siglos atrás, se llega por un empinado y estrecho camino que atraviesa un espectral bosque de hayas (fagus silvática), el suelo cubierto de musgo y helechos mientras un río saltarín, el río Alba, se despeña en múltiples cascadas o se pierde en gargantas inalcanzables. A tramos el sol apenas logra penetrar las espesas copas de la hayas y la penumbra añade un toque de misterio y desolación.
 
            Valle de Cuevas con la carretera que sube al puerto de San Isidro en la margen derecha.
                                                                                                                                                                    
Aguileña en el borde del camino (Aquilegia vulgaris)+


Cascadas y hayas


 

Helechos y hayas



Musgos en las raíces de una haya caída sobre el sendero.
El camino cubierto de hojarasca y el arroyo en torrentera

 Jacintos y hojarasca
 
Salida del bosque y el camino que conduce a la Braña del Gumial.
Por fin, y después de una hora de sombrío bosque, sales al camino abierto que conduce hasta la braña. Las cabañas se agrupan en torno al riachuelo en medio de un campo de hierba pálida y margaritas blancas Al fondo los picos del Toneo y de Fuentes levantan sus cumbres dentadas de piedra aún con brochazos de nieve. Decenas  de vacas se afanan en engullir la hierba tierna mientras los terneros duermen al sol tibio de la tarde.
 En el pasado los vaqueros residían en las cabañas durante el verano ordeñando las vacas para elaborar la mantequilla y los quesos que bajaban a Felechosa para su venta. Al atardecer se reunían para contar historias o cantar al sonido de la gaita mientras la niebla los envolvía como un sudario. Hoy ya nada queda de lo que fue la vida de esta braña durante generaciones. Tal vez por eso la soledad duele aún más. Pero hoy es primero de Junio y la braña del Gumial parece recobrar, aunque solo sea por unas horas, el sueño de lo que fue y ya nunca más será.
 
 

A mis peces les encanta el agua limpia

 

No me lo dicen pero basta ver la gracia y soltura con la que nadan tras la limpieza anual del estanque, y que es su forma de decir que ya era hora.
 
Dicen que no es muy recomendable hacer una limpieza total  ya que se rompe el ciclo biológico y el ecosistema tarda un tiempo en recuperarse, las plantas sufren la falta de nutrientes, destruyes las bacterias, etc. Mi opinión y mi experiencia, sin embargo, me aconsejan que esta limpieza es beneficiosa, especialmente en el caso de estanques de pequeñas dimensiones como el mío.
 
Tras el invierno los estanques acumulan una gran cantidad de hojas y detritus que yacen en el fondo produciendo nitritos y metano, ya que las plantas están inactivas y no hay suficiente oxígeno para la descomposición de la materia orgánica. Una vez limpios y reemplazado el agua, justo al inicio del despertar de las plantas acuáticas, resulta más fácil para los filtros mantener el equilibrio, las plantas se recuperan con mucha facilidad y no suelo tener problemas de algas a posteriori, manteniendo el agua transparente todo el año. Y como dije al principio los peces están sanos y parecen disfrutar y estar más activos tras la limpieza. Al menos esa es mi impresión.
 
El estanque antes de la limpieza.

 

Vaciado del estanque con una bomba y traslado de los peces -pescados con red- a un recipiente exterior.


Limpieza del fondo y poda de las plantas acuáticas

Colocación de las plantas y bomba

 
 


Aspecto del estanque un mes después.
 
Este estanque tiene una capacidad aproximada de unos 1.500 litros de agua y viven en él seis carpas de diferentes tamaños. Es el límite de población para este espacio. Antes solían reproducirse pero ahora me temo que ya son muy adultas y se comen los huevos o las crías. Suelo alimentarlos desde Abril a Octubre o Noviembre y, según enfría la temperatura, dejan de comer.
 


Después de probar diferentes plantas acuáticas al final se han estabilizado las siguientes: Pontederia cordata, de flores púrpura, Acorus calamus variegatus, Nymphaea alba y carnea, Cyperus papyrus, y las flotantes Myriophillum aquaticum (soldadito de agua) y Eichhornia crassipes (jacinto de agua). Esta última muere tan pronto llegan las primeras heladas, así que compro un par de ellas cada año por su magnífica capacidad para filtrar el agua y dar un aspecto casi tropical al estanque. El estanque tiene un filtro de esponja como se ve en las fotos y otro con una bombilla ultravioleta para las algas microscópicas. La bomba de bajo consumo está en funcionamiento todo el año. Durante el invierno suele helarse y, a veces, quedar bajo una fuerte capa de nieve. Aún así los peces y las plantas has sobrevivido durante años sin ningún problema.